Lo sabes, poesía

José Pómez

Cuentan latidos

Cuentan latidos a los treinta y seis meses para borrar esa maldad congénita de raíz para siempre. José Pómez http://pomez.net

Leo todos todos los correos electrónicos

Leo todos todos los correos electrónicos quizá tarde en hacerlo uno dos o varios días, puede incluso que ya haya llovido intensamente y no pueda hacer nada para pedir que llueva de nuevo en su parcela y en su justa medida. Pero si no es su caso ese problema del clima para el que no dispongo de rimas ni metáforas, si piensa que yo sí puedo

El ademán margarita

El ademán margarita se entretiene en el efecto de una sirena frecuente interceptando el defecto. Y corre cuando comienza no lo atrapa cuando escapa cuando atina la frecuencia por cotidiana en el mapa. Impidiendo el objetivo lo incumple y no lo concreta lo impide el tiempo llamando sospechosa a pizpireta. Grande ese ejemplo anterior detiene

¿Sigues ahí?

¿Sigues ahí? ¿Te quedaste dormida? ¡Estás pasmada! Enteramente atenta a la imagen ausente. José Pómez http://pomez.net

Se aproximan abismos suspensivos de vetos

Se aproximan abismos suspensivos de vetos mi extrañísima tilde como tú ya supones no pienso pagar dos euros por saber quien llama quien me llama te digo por dos razones simples la primera es que nunca me llama nadie es cierto la otra razón es que antes era gratis o incluido en la bolsa cerrada pero ese cambio es broma por ello quitaré

Crecen bigotes con humo.

Crecen bigotes con humo. En la plaza natural de la poltrona confluyen las ojivas elevadas con los que despiezan y huyen. Los pies de plomo y las manchas se encuentran como expectantes en lejanía de brisa se solapan las variantes. En el dolor de cazuela se comunica el aullido el provecho de los cruces en hilo ambiguo atendido. Donde reposan

Ciertamente incomprensible

Ciertamente incomprensible la mariposa no escribe ni los helechos tampoco va volando temblorosa al estilo contrapelo solitaria entre las flores no se prenda de los pétalos y sí se posa en el tallo. Con sistemático antojo abre sus alas al limbo dilatando los esfuerzos constituyéndose en hojas profusas junto a la teja decantada y diferente

En ese miedo idiota conviven los complejos

En ese miedo idiota conviven los complejos la amapola elevada y las flores amarillas se desprenden los ríos y en peñas solitarias no se acaban de leer los tallos irritantes de lógica inventada con las dieciséis tazas a medio incrustar en plateado aventurero la mota de los lirios y el principio de todo. Tembloroso reverso y banco de botonera

Vereda al blanco

Vereda al blanco no se mueve ni una hoja la escalerilla espera el agua arriba ya se puede nadar. José Pómez http://pomez.net

Con tacto se ilumina lo que alerta tu nombre

Con tacto se ilumina lo que alerta tu nombre se concreta el avance y se sincera el estudio no existe el cambio objeto en flama sí los antojos son sabores templados que encogen las mañanas que persiguen sonidos complacientes al verso como un tambor rizado en la estatua enamorada te abrazo con más fuerza cuando te hablo al oído no lo has

Si te comprime

Si te comprime la dulzura del aire en la autopista ten la certeza tú me lo preguntabas te estoy leyendo y archivo la hoja roja que trecha en el sendero. José Pómez http://pomez.net

Maldito acierto incruento en el boceto.

Maldito acierto incruento en el boceto. Complacido en el trébol que tu observas los puzles tan brillantes suspendidos por la ausencia razonan roce y frío en la ventana cuelgan infinitos requisitos de menta y agregados. Las probabilidades existentes ociosas e incumplidas se evaporan y al final en la cresta participan remiten perdiéndose

El sufrido común contrahízo subterráneo

El sufrido común contrahízo subterráneo propietario del aire en el costado amarillo de las peladas sombras encima y no debajo entre los corsos algo inmaterial aparece que dejar de ser siempre amplía los horizontes golpeados por rosas con cantos agrietados. El prometedor brinca en el punto medio y junta el sabor egoísta del asfalto esquimal

Con serenidad larga declive y desconsuelo

Con serenidad larga declive y desconsuelo afortunado bajo en el regadío antiguo del flexo del oído del aluvión y faro del momento templado y ristra de la andanada. Como encontrarse espacio entre la olvidada espuma y la tierna velada de enclave y del latido del sillón blanco insomne que enmarca el comentario de la envidia arlequín y del

Voy a escribir si toco intermitente a Aurora.

Voy a escribir si toco intermitente a Aurora. La más dulce y sensata cargadora de pilas he de escribir contigo el balance acostumbrado al releer tus cosas la meta es festejar complacido en las formas en que me quieres siempre la loca maravilla de la libertad plena. Te ata y me ata al dulce ácido de los sentimientos me encantan las personas

Las veintiuna verdades son barridas en la era

Las veintiuna verdades son barridas en la era las va encontrando un niño cuando apenas despierta las convierte al instante en el mejor instrumento musical del momento y ensayando en su mente dirección a la escuela viven las flores vivas y desde el primer verso de trompeta y trombón agita los pies sobre todo charco que encuentra recobrando

Las veintiuna verdades son barridas en la era

Las veintiuna verdades son barridas en la era las va encontrando un niño cuando apenas despierta las convierte al instante en el mejor instrumento musical del momento y ensayando en su mente dirección a la escuela viven las flores vivas y desde el primer verso de trompeta y trombón agita los pies sobre todo charco que encuentra recobrando

Algo más que felices

Algo más que felices revestidas en dudas con toda la potencia de ranas mentirosas. Desprendiendo los hilos de atenciones esclavas inhumanos diversos la ocultan y la acusan. La alevosía acampa en amargos cimientos su tristeza es pequeña y motiva desorden. Al poco decimales y anodinos de sombra de aspereza concreta e invisible al olvido.

Venga comienza no estás hoy limitada al bronce

Venga comienza no estás hoy limitada al bronce eres la única que avisa y de donde proceden unos pequeños labios lilas que apenas pueden contabilizar el ocho el nueve el diez y el once. El caudal de heladera jurada y destacada el designio parado entre todos los metales y eres el matiz de la meta de los rosales eres la historia bruta y muy

A alguna parte irán

A alguna parte irán si salen de tu boca los pajarillos nuevos apenas sin volar sin poder enseñarle. Completos de respuestas avanzan y no avanzan en ese baile mudo de la música herida ignorándolo todo. Quizá si se tocaran el fuego y las presiones vestidos en la noche inexacta en el fondo inherente de sol. Una tendencia aturde con la risa

La saciedad que ataca a toda la valentía

La saciedad que ataca a toda la valentía despegada de abrazos colorea a tu espalda la calma del destajo en que el vaso se imagina la imagen asfaltada esa luminosa y fría no asusta a las palomas no sirve para nada adorna una cornisa y poco más con ayuda del viento no muy fuerte presente en la coraza el mérito es un mínimo valle de finitos.

Con ignorar de donde es parte no es suficiente

Con ignorar de donde es parte no es suficiente al principio destaca en el sentimiento público como una muy holgada muestra mutante y cándida desbandada nocturna de canguros inquietos. Más tarde un hola alarga los senderos pensados y en la veloz sorpresa de las conversaciones el complejo de ramas se agrieta con las letras débiles y supuestas

En la mínima acusa y a dos manos

En la mínima acusa y a dos manos voluntarias no alcanzan el destello, quizá ese amor de palmas olvidado en la última ventana del espacio, se destapa o contempla en curvatura y anuncia la limpieza de las almas. El comienzo de un beso en el trabajo exactamente anuncia a la primera, recorren los dos galgos y a la par cordilleras terribles

En la época desnuda situaciones opacas la síntesis del hielo la proclama de piedra libre por esmerada transparente y sincera y al bote de amarillas semillas de melón amarillo y pepino de figura apartada. Comprime con sus manos su rostro entreverado de un otorgado lazo rotulado a la lumbre y al turno sostenido con selecta que exclama la

Peculiar abandono.

Peculiar abandono. Ocio de poda y siembra vacía los roperos queda espacio a la espera de todas tus estrellas. La nueva incubadora summum del lápiz graso pronto se configura con charla plaga y verso. Así allí ya tenemos algo más impreciso por lo que preguntar y sonriendo en Andorra. José Pómez http://pomez.net

Es necesario

Es necesario una acción imitada sin magnitudes es un principio aquistar el respeto por el contrario. José Pómez http://pomez.net

Con rectitud perfecta obedecieron

Con rectitud perfecta obedecieron el hecho simple afecta a los sentidos en el vértice gris de la esperanza me ilumina el camino del lenguaje. De los vientos sentados que agregaron el insignificante borrador pasajero de un himno centenario de una impoluta mesa de ribera.   De la tabla estallada los corrientes méritos empleados del efecto

Yo sí sé que fuiste alguien, lo recuerdo,

Yo sí sé que fuiste alguien, lo recuerdo, sí y alguien como el alba sin la sombra, como solucionando laberintos de universo y de capas en campiña y sigo recordándote al segundo. No hace falta intentarlo estás ahí, esta serena calma es obra tuya, algunas impresiones transitadas encuentran días y las condiciones impregnadas de tu luz

Advertido impulsado no descansa la tierra

Advertido impulsado no descansa la tierra con la letra amarilla se evita lo que ocurre la falsedad escucha los avances reunidos derrama sobre el nudo la semilla invencible y acepta la provincia celebrada y unida. El reducto aumentó compartiendo los sueños valorando al amigo del preclaro prestigio el de los hechos ciertos y a la vez demostrados

Retrasada en la bolsa blanca del ornamento

Retrasada en la bolsa blanca del ornamento distinguida aparece en la corriente la esencia cotidiana imposible el término y el enigma alargando la mezcla se concede el vocablo desconvocado el verso soldado con el tiempo. Del corto entendimiento la breve muestra exótica adecuada a los pomos por insignificante el resplandor que implica el genio

Una prueba no urgente de lectura

Una prueba no urgente de lectura. Quizá alguien reconozca esa hoja enorme en el aire, que distinga en la sombra árbol al que pertenece. Puede incluso observando por la ventana el mundo; Preguntar si la tengo cuando acabas de verla. Aquí debo decirte lo que allí ya te dije, no es ninguna otra cosa y de ese árbol tengo dos. Pero tú solamente

Grumo de sal.

Grumo de sal. Asalta espejo repiensa lo que quieras de los herrajes que ir y tener conducen y al mismo sitio ofenden. Pobre desvelo por mucho que lo intente el par no vuelve y es gracioso en el modo negando la evidencia. José Pómez http://pomez.net

Son platos blancos

Son platos blancos alguien debió pensar que me faltaban si puedo y tengo tiempo sí contaré con ellos. José Pómez http://pomez.net

Todavía lo ignoro

Todavía lo ignoro aquí guardados tengo alguno en tonos verdes unos pocos azules y otros tantos rosados trozos de platos rotos no sé que haré con ellos quizá haga un pez mosaico. José Pómez http://pomez.net

Perú Perú si tú fueses mi hermano del alma y lo eres

Perú Perú si tú fueses mi hermano del alma y lo eres como lo son los trecientos poemas de Chile hermanos anónimos y no escritos de una forma repentina ambos atenderíais mi súplica entre vocales de este iluso sin remedio que interpreta el lienzo clásico. Permutemos por las tierras a vuestro gusto y del mío dadme una salida al mar que

Sí he sido yo aquí lo asumo.

Sí he sido yo aquí lo asumo. Si existiera un bosque alumno de tus instantes vividos paseando con tu perro aprendería la luz que se despliega a tu paso. Eres el más poderoso y el esparto de la verja no eres culpable de nada si en tu pecho transparente se enredan las campanillas. Si existiera en ese bosque el balcón de los sentidos cubierto

Nicolasa Genoveva.

Nicolasa Genoveva. Mi abuela Nicolasa vestía falda azul y una camisa negra un moño alto y redondo y zapatos muy planos; Caminaba deprisa muy pegada a la sombra pero cuando llegaba al jardín de la grama ya se paraba en seco. Nunca la vi tan lenta y como en esas horas buenas de Manolete contemplaba los filos de palmera y el juego; De bella

Embalador de cuentos

Embalador de cuentos y conjeturas unidas al trasmallo en la burbuja de piedras en penumbra motivador de escalinata y bledo. Desmandada en la brisa de los sillares narrada en la madera a cada instante que remonta del óxido de otros azules breves y entre las sombras. José Pómez http://pomez.net

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