Lo sabes, poesía

José Pómez

Rota e incompleta y más fragmentada.

Rota e incompleta y más fragmentada. Línea sin redondez se resquebraja cielo cuelga en jirones desunidos y en su costura tiemblan los sentidos como un cristal herido que se encaja. No hay centro aquí la rosa se rebaja su tallo inclina a suelos corrompidos y el sol cansado apaga sus latidos ceniza gris que en sombras se trabaja. El tiempo

Cuando yo me vaya.

Cuando yo me vaya guárdame en tu risa y no en el rincón de la soledad. Si miras al mar allí estaré siempre jugando en las olas volviendo a tu paz. Cuando yo me vaya no cierres las puertas déjalas abiertas al aire y al sol. Seré en tu ventana la brisa más tierna y seré en tu pecho un viento de amor. Cuando yo me vaya recuerda mis pasos

¡Ay! María del Carmen.

¡Ay! María del Carmen. ¡Ay! María del Carmen no temas corazón no temas las tormentas porque ni los relámpagos ni los vientos más fuertes pueden contra los mares en ti todo se aquieta la lluvia más inquieta parece un canto suave cuando estás a mi lado. Si alguna sombra insiste en quedarse más tiempo ambos ya lo sabemos la mejor solución

Expláyate.

Expláyate. Cierra los ojos siente mi ternura aunque la ausencia intente separarnos mi voz se alza capaz de rescatarnos como un farol que rompe la espesura. Mañana arderá el pecho en amargura si no es tu luz que viene a alumbrarnos mas juro amor jamás de abandonarnos tu fe será de mar la siempre pura. Lejos de ti poemas volarán flechas

¿Estás meditativo? ¡Ay lector siempre amado!

¿Estás meditativo? ¡Ay lector siempre amado! ¿Qué sería de mí si viera yo los montes calcinados y muertos los robles ya talados los ríos mudos mudos los pueblos en silencio la aldea sin gaiteiros? Lloraría sí mucho porque la tierra es madre y quien así va y la hiere hiere también al hijo que va en su seno y duerme. No solo el

Imaginando labios que reclamo.

Imaginando labios que reclamo te busco en sombra estrella fugitiva y siento que tu ausencia me cautiva como prisión de un sueño que no llamo. Mi amor cual río eterno que derramo no halla dique ni orilla que lo esquiva es llama fiel herida que no priva juramento de sol promesa en tramo. Todo mi amor te envío en este canto cada sílaba

Te he oído claramente.

Te he oído claramente tu latido a contra horas en el refugio de una hora y en perfume de tu flor. Reconocimos el sol que se filtraba en abrazo el dulce y único lazo ese imparable temblor. Me habita un silencio roto por sonido de tu nombre y en la piel sigue el asombro que dibujó tu alboroto. Techo roto de la luz con tu voz suave y profunda

Vuelta razonable y cierta.

Vuelta razonable y cierta ¡ay! Sentimiento profundo ni perdona ni pregunta ni perdura ni te gusta refundida con la luna en el refugio de una hora. La marea que me habita hoy grita como un lucero abrazado en la garganta pero la razón es fría calculadora e imita paz que el corazón agita. José Pómez http://pomez.net http://pomez.es https://tinyurl.com/3smt2prx

La leyenda de la sombra artesana.

La leyenda de la sombra artesana. Al si el exceso en su furor se emprende y la medida justa se transgrede naturaleza que en su ley contiende con mano oculta el desatino excede. Pues cuando el vicio en su poder creciere y amenazare con romper su encanto la misma falta en su remedio viere y hallará en su caída nuevo manto. Así esta noche

A la belleza pura al vuelo leve.

A la belleza pura al vuelo leve que el mundo con su ardor jamás alcanza la forma en que su luz nos llega avanza en el alma cual nieve que se bebe. En el silencio que la mente eleve en el soplo final de la esperanza la palabra que danza y que se lanza del corazón el verso que la lleve. Solo la poesía tu eterno lazo consigue de la forma

El viejo pozo.

El viejo pozo silencio y universo croar de rana. Rocío bebe luz de la luna llena la noche gime. Y una sola hoja cruza el estanque lleno de agua y de espejo. José Pómez http://pomez.net http://pomez.es https://tinyurl.com/3smt2prx ISBN: 9781008924512 https://spillwords.com/author/jose-pomez/?citationMarker=43dcd9a7-70db-4a1f-b0ae-981daa162054

¡Ay! ¿Cómo iba a poder ver

¡Ay! ¿Cómo iba a poder ver tu máscara si nunca la usaste? Siempre fuiste el agua clara que mi sed necesitaba. Sea cual sea tu juego descubrirás que no hay límites donde la luz se rinda el amor es ese pozo que nunca nunca se agota. Sí puedo confiar en ti porque queda todo el amor que nos ata de las manos y aunque intentes no escuchar

Verde silencio extraño bajito.

Verde silencio extraño bajito tres corazones con un latido verde esperanza quieto prodigio bajo infinito cristal del ruido. Nadie te mira tú tan pequeño con tu tesoro escondido y cierto eres la paz del suelo sin dueño el verso vivo del campo abierto. Te mece el viento pero no cedes no buscas nada no tienes prisa eres el sueño que no

Claveles blancos y rojos.

Claveles blancos y rojos. No hay abrazo que sostenga lo que a veces un cantar ni hay lamento que al callar dé reposo en tanta entrega mas la voz cuando se venga con un soplo verdadero puede alzar en su sendero la esperanza más perdida y aunque ignore su medida da descanso al mundo entero. José Pómez http://pomez.net http://pomez.es https://tinyurl.com/3smt2prx

Un cantante busca en la huella.

Un cantante busca en la huella del silencio su desvelo y en la tecla halla un consuelo que lo acerca sin querella a otra sombra que destella la palabra inadvertida y sin verse compartida va tejiendo compañía pues convierte en melodía la amargura de la herida. José Pómez http://pomez.net http://pomez.es https://tinyurl.com/3smt2prx ISBN:

Cuanto la tristeza anida.

Cuando la tristeza anida y el pecho se siente herido llega un soplo inadvertido como ofrenda fugitiva no se sabe si da vida si consuela o si condena si es alivio o si es cadena mas se posa en el instante con dulzura resonante donde el alma es toda pena. José Pómez http://pomez.net http://pomez.es https://tinyurl.com/3smt2prx ISBN: 9781008924512

No.

No cuando me miras no hay sonrisa quebrada hay un río de fuego que recuerda cómo tus labios aún saben mi nombre. No olvidaste el amor lo escondes en el pañuelo donde guardas los jazmines que tiemblan al pasar la noche. No hablas de rodeos ni heridas hablas de cielos abiertos de custodias que no son cadenas sino juegos de niños que corren

Si miro al otro siento su latido.

Si miro al otro siento su latido comprendo el llanto abrazo su ternura me acerco en gozo escucho la amargura y encuentro en mí lo ajeno compartido que el ser humano brilla en lo sentido. La mano tiende y borra la frontera la luz enciende la unión verdadera y en convivencia surge la belleza pues nace el mundo en frágil fortaleza y el alma

Callado trueno sombra que estremece

7 Callado trueno sombra que estremece mudo rugido que en el aire estalla eres pregunta ardiente que no falla cauce sin río voz que se enriquece. El mundo tiembla cuando se estremece tu paso ciego tu verdad sin valla cóncava hoguera lámpara que estalla destino oculto todo lo merece. Eres rumor que incendia la penumbra palabra exacta música

A Cerezuela.

A Cerezuela. No te rindas noble tierra de ese sol ardiente y puro y no aceptes yugo vil ni el cetro ébano de oscuro que romperá el alma tuya cual relámpago en la altura, el muro de la opresión la noche de la amargura. Hoy tu llanto como el río ha ensanchado nuevo cauce tu dolor de pueblo fuerte no es el triunfo del escarnio es la savia

Se dobla el hierro paciente.

Se dobla el hierro paciente parece eterno su afán pero un instante y verán que cede al pulso inclemente. Así la vida se esconde resiste calla suspira mas si la pena la estira ya nunca al ser corresponde. No hay temple que no se rompa ni fuerza sin condición se quiebra hasta el corazón si el peso hace se corrompa. Y nos advierte el camino

Historia que en la piedra es esculpida.

Historia que en la piedra es esculpida. Musical plaza bajo el cielo en plata se alza un templo de piedra con historia con dos torres que el tiempo no desata guardando en su sonido toda gloria. Las nubes tan viajeras sin destino pintan sombras en la fachada antigua donde el sol con coral es más divino besa los muros que olvido mitiga. Coche

Contra la lastima.

Contra la lástima. No es lástima es victoria lo que hoy arde no se acaba germina en este instante su forma estalla en una nueva suerte no se rinde se libra del quebranto no viene a parar sino que despega con estrépito eterno y de gigante. Qué ventura que al fin nos liberamos y en este fuego que nos reinventamos que el polvo viejo y mustio

De acero y luz tu nave se levanta.

De acero y luz tu nave se levanta portento audaz del sueño humano eterno que busca en lo infinito su gobierno y al orbe entero en ansias se agiganta. La tierra mira atónita y quebranta su antigua fe de mundo sempiterno ya el hombre desafiar osa lo interno del cielo azul que nunca se adelgaza. No hay muro ni huracán ni sombra impía que

Todos lo piensan y nadie lo dice.

Todos lo piensan y nadie lo dice. Toda España no duerme ni una joven cantora que teje fuertes redes con dedos de la bruma mientras tanto los cuerpos bajo el musgo sellados aprenden a bailar baladas con las olas tú que vienes buscando el azul de los mapas y ese pan de los faros que quema las mentiras. Y escucha cómo gritan las verdades

Cómo se puede…

Cómo se puede... ¿Cómo se puede sentir tanto amor y no fallecer de tanto sentirlo? ¿Cómo la sangre en un suave temblor digo no hiela el cuerpo al roce del frío? ¿Cómo no arden las horas al pasar si en cada una yo tu nombre repito? ¿Cómo no vuelan sin más que soñar los pensamientos que gimen cautivos? Amor que sube del alma a la

Luz con sabor a aguacate.

Luz con sabor a aguacate. No no es la luz que se apaga sino el brillo que regresa junto al aguacate. No es el canto que se pierde sino la voz que desnuda como el manantial. No es el sueño que se olvida sino el alma que despierta y aún no lo sabe. Todo lo que parece huir regresa vuelve al principio pero algo más leve. José Pómez http://pomez.net

Calor y silencio.

Calor y silencio. No es magia ni plegaria antigua es tan solo el peso de un recuerdo obstinado. La piel bajo el roce de ese aroma me devuelve al umbral donde tu sombra aún respira. Suena lejos la música gastada por los años y en sus notas se enciende la verdad dulce de tu abrazo. Camino otra vez por la calle llena de tu nombre sabiendo

Inefable está todo patas arriba.

Inefable está todo patas arriba. ¿Adónde lleva la senda que no alcanza la que el perdón del alma que en todo llama más que la carne frágil que desengaña en su libertad con la esperanza mansa? Es el camino del sol que no se alcanza la luz que ciega la que en el alma clama el pico de sublime póstuma llama que en el silencio del espíritu

¿Voy o vienes? La pregunta arde.

¿Voy o vienes? La pregunta arde. ¿Voy o vienes? La pregunta arde. ¿Voy o vienes? La pregunta arde como un lucero en el ocaso responde corazón no es tarde que el camino se vuelve escaso. Si tú no vienes hoy yo iré que la sed no ha de quebrantarme mi pecho es fuente y te abriré brazos que sabrán cobijarte. Pero dímelo, ¿qué flor nace

La primera es un gran barco.

La primera es un gran barco vela al viento desplegada surcando el azul del mapa rumbo a un sueño lejano. Así el mástil canta en lo alto una copla marinera de espuma que reverbera perdiendo peso en el agua. La segunda es un olivo viejo de ramas ardientes que guarda bajo sus fuentes el secreto del estío. No navega no ni vuela pero en su

3 de Agosto de 2.025. En el Jardín de las estatuas mudas.

3 de agosto de 2.025. En el Jardín de las estatuas mudas. Entre fuentes secas donde el mármol sueña con blancura rota las estatuas guardan esa geometría del silencio. Manos antes lirios ahora señalan solo el vacío de los pedestales y en sus ojos sin pupila arde un sol de invierno. El viento oprimido viejo pintor de nubes arrastra pinceladas

Bajo el filo del sol que no descansa.

Bajo el filo del sol que no descansa se dobla el hombre sombra de su sombra el reloj muerde el hueso de las horas y el aire pesa como un grito preso. En la rueda de días sin orilla gira la sangre pero no respira el campo de la frente se marchita y el alma alada no encuentra la cima. Un río de ceniza lo recorre con grito sordo bajo el pecho

En el alma de mi tierra.

En el alma de mi tierra allí donde la cal besa la piedra late una tobera antigua como un suspiro de Dios que nunca se desespera. No canta como las fuentes ni brota con arrogancia pero su agüita bendita lleva siglos donando la esperanza. Tobera de los olvidos de rezos y escapulario ¿cuántas penas has lavado en tu silente rosario? Mujer

Marea de alegría.

Marea de alegría. El sol frena la orilla besa tu marejada y en las olas de plata la pena se va con la marea. Con salitre en el pecho risas son caracolas hasta el viento te nombra y bailas con la espuma morena. La luna te sonríe descalza sobre el barro y tu puerto me canta sevillanas que nunca se acaban. ¡Que venga aquí la fiesta que tu

Cuando el Sol se va bailando.

Cuando el Sol se va bailando y la Luna se acicala sale un perfume encantado de la amiga que no me habla. Va vestida de rocío blanca estrella sin temor abre el alma en su suspiro y en el aire deja amor. ¡Ay mi amiga del mar que me baila en mi balcón! Traes luz en la sombra y perfume de emoción cada pétalo tuyo es el secreto fulgor que

España en maceta.

España en maceta. En tierras ibéricas donde arde el verano y julio flamea con fuego en la mano las calles susurran historias al sol de un pueblo que lucha cuando canta un gol y mi Mari Carmen sigue enamorada. Madrid que madruga con huelga y calor la gente en las sombras buscando al mejor gira la política en eterno bucle promesas que vienen

Pule la piedra el agua.

Pule la piedra el agua no por fuerza sino por ir y volver por cantar y dolerse por ser la misma siempre y ser distinta en cada día. Así el alma no vence por impulso de incendio sino por esa brasa que nunca se apaga se desgaja la rama con su fruto que cae. Así se consigue la sombra se aparta cuando el paso no duda el muro cede si el corazón

Toma mi mano.

Toma mi mano. Pero sólo dicen ay mi cabeza cuando han perdido el hilo del día cuando olvidan el nombre del pan o la hora exacta de la herida. Y todo es mi mis mis mis manos nunca la mano la que se dio al niño sin saber su nombre la que recogió la astilla ajena sin pedir pulso de vuelta. Mis mis mis mis susurran como si fueran islas como

Hora en que el sol declina y se engrandece.

Hora en que el sol declina y se engrandece, no tiembla el alma firme se sostiene pues si la luz del día desfallece la fe del pecho en sombras se mantiene. No es miedo el que al abismo nos ofrece su espejismo de ruina ni detiene la flor que aun en lo árido resplandece ni el sueño en su caída nos contiene. ¿Qué importa si lo dado es consistente

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