Javier Milei volvió a sacudir y duro al socialista Pedro Sánchez.
En la cabeza, como siempre, pero esta vez por dos vías, una de ellas heterodoxa: la imputación por corrupción del hermano del jefe del PSOE y las nuevas facilidades que encontrarán los psicólogos argentinos en España.
«El socialismo es siempre y en todo lugar una estafa piramidal», escribió en la madrugada española del martes Milei al comentar en las redes sociales la noticia de la imputación de David Sánchez Pérez Castejón, conocido en el ambiente artístico como David Azagra, por los delitos contra la Administración Pública, la Hacienda Pública, malversación, prevaricación y tráfico de influencias.
Sobre el marido de Begoña, dice burlón:
«Es algo así como un kirchnerista que ya no diría de buenos modales, porque no los tiene».
La revista The Economist no ha dudado en afirmar que Milei puede presumir de «un verdadero éxito económico» tras sus primeros 100 días al frente de Argentina.
Bajo el titular Después de 100 días brutales, Javier Milei hace creer a los mercados, el artículo de The Economist sintetiza lo que ha sido Milei en la Casa Rosasa.
Subraya que el país se encuentra en un momento económico delicado y que el nuevo Ejecutivo ha dado importantes pasos para intentar paliar esta situación.
Entre los éxitos de Milei, The Economist destaca su obsesión con lograr superávit presupuestario, es decir, que el gobierno ingrese más de lo que gasta.
Dice que logrará un superávit (antes de pagos de intereses) este año del 2 % del PIB, un cambio enorme respecto al déficit del 3 % del año pasado.
Tanto en enero como en febrero, el gobierno logró superávits mensuales, los primeros en más de una década. Lo hizo en parte utilizando la motosierra de Milei: reduciendo los subsidios a la energía y el transporte, las transferencias a las provincias y el gasto de capital.
También se apoyó en otra herramienta: la licuadora. Aumentar el gasto por debajo de la inflación es una reducción en términos reales, conocida en Argentina como licuación.
El gasto en pensiones contributivas, la partida presupuestaria más importante, cayó casi un 40 % en términos reales en comparación con los dos primeros meses del año pasado, recuerdan en The Economist.
El gobierno dice que sus resultados justifican sus difíciles decisiones. Además de los superávits fiscales mensuales y la inflación que ahora tiene una tendencia a la baja, la brecha entre los tipos de cambio oficiales y los del mercado negro es sólo de alrededor del 20 %.
Las reservas extranjeras han aumentado en más de 7.000 millones de dólares. Y el gobierno extendió con éxito el vencimiento de fajos de deuda en pesos, reduciendo la presión sobre el Tesoro.
El FMI está satisfecho. Los mercados están empezando a creerlo.
El índice de riesgo país de Argentina, una medida de las posibilidades de incumplimiento, ha tenido una tranquilizadora tendencia a la baja.
En los próximos 100 días, la política y la economía se entrelazarán, señala el artículo.
El gobierno quiere que al menos un punto porcentual de consolidación fiscal provenga del restablecimiento de los impuestos sobre la renta y otras reformas tributarias.
También urge actualizar la fórmula de las pensiones.
Pese a esta creciente popularidad, la revista asegura que los argentinos «están sufriendo profundamente» y podrían abandonar al presidente. Estiman que sería un golpe duro para las reformas que pretende impulsar, que también se están recibiendo con trabas desde el poder legislativo.
Según el semanario británico, el destino de Milei depende de dos incógnitas.
«¿Cuánto dolor económico pueden soportar los argentinos antes de volverse contra él? ¿Y podrá obtener el apoyo político necesario para lograr avances económicos lo suficientemente rápidos como para evitar que todo se desmorone? Por ahora las señales son moderadamente positivas. El éxito podría permitirle dominar las elecciones de mitad de período del próximo año»