A cuadros.
Así quedó la ministra de Igualdad, Ana Redondo, después de la intervención del diputado del Partido Popular, Jaime de los Santos, que le echó en cara que Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, irá a juicio y también por su chapuza con las pulseras telemáticas para las mujeres víctimas de violencia de género.
De los Santos empezó fuerte, comentando la noticia de última hora sobre el proceso judicial de la mujer del líder del PSOE y preguntándose cuántos familiares más del jefe del Ejecutivo quedan por imputar.
“La mujer de Pedro Sánchez, enviada al banquillo. Y la juzgará el pueblo; ya no podrán hablar de lawfare, y será por malversación, el presunto abuso de lo que es de todos. Y la pregunta es: ¿le queda algún familiar a Pedro Sánchez por sentarse en el banquillo? Porque su tío político tiene sentencia firme por abusar de una mujer prostituida y encerrarla en uno de esos clubes de carretera que sus señorías socialistas tanto visitan”.
El parlamentario le recordó que la semana pasada le había recomendado dimitir antes de que acabara “infectada”, porque “todo lo que Pedro Sánchez toca se ensucia, se rompe, se abusa”. Sin embargo, no hizo caso y, una semana después, se reprueba su gestión por la chapuza con las pulseras que debían servir de protección a las víctimas de violencia de género.
“Hoy pedimos su reprobación porque a ustedes la política solo les importa para poner en el centro de la cuestión sus intereses, casi siempre infames, y no los de los ciudadanos, y mucho menos los de las ciudadanas a las que han abandonado: primero con la Ley del ‘Sí es sí’, después con los trapicheos de los puntos violetas y ahora con las pulseras que no funcionan. Y se lo dijo el Consejo General del Poder Judicial, se lo dijo su amiguete el fiscal general del Estado y se lo han dicho abogados, jueces y víctimas. ¿A las que no revictimizan cuando les dicen que les creen? ¿Es que mienten?”
De los Santos afeó a Redondo, al Gobierno Sánchez y a toda la izquierda, “manosear” el feminismo, convertirlo en algo partidista y usarlo como arma arrojadiza cuando, en realidad, no les importa la causa.
“Que haya decenas de miles de mujeres sufriendo la lacra de la violencia machista nos interpela a todos, pero que 4.600 pulseras no funcionen solo les responsabiliza a ustedes, que utilizan el feminismo y a las mujeres para conseguir votos. Jamás les ha importado la causa feminista, porque solo la han manoseado, y ahora es cuando se demuestra: cuando ni siquiera les pueden asegurar la tranquilidad diaria”.
La respuesta de la ministra fue esperpéntica: minimizó la chapuza “porque no han matado a ninguna mujer” y luego reclamó a la bancada popular que le quieran reprobar su gestión cuando no lo han hecho con Carlos Mazón, a quien señaló de tener “a sus espaldas” más de 200 mujeres y hombres víctimas.