Lo sabes, poesía

José Pómez

LA CALMA DE LA ESQUINA VALIENTE DESDE DENTRO

    La calma de la esquina valiente desde dentro necesita regreso y el instante que llega decide la deriva de la calma arrugada y comienza la chispa por fin sobre la ciencia.   Requerida por única parte y hasta la mienta en las proximidades colgantes de los trinos servirán como cursos de los ríos perpetuos da ronda en la

O amarillo impertinente.

O amarillo impertinente o numérico en destino va al limo y hasta a la meta de la sombra cristalina. Al regate de ninguna posponiendo la tormenta se advierte desde un automóvil disparate burdo y nulo. Expectante entre macetas todo vale y se camufla como suele ser costumbre en la moda y en la duda. Se descubre entre setos un sarcasmo de colores

A tus pies Señor.

"A tus pies Señor siempre permanece una rosa roja. Puedo atestiguarlo porque lo he vivido en la oscura noche." José Pómez http://pomez.net

Recreando los lugares.

Por mi parte he estado echando anzuelos para recuperar esos peces que saltaron de la pecera pero se ve que no ha picado ninguno todavía. Voy a dejar los aparejos en la toldilla por si alguien quiere seguir pescando en la guardia de media o al alba --pobre Luis Eduardo q.e.p.d. -- quiere seguir pescando. Confío en que tengáis más suerte

De las ocupaciones.

Dicen que eran tres hermanas Fe Esperanza y Caridad Dicen de Fe que dudaba de Esperanza la más bella y Caridad la feílla que nadie quiere ejercer pero perfumaba todo ella sola con sus manos. Feliz día a todos.   José Pómez http://pomez.net

Prioridades

Son las personas las que necesitan atenciones y todos los cuidados olvidar limoneros de ecuador puede tener salidas imprevistas los ensayos negados no funcionan. Acumular los odios dificulta en esta primavera de las flores de emergencia y de abejas hermanadas y es la quina del pánico y rumor con lamento de ayuda desfasada. El agua el viento

Allí donde no te encuentras

Allí donde no te encuentras el naufragio azul de fuego de las partidas empieza a volar tal como se escribe. Un vaho antideslizante de trenes de fantasía traspasados y vacíos por entre todos los campos.   Ha viajado hasta la vida la cálida y tormentosa realidad entre mil ripios y bañando alrededores. Con el poema de los lobos y con

Yo también como tú.

Yo también como tú.   Ahora pensando en ti como antes y después todo el tiempo contigo al tiempo porque es tiempo. De ese mañana incierto del toro inigualable del día alegre y blanco sabroso hasta en el aire.   Creemos que no acaba ni deja de existir desde siempre y por siempre entre anhelo y anhelo. Tampoco será siempre y

El mudo crecimiento.

El mudo crecimiento se resguarda en secreto del tiempo y de la luces y los tantos cubiertos atascados en lona de la importancia escrita e inventario serrano que se cuece en la silla hasta ahora invendible como escavada en roca. Pura y destruida al corte la sombra analizada curvando los cimientos donde tardan las plazas cuadraditas celestes

Una leve manzana.

Una leve manzana solitaria y expuesta se abraza y se concluye pues habita dormida. Como se debe alegre rápida es la mañana de los dodecaedros al escribir los vientos. Y al citar los proverbios soplan en lo penoso muchas veces descrita yendo sobre la cuenca. Como una mariposa próxima y prevenida musicada es el vaho desquiciada es la vara.

Como una buena cabra

Como una buena cabra te quiero adelantar como una buena cabra me faltan por rumiar. Cuarenta y nueve páginas la cruz de los dilemas cuarenta y nueve páginas de sabrosos poemas; De luz amor y canto Esa muy larga estera pero aquí te adelanto una opinión sincera. En el día del trino acerca de uno de ellos soneto alejandrino quizá de los

Tal como la presencia

Tal como la presencia habitada y completa desaprendiendo el viento bonancible y hermoso cuando llega el día y el agua en los tejados del amor encontrado es flor de cercanía en los sitios de plata sin tempestades nuevas. Resalta breve aurora curva de la victoria soñada diariamente la controladora única jueza de los cepillos mejor aventurada

Ni idea de azahar cierto

Ni idea de azahar cierto y tampoco de abejas alegres y punzantes de la cumbre que encubren hilachas de las sombras con sus claros aciertos validando colmenas revoloteando en lo alto. Al sufrir por la musa del apodo primero cuando nacen los días alumbrados sin pausa en dirección exacta de los borrones ciertos y quizá desprendida aprende

Mira antes de nosotros

Mira antes de nosotros poco odio se demuestra porque arriba no falta y hasta los resultados irrisorios se expulsan afortunadamente. En tu esperanza acierta la hoja a pesar de todo si ocurre encuentro espera en ti la he recibido y hoy no era ni temprano próximo al mediodía. No se escribe y se dice que en la gratitud se halla la enemiga palabra

Temperamental algo peculiar,

Temperamental algo peculiar, mostradora y desastre encantador, estilo y norma del énfasis vivo, del dulce laborable declarado, del anhelo y la calma en la tenencia.   El minuto terreno que lo explica, la plataforma esclava de suspiros, ya mira el aire extraño de las clases, la razón invisible el pensamiento, ni un solo instante ni

La academia de la sombra.

La esquivan en todo instante viven sin pensar en ella algunos pesan el ascua dilatando los extremos. Otros confunden las reglas olfateando los velos entre bisagras y pomos escasos de la flojera. Apenas sin darse cuenta confluyen en las miradas de algo así como soñando el tope no deseado. Quizá se tarde hasta un lustro de fontana sibarita

Los patos negros

Los patos negros de pico amarillo vuelan de nuevo al norte en pleno Enero van agrupados en vandadas sueltas como para apagar un fuego helado y saben de los vientos y del frío. José Pómez http://pomez.net

Caer de los cuadernos abotonados.

Caer de los cuadernos abotonados. Caer al cielo al límite de la rima al lagrimal sonoro de ese infinito el flanco dibujado a destiempo y pronto como escala sin día el lugar que lo ama el que nunca jamás lo dejará solo. José Pómez http://pomez.net

Alcuza con la suma de infinitos

Alcuza con la suma de infinitos.   Como en tu voz de siempre volverás como se emite un verso parecido por imposible al tacto de diseños como la lentitud de la pradera o como llegan tus pasos al tiempo rítmico del sosiego y al ala activa cercada una vez más entre los mitos trepidante de cielo estremecida quiere el paisaje y quiere

¿Me aseguras que no te olvidare?

¿Me aseguras que no te olvidare? Te quiero tanto que podría hacerlo cuando no quede nada estarás tú, inequívoco verso por sí extremo, el acto del instante de los hechos vivido y repetido siempre y hoy, y tal como lo ignoras en lo simple digo que sí lo asumo y que te quiero. Tal vez estos minutos cosechados en los primeros rayos de la

Ahora mismito

Ahora mismito el Sur necesita: agua pan y ropa, la mirada amiga, y hasta un fuerte abrazo. José Pómez http://pomez.net

Después de subir de ese proteccionista infierno

Después de subir de ese proteccionista infierno y dejarte comprar en el primer parpadeo con esa mandarina idéntica a un martillo vivido en cierto espejo de conciencia coqueta. Yo te ofrezco el recuerdo entre el río y unas notas de mariposa sobre tu alma que hoy recomienza a abrirse a los dibujos conocidos de entonces donde jamás y siempre

Tal como ese alboroto en diferido

Tal como ese alboroto en diferido desperdicia el paisaje no observando superficie del aire en tres lugares. Impulsados los únicos despiertos de compañía y sol con los perrillos sin enumerar las conformidades. Dispares de brillantes distanciados con el centro habitado las medusas protegen y devastan la cultura. Con la sala encalada de los

El abejorro

El abejorro vuela aquí como repitiendo la búsqueda de encuentro y comprobando a lo lejos, se posa en la abertura simétrica del tiempo la verdad con la idea del peldaño ascendente, y el cuadrante alarmado se desplaza al unísono acierta y acepta la semblanza de la nube, contesta con sus alas esa tu última súplica afirmando el milagro

Existen

Existen. Son centellas las ladeadas y útiles, advierten humaredas temblorosas de aciertos luminiscentes bravos que flamean al agua capaces y seguidas mejorando la cumbre. La primera agitada que cumple con los gestos repartidos enclaves que se palpan de frente inmerecidos claros desentrañando el mirto vigilante en la linde comprensivo del

Del propósito opaco a la más tenaz cordura

Del propósito opaco a la más tenaz cordura bondadosa ruina del reseco entendimiento, si eres como una torre lidiando entre los bandos procura enredadera conocida en contienda como la lluvia avisa a la noche que habla claro. Y si te dicen como en un desafío al caos que hablas mucho y no callas que eres así de humano, tal como ese diluvio

Al grito ínfimo sopla el encantado brasero

Al grito ínfimo sopla el encantado brasero sin desmayo el reverso exclama como infinito la primavera el borde de los acantilados y la música del tiempo en la mesa que escribe. Y en la cresta del lecho rasante de las piedras no te sueño te veo sin laberinto acierto la espiral y refugio seda el hogar la chispa abierta alegre hallada y desterrada

Vía recta de azúcar retumba en unos versos

Vía recta de azúcar retumba en unos versos encaminados junto a las diecisiete cabras del sur del universo plegando en sus dorsales forcejeo de apoyo mitológico y cómico allegado y unido a la inconstante económica. Como esa parte esculpe protegidas pisadas y fueron tan pequeñas tan grandes al instante desde el norte embrujado con luna

Mil capas apiladas junto al cerco valioso

Mil capas apiladas junto al cerco valioso nunca cada vez menos mi verso es el modelo de muralla y banano monetizado en hielo o la locomotora del reloj bondadoso. Porqueros tubulares de amarillo y ese oso apilando madera atan escarabajuelo a mi intento de trébol forjado si pincelo la arbolada tenaza en la espiral del coloso. En cúspide de

Se agitaron veloces las manos de las madres

Se agitaron veloces las manos de las madres negaron el abismo de las independencias cada perdón se encuentra en un trasfondo imperfecto hacer cosas hace el colibrí zigzagueando se busca en el espejo posado en el laurel se ha reconocido pasó como unos relámpagos y se quedó parado de repente en el aire encontró en su interior el reflejo

No se parecen esas voces a los recuerdos

No se parecen esas voces a los recuerdos oscuros de la noche errantes sobre caliza se encienden y se suman componiendo otro mundo tan apreciado en bosques como en montes y llanos de promesas cumplidas sobre campos del río. Los rápidos de sombra atardecen en los libros caminan ciertamente lo hacen en la penumbra pero no en la palabra figurada

La filástica envuelta que te sostiene el alma

La filástica envuelta que te sostiene el alma redescubre el alambre de la entrada entre mapas descendiendo en palabras despiertas y desnudas itinerantes letras sueñan con las mochilas con algo de silencio ocurre y se va alejando. Reajuste evocado se libera en el hecho emancipado y frío desde las combustiones evocadas al brote estático

Dos gotas cuasi idénticas en todo.

Dos gotas cuasi idénticas en todo. Fabiola Lidia Carmen Serena Ona Samanta Rosa Purificación Araceli Emilia Ana y Alejandra Ángela Valentina Mar Lucía Gloria Patricia Mía Rafaela Carlota Carolina e Isabel Eugenia y María Úrsula Martina Olga Sofía Clara Beatriz Cristina Claudia Alicia Paz Violeta Zara Rosana Sara Alina Olimpia Josefa

Los principios finales

Los principios finales en la tormenta anclados enmarañan aurora destapan la ilusión desde la coherencia vasta de filamentos con tardía certeza. Desde el recibimiento reprogramado y claro de la esperanza avisa de objeto interferido y desde el equilibrio acertado y reseco presta la tinta hablada. Errante a veces y otras ciertas y majestuosas

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