No es un día para sentirse orgulloso de ser español.
Y duele en el alma decirlo.
12 días desde la victoria de España en el Mundial 2026 y de que millones de ciudadanos se lanzasen ufanos a las calles para recibir a la Selección de Fútbol, que había apabullado a Argentina, el espectáculo, el penoso espectáculo, es el de decenas de miles de ilegales marroquíes saltando festivamente la frontera, cachondeándose de la Guardia Civil y del Ejército y ocupando las calles de Ceuta y Melilla —ciudades españolas desde hace más de 500 años— al grito de «Viva Pedro Sánchez».
La espoleta, una sentencia estúpida, irresponsable, aberrante y desubicada del Tribunal Supremo, asegurando que no se viola frontera alguna si entras a nado.
El fondo, la claudicación constante, profunda y vergonzosa del socialista Pedro Sánchez y su gobierno ante Mohamed VI y Marruecos. Por razones oscuras y difícilmente explicables.
Y mientras tanto, los mastuerzos de siempre —esos progres que pontifican de todo en los platós de televisión sin saber de nada— repitiendo el mismo estribillo: que no hay que tener miedo, que basta con «reconducir» el asunto, que todo está bajo control. Como si un país se defendiera con eufemismos y una tertulia sustituyera a una frontera.
Tenemos perdida la batalla, y no solo porque el PSOE sea un partido traidor a la Patria, sino porque la sociedad española se ha ablandado y agilipollado hasta lo inaudito.
He estado revisando la hemeroteca y las encuestas sobre patriotismo, y ponen los pelos de punta.
Los españoles —los descendientes de Hernán Cortés, Pizarro y los héroes de Lepanto— somos los europeos menos dispuestos a combatir y a luchar por nuestro país:
Según un sondeo hecho por Gallup International, solo el 21% de los españoles estaría dispuesto a tomar las armas por España en una guerra.
Ese mismo estudio certifica que el 94% de los marroquíes asegura estar decidido a dar la vida, con las armas en la mano, por su Rey y su país.
Estamos perdidos.
Cuando Mohamed quiera se queda con Ceuta, con Melilla y si le apetece, con Marbella y Sotogrande.