GOEN nace de una idea profundamente japonesa: la belleza de encontrarse. En Madrid, esa idea toma forma a pocos pasos de El Retiro, en el barrio de Los Jerónimos, dentro de un izakaya donde la cultura japonesa se vive desde la barra, el cuidado del detalle y una hospitalidad cálida, más cercana a la vida desenfadada que a la ceremonia. Un izakaya con espíritu funk: una actitud antes que una etiqueta, donde el desenfado y el criterio conviven sin solemnidad.
GOEN toma como punto de partida la esencia del izakaya, esos locales japoneses pensados para beber, compartir platos y bajar el ritmo del día, y lo reivindica desde su forma más pura: sin ceremonias, con la barra como eje y una energía que invita a quedarse. Nace con la vocación de convertirse en ese refugio de barrio al que acudir en cualquier momento del día. Un espacio de apenas 25 plazas, 10 en barra y 15 en pequeñas mesas.
La experiencia puede empezar por la mañana con un café de especialidad de Hola Coffee, bollería de Estela Hojaldre o una variedad de tés japoneses, continuar a media tarde con encurtidos caseros y terminar por la noche con cócteles de autor y pequeños platos al centro. La carta se aleja de un izakaya tradicional de propuesta extensa. GOEN trabaja con una selección corta de pequeños platos de autor, pensados para compartir, probar varias cosas y dejar que la comida avance sin una secuencia rígida. La base japonesa convive con guiños europeos y occidentales que aparecen en la técnica, las salsas o algunos productos, sin desdibujar el carácter del izakaya. Entre ellos aparecen elaboraciones como el hotate kimizu, un tataki de vieira con verduras al wok y una holandesa kimizu que resume bien ese diálogo entre ambos mundos; el yaki tako, pulpo al carbón con aceite de aonori-yuzukosho, tempura de raíz de loto y daikon estofado; o la koji txuleta, lomo alto Angus madurado en shiokoji al carbón. Uno de los sellos de la casa son los encurtidos, elaborados con distintas técnicas japonesas como el shiozuke, con sal; el shōyuzuke, con soja; o el amazuzuke, con vinagre dulce. También incorpora el otoshi, un plato de bienvenida que se sirve al sentarse, como primer gesto de acogida.



GOEN es un proyecto de Tomás Galván y Juan José Rubio, unidos por una fijación compartida por la cultura japonesa. Juntos han dado forma a un izakaya con espíritu funk: un lugar que recupera la esencia de esos locales japoneses pensados para beber, compartir y bajar el ritmo del día, y lo trae a Madrid sin ceremonias ni distancia, con barra protagonista y una energía que invita a quedarse. 25 plazas abiertas desde la mañana hasta la noche, con una carta corta de base japonesa que convive con técnica y producto nacional y japonés, y una propuesta líquida con peso propio: cócteles de autor, highballs y una selección curada de sakes. El refugio de barrio que Madrid no tenía.

