Luna prendida en tu nombre.
Luna prendida en tu nombre. En la acequia de tu risa bebió mi pena descalza, y se quedó temblorosa como un jazmín sin palabra. Te nombro y crujen los huesos de la noche más callada, porque tu nombre es un río que me desborda en la cara. Ay, qué cuchillo de luna me atraviesa cuando pasas, qué campanas invisibles me desgarran y me llaman.