El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Las mejores mujeres nos mejoran

LAS MEJORES MUJERES NOS MEJORAN

Dilecta Pilar:

No sé si en alguna epístola que te he dirigido a ti (o en otra a otro destinatario) he hecho referencia al “yo sigo”, sí, frase proverbial y que hizo famoso (no tengo claro si fue la frase la que hizo famoso al personaje o viceversa) a Joe Rígoli, Felipito Takatún. Pero tengo constancia de haber escrito sobre ello, a propósito.

Las acciones se remontan o retrotraen a otros años, pero ya sabes cómo funciona la Justicia, lenta, lentísima.

Después de que me haya auscultado el pecho mi doctora de primera instancia, Paz Guerra (la paradoja no es una coña ni una invención mía, de veras; por cierto, me cae estupendamente), tras comprobar la susodicha cómo sonaba mi corazón, he acudido a hacer copias a la librería/papelería “El Cole” y allí he leído tu artículo, “Mujeres”, en el Heraldo; en él has vuelto a mostrarte reivindicativa. Has hecho lo correcto y oportuno (el día o la jornada del 8-M lo demandaba). En el listado que has coronado había (lo reconozco) mujeres cuyos nombres y apellidos era la primera vez que los leía. No sé si te pasa a ti tres cuartos de lo mismo, pero a mí, conforme más sé, más refractaria se me hace la sensación de cuánto es lo que ignoro, de qué poco es lo que sé. Algunas cosas tengo claras, verbigracia, que las mejores mujeres nos mejoran a todos, hembras y varones. Me han gustado mucho los versos (editados e inéditos) que has vertido en tu columna hodierna. Los heptasílabos y endecasílabos últimos, que la culminan, me parecen estupendos. Me ha agradado sobremanera, asimismo, el guiño o el pequeño homenaje que le has hecho a nuestra inolvidable profesora y madrina, María Antonia Martín Zorraquino, al descollar la gracia de pila y el primer apellido de su madre, colijo, supongo.

Somos muchas/os las/os ignorantes, (sobre todo) por la falta de experiencia. Hay a quien le sienta mal que se lo llames, cuando es lo más normal del mundo serlo, un ignorante de tomo y lomo y en mil y un campos del conocimiento humano. Tú, por ejemplo, has podido leer a diez autores que a mí ni me suenan, y viceversa. Yo, por lo menos, siempre digo que sé un poco de lengua y literatura española y que no se me escapa la dinámica o mecánica de andar.

Tú sabrás, pero que seas o que te sientas más femenina que feminista y que defiendas la femineidad más que el feminismo a ultranza a mí me parece bien; diré, más, lo cabal. Cada quien debería poder ser lo que quisiera, sin cortapisas (siempre que nadie saliera menoscabado por ello, claro). Tengo para mí que una/o yerra cuando se dispone a valorar comportamentalmente a alguien por las actitudes que tuvo antaño, otrora, las que fueran, con el rasero o los criterios éticos actuales. A ningún ángel (hembra o varón) se le deberían cortar las alas de la libertad para que pudiera volar adonde más le petara (y con más razón si allí es donde ella o él es más feliz).

Al parecer, mi corazón se dispara (cuando servidor se enamora y cuando se indigna; no me consta, a ciencia cierta, cuál de las dos hace que lata con más frecuencia).

Buen finde.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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