“NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA” ES CERTEZA
He constatado que, a la chita callando, con el lento transcurso del tiempo, la paremia española que airea esa certeza que asevera que “no hay mal que por bien no venga” ha demostrado ser, en el grueso de los casos, una verdad imbatible. Desde que, tras ir en pos de ella, conseguí darle alcance, atrapé, limpié, abrillanté y coloqué sobre su pedestal, ahí sigue, inamovible, enseñoreándose de ese párvulo, pero prestigioso, espacio, a pesar de los numerosos pelotazos recibidos, lanzados por otras presuntas verdades que, como no han logrado derribarla de su pena, me he decantado por colegir o he concluido lo obvio, que eran de chichinabo o de una categoría inferior a la suya, esto es, de menor enjundia, entidad, firmeza y fuste.
Quien haya visto el mal en el informe de 490 páginas de la UCO, que contiene las transcripciones de las grabaciones desencriptadas que había realizado Koldo García Izaguirre, en las que se desmenuzan algunos de los presuntos chanchullos, corruptelas, desmanes o tropelías que el susodicho había cometido en connivencia con José Luis Ábalos y Santos Cerdán, ciertamente no se ha equivocado; ha dado de lleno en el blanco o centro de la diana al considerar que esa ha sido una pésima noticia para el PSOE (que llegó al poder mediante una moción de censura; quien la defendió en la tribuna del Congreso de los Diputados, qué desvergüenza y profunda decepción siento hoy, conjeturo, transcurridos siete años desde entonces, sí, fue José Luis Ábalos), pero una óptima nueva para la sociedad española, porque sus ciudadanos nos hemos enterado de que ovejas negras (quienes corrompen o intentan comprar voluntades y quienes las venden, quienes sobornan y quienes se dejan sobornar), en mayor o en menor parte o medida, hay en todos los colectivos humanos. Constatar ese hecho incontrovertible obliga, de manera perentoria, a poner controles en todos los partidos políticos para que esas actitudes venables no se den. Si no se han puesto ya a dicha tarea, ¿a qué esperan? ¿A que mañana nos enteremos de otros casos?
Asimismo, hemos podido comprobar que las ideas originales brillan por su ausencia (qué razón tiene el proverbio orsiano que cabe leer, escrito en letras versales, en el frontispicio de la fachada norte del Casón del Buen Retiro matritense: “TODO LO QVE NO ES TRADICIÓN ES PLAGIO”), cuando a uno de los tuyos, correligionario o colega, lo cogen con el carrito del helado, con las manos en la masa o pasándose un sobre que contiene billetes de doscientos euros por debajo de la mesa. Quien haya visto y comparado las imágenes de las comparecencias de Mariano Rajoy, otrora, pidiendo perdón por los casos de corrupción del PP y las de Pedro Sánchez, recientemente, haciendo lo propio con las del PSOE, habrá inferido y dicho eso que se lee en el Eclesiastés, que nihil novum, sub sole, que no hay nada nuevo bajo el sol, porque se parecen como una gota de agua de lluvia a otra. Ahora bien, hemos comprobado que la moral del presidente Sánchez ha salido malparada, ya que acarrea la esencia o sustancia de ese dicho castellano que dice “consejos vendo y para mí no tengo”, pues, grosso modo, exigió a Rajoy, al recordarle que pedir perdón no bastaba, cuanto no se ha aplicado ahora él.
Tener un comportamiento soberbio, vanidoso, un mal, puede ser beneficioso, si aprendiste la lección que llevaba aparejado. Pedro Sánchez puso el listón de su exigencia a Rajoy tan alto que ahora a él parece darle cierto vértigo saltar.
Nota bene
A pesar de que sean legión los que no vean el caso de marras como lo cato yo, he dejado para esta nota bene un último aspecto que no conviene ni debo olvidar. Aunque me quede solo en el agradecimiento, de bien nacido es ser agradecido, siento que estoy en deuda con Koldo García Izaguirre por haber llevado a cabo lo que hizo, proceder como un judas, sí, por grabar a sus compinches, ya que, si no lo hubiese hecho, a modo de égida, sí, no lo niego, salvadora (o atenuadora o mitigadora de pena), tal vez no hubiéramos conocido nunca los chanchullos y desmanes que tanto Cerdán, Ábalos y él, presuntamente, habían culminado. Su desconocimiento, juzgo hoy, hubiera provocado que la trama siguiera con las mismas prácticas corruptas o aún más.
Ángel Sáez García