El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿No es esta, la del mazo, la maciza?

¿NO ES ESTA, LA DEL MAZO, LA MACIZA?

No sé (me enmiendo al instante; sí sé que el coñón que acarreo, porto o porteo, va a mentir en el último párrafo de este escrito como un bellaco; así que el mentado guasón no se mostrará molesto por que alguien le llame lo que, sin ninguna hesitación, es, un zumbón redomado, de marca mayor —ahora bien, deseo y espero que nadie meta la pata hasta el mismísimo corvejón al ocurrírsele agregar lo que no es, de ningún modo, salvo que se trate de una ironía, machista—) si quien es mi sombra ha leído bien la noticia, si la ha interpretado correctamente.

Seguramente, ha mezclado churras con merinas (prefiero esta frase hecha a la otra opción que él andaba sopesando y valorando, que se le ha hecho la picha un lío, por ser esta manifiestamente más burda o soez) y de dicho hermanamiento o jumelage le saldrá en el colofón o epílogo lo que auguro, un bodrio.

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha resuelto dejar sin sanción el expediente disciplinario que se le había abierto a una jueza de Vigilancia Penitenciaria. La prueba de la supuesta actividad crematística (cobraba 20 euros por consulta) que, al margen de la jurídica, también ejercía, una grabación obtenida con la ayuda de una cámara oculta, ha sido considerada ilícita. Y es que, pásmese, usted, lector (sea ella o él), si no se había enterado aún de la nueva, la magistrada en cuestión leía el porvenir (o eso les hacía creer a cuantas/os incautas/os acudían para tal fin a su propio domicilio) con la inestimable ayuda de un mazo (pero no de juez/a, sino de cartas del tarot).

No puedo quitarme, quiero decir, descabezarme de mi testa, esta insistente pregunta: ¿Habrá pesado en la decisión adoptada por los miembros (hembras y varones) del CGPJ lo que a todos ellos les consta (si tienen conciencia, que la tienen, esta no les engaña), que no son santos ni ángeles (y, si lo son, también son demonios)?

Al parecer, la magistrada (ahora tarotista) es reincidente, pues otrora se le incoó un primer expediente por bailar (mientras iba quitándose, poco a poco y de manera insinuante, la ropa) esporádicamente en el club de alterne que regentaba un amigo suyo. En aquella ocasión ocurrió como en esta, que el caso o la cosa quedó en agua de borrajas o cerrajas, porque se comprobó que no cobraba, ya que hacía el estriptis como mero pasatiempo.

Si ponemos en un platillo de la balanza los 20 euros que cobraba como vidente la jueza y en el otro los 20 que, según las malas lenguas, tenía que entregarle al amigo por permitir este que ella pudiera exhibir sus carnes, curvas o redondeces en la pista de su club, es justo que el fiel haya quedado vertical, en el medio, donde, según Aristóteles, está la virtud.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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