El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Estoy vivo por obra y gracia de ellos

ESTOY VIVO POR OBRA Y GRACIA DE ELLOS

Dilecta Pilar:

El estrés (como te he urdido o he querido dar a entender cuando te lo he trenzado alguna otra vez) es bueno mientras sea “esuno”, “esdos” o estrés (porque ahí está el límite), o sea, siempre que no devenga “escuatro” o “escinco”. Ya sabes qué argumentaba Aristóteles, que en el medio estaba la virtud.

Ten en cuenta que aún estamos en primavera (por lo del fresco; ya sabes qué dice el dicho: “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”, porque puede hacer lo que adviertes, fresco), es decir, no han llegado los cumpleaños de mi sobrina Lucía y de amigo Luis Quirico, ni he subido al Hospital “Reina Sofía” (HRS) para que me hagan la ecografía abdominal pendiente, esto es, que no ha llegado el verano. Lo hace el mes que viene y en la misma o coincidente fecha, 21 de junio.

He hecho varias referencias en las epístolas que te he mandado al doble ejemplar de la revista “Humanizar”, que me llegó a mi dirección por correo normal, pero no he hecho una crítica literaria sobre el contenido de la misma.

Ejercer mi derecho al sufragio siempre lo he coronado o culminado (he cumplido con ese deber ciudadano, pues cabe verlo también de esa guisa), pero he votado varias veces en blanco (casi siempre por no poder votar, ni aun tapándome las narices o los ojos, al partido con el que ideológicamente más coincido).

Abundo y discrepo. Coincido contigo en que cada vez confío menos en los políticos profesionales. Hay un montón de políticos, alcaldes y concejales, en infinidad de pueblos pequeños de España, que no cobran un solo euro, que se desviven (ocupan y preocupan) por mejorar las condiciones precarias de su municipio y de sus conciudadanos, que me merecen el máximo de los respetos.

En lo tocante al asunto de los galenos, cada uno cuenta la feria según le ha ido en la misma. Yo soy consciente de que estoy vivo por obra y gracia de varios de ellos. Por señalar algunos nombres y apellidos, los doctores y excelentes cirujanos Iñaki Alberdi y Héctor Ortiz Hurtado (a quien, por cierto, rebauticé o di en llamar, por ser tan necesaria para la vida, “el doctor Agua”, por sus iniciales: H. O. H., esto es, H2O), acompañados por otros compañeros de sus respectivos equipos (en el quirófano), claro. Acaso no te falte o tengas razón cuando tú misma reconoces, tras expresar tu desconfianza en los susodichos y achacarles incluso, en una parte, tu discapacidad, que acaso hayas sido injusta en tu dictamen o juicio. Todos los seres humanos, todos, sin excepción, tú y yo también, aun sin querer hacerlo, erramos; me consta.

A ver, a ver. Haberlo querido y no haber podido también me consta.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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