DE ESTOS CATORCE VERSOS SOY EL DUEÑO
Empuñando la péñola me siento
Un semidiós, el amo de mi mundo,
Aunque este siga siendo igual de inmundo
Que el del resto del público; no miento.
Un día, por extenso, narré al viento
Lo mismo que conté a mi amigo Edmundo,
Que hermano mellizo es de un vagabundo
Que cree ser feliz ciento por ciento.
En lugar de con tinta azul, hoy sueño
Que escribo con la sangre de mis venas,
Que tiene la virtud de borrar penas,
Y un devenir pintar más que halagüeño.
De estos catorce versos soy el dueño;
Que el plagiario se ahorre cantilenas.
Ángel Sáez García