El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿De cosificación mutuo proceso?

¿DE COSIFICACIÓN MUTUO PROCESO?

Que la realidad, cuanto nos ocurre (siempre que seamos capaces de sacarle el máximo partido o provecho), es la gran suministradora de asuntos o temas sobre los que poder discurrir o disertar resulta una verdad tan evidente que nadie con dos dedos de frente la osará refutar. Asimismo, que en una coyuntura la casualidad y la causalidad pueden fundirse y confundirse tan bien que resulte, si no imposible, sí muy difícil saber cuál de las dos, meros anagramas entre sí, prima más en esa mezcla es otra certeza inobjetable.

Bueno, pues, esta tarde, remembrando el hecho, una situación similar a la descrita en el parágrafo precedente me ha sucedido esta mañana (me refiero, por supuesto, a la del pasado Jueves Santo, 2 de abril de 2026, cuando redactaba a bolígrafo estas líneas), mientras me hallaba leyendo la novela “La chica más lista que conozco”, de Sara Barquinero.

A las diez de mañana, he llamado a mi amigo Luis Quirico Calvo Iriarte, porque quería felicitar a su esposa Amaya, ya que esta cumplía años. Unos minutos después, he marcado el número de ella por el motivo susodicho, y me he enterado de que Luis estaba conduciendo y esa era razón bastante para no atender la llamada. Me ha parecido bien, lo correcto, para que ningún agente de los Cuerpos de Seguridad del Estado, perteneciera a la Guardia Civil, Policía Local o Foral, en el caso de pillarle infraganti, tuviera que multarlo por cometer una infracción grave de la normativa de tráfico, mientras conducía su coche.

Cuando Luis ha llegado a su destino, se ha puesto en contacto telefónico conmigo y me ha explicado cuanto yo ya conocía por boca de Amaya. He aprovechado la ocasión para comentarle que ayer estuve en el Hospital “Reina Sofía”, HRS, de Tudela, y la doctora, especialista en Maxilofacial, que me atendió afablemente, me propuso realizarme la intervención en la propia consulta, el próximo 13 de los corrientes mes y año, y que yo había aceptado de buen grado. Él, Luis, si no tenía otra obligación más perentoria que cumplir o llevar a cabo, se ha brindado a bajarme del HRS a casa tras la operación, si no podía acompañarme ninguno de mis hermanos, pero me ha recordado que, para que no se le fuera el santo al cielo, que le llamara sin falta la tarde/noche de la víspera, el 12, para no olvidarse.

Apenas unas líneas más delante de las que llevaba leídas, en la página 65 de la novela de Barquinero, me he llevado a los ojos una idea que, a propósito de la lectura que hacía Alicia, protagonista de la novela, de la obra de “El ser y la nada” (1943), de Jean-Paul Sartre, cuadraba o encajaba perfectamente (escrito con ironía, que conste en acta), como alianza en el dedo anular, con el diálogo que acababa de mantener con mi tafallés amigo Luis por teléfono.

Transcribo a continuación, los renglones pertinentes, distintivos y relevantes de la citada página 65 para ver si el atento y desocupado lector (ora sea o se sienta ella, él o no binario) de los presentes abunda o discrepa conmigo, o sea, ratifica o rectifica mi parecer: “Saber que otro nos necesita puede salvarnos, o lo hace si lo hemos convertido (contra su voluntad y sin su consentimiento) en alguien capaz de tal hazaña. El amor, pues, no es sino el proceso de mutua cosificación”.

Y esas han sido las líneas que le he leído a mi prima Fina, que me ha llamado por teléfono para darme una triste nueva, mientras servidor ideaba esta urdidura mentalmente.

Tras colgar el teléfono, en un juicio rápido, el juez implacable que acarreo conmigo ha sentenciado que he sido cicatero, rácano, tacaño, al conformarme con darle mi preceptivo, sentido y sincero pésame, sin alma. Lamentaba haberle dejado desangelada (sin la compañía de su primo Ángel), pero no quería incrementarle la pena, sino atenuársela, rebajársela. Mi presencia no hubiera sido la deseada, la de un fautor.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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