Cuando me pongo a discurrir sobre Iris
CUANDO ME PONGO A DISCURRIR SOBRE IRIS Cuando me pongo a discurrir sobre Iris, me dan ganas (como entran, así salen) de decir y escribir una vez y otra (y luego muchas más) lo obvio o evidente, aunque aquel que me escuche o que me lea (ya ella, ya él) tache de reiterativo: la sombra de la física belleza de Iris, la amada musa tinerfeña