El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

De clara lacra a ríspida amenaza

DE CLARA LACRA A RÍSPIDA AMENAZA

Como la historia es un fruto humano, dependiendo de cómo anda de dignidad, de integridad y de empeño el historiador (ella o él) de turno, de quien se dispone a escribirla (de si se implica de lleno en su trabajo y, por tanto, acude a donde se hallan las fuentes y allí hace acopio de datos y documentos fidedignos, a fin de poder alumbrar luego las zonas oscuras, los horizontes de sucesos de los presuntos agujeros negros, y culminar satisfecho su labor fetén), así será el relato de los hechos que haga.

He arrancado este texto con el parágrafo que antecede (por el que el atento y desocupado lector, hembra o varón, acaba de pasar su vista) con conocimiento de causa, porque he identificado, ergo, constatado, que hay historiadores mendaces (a sabiendas de que lo son) que, por dinero, por una presea, prebenda o cuota de poder, están dispuestos, por ejemplo, a hacer que lo imposible resulte posible, o sea, que lo que ha acaecido no haya ocurrido o, en su defecto, lo haya hecho de modo distinto y hasta opuesto al que, en realidad, pasó.

Aunque para cualquier persona formada los renglones torcidos que preceden y los que siguen huelguen, por obvios, sobren, por consabidos, al parecer, por cuanto escucho en los varios mentideros a los que acudo, si no a diario, con cierta frecuencia, deben ser iterados un día sí y otro también, ya que las fake news, las noticias fraudulentas, circulan “fraudurrápidamente”, sin parar, como la falsa moneda, que de mano en mano va y ninguna/o se la queda.

A los historiadores aquejados de mendacidad, a los manipuladores sin escrúpulos, a los dispuestos a reescribir y tergiversar cuantas veces haga falta la historia, haremos bien, lo correcto, si les ponemos un cordón sanitario, si antes hemos llegado a la conclusión, claro, de que ha de ser una de nuestras pretensiones prioritarias lograr que nuestra democracia no se vea infectada por los muchos virus y bacterias que los susodichos acarrean, portan y/o portean.

El uso indebido de la mentira (nadie se niega a aceptar, sin poner objeción, que la tal es admisible en el ámbito literario y/o cinematográfico, verbigracia; acaso baste con mentar el título de un trabajo proverbial, excelente, que ha resultado ser un clásico, del Premio Nobel de Literatura de 2010 Mario Vargas Llosa, “La verdad de las mentiras”), una clara lacra, ha devenido, con el lento paso del tiempo y el apoyo inestimable de las nuevas tecnologías y de las redes sociales (edén y erebo, dependiendo del uso que se haga de ellas), en una ríspida amenaza contra la convivencia, la democracia, la igualdad y la libertad.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído