¿Tú tienes los redaños de objetar…?
¿TÚ TIENES LOS REDAÑOS DE OBJETAR AL QUE ACABA DE ARGÜIR UNA SANDEZ? Todos hemos escuchado decir a alguien alguna vez, sin tener los arrestos de refutar, esa estupidez de que “las enfermedades del cuerpo las da Dios para la salud del alma”. Menuda necedad. Haría mejor el Ser Supremo en quedárselos todos para sí mismo, sin repartirlos