Para después del después.
Para después del después. Cuentan que al final del túnel hay un bar que nunca cierra con un piano desafinado y un fantasma en la escalera que los santos van de calle que el demonio pide tregua y que Dios hoy juega al mus con Dalí y con mi Chavela. Yo llegué con mis pecados en bolsillo de chaqueta y un poema mal rimado por si acaso me