El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Se coló de rondón por la rendija

SE COLÓ DE RONDÓN POR LA RENDIJA

Hoy, atento, desocupado y habitual (o esporádico) lector de las urdiduras o “urdiblandas” de este menda, voy a contarte algo que parece mentira, pero que ocurrió en la realidad, tal cual me dispongo a narrar a continuación.

Le había escrito una misiva a Javier Cercas, porque en la animada y última (por el momento) conversación que mantuve con mis amigos “los Luises” (ya sabe usted y, si ignora el hecho, le suministro los datos precisos: me refiero a los del alma, Calvo Iriarte y de Pablo Jiménez) en la sobremesa de Casa Mateo, estupendo restaurante, sito en la calagurritana Plaza del Raso, mientras degustábamos un café solo (cada uno el suyo, evidentemente), tras juntarnos el “trío calavera” (llamado, de esa guisa, no por nuestro comportamiento indecoroso o procaz, que nunca estuvimos, ni estamos, ni estaremos, me temo, para dicho trote, sino porque seguiremos siendo amigos, aunque hayamos muerto uno, dos o los tres) para comer, les propuse redactar y mandarle una carta al cacereño mentado, de Ibahernando, por si le apetecía quedar un día con nosotros en Barcelona, con el fin de compartir un almuerzo y departir, mientras durara el tal, de lo divino y de lo humano. Puede que fueran provechosas las dos o tres horas del mismo para los cuatro.

Al día siguiente recibí su respuesta positiva (¡qué ilusión me hizo!) en un correo electrónico. Accedía gustoso al encuentro; a él le venía bien el viernes 5 de abril; los tres, adictos lectores del extremeño (aunque él se considere también gironés, catalán), hicimos todo lo humano y posible para no faltar a la cita. Fuimos a Barcelona en tren, un Alvia.

Recuerdo que, en algún momento del trayecto, De Pablo me preguntó cómo había llegado fray Ejemplo a mi literatura, y yo salí del aprieto o brete de la mejor manera que pude o supe, diciendo la pura y dura verdad, que él advirtió que servidor tenía la guardia baja y aprovechó esa rendija para colarse de rondón por ella y, como suele hacer el rayo de luz por cualesquiera grietas, aun las más estrechas, se abrió paso por la misma y entró, enriqueciéndola sobremanera (según mi modesta e interesada opinión, no la oculto).

Nota bene

   Cuando servidor se ausentó de la mesa para acudir al baño, a vaciar, dentro del inodoro (qué ingenio e imaginación tuvo, además de redaños y guasa, quien le puso al váter dicho nombre; si está limpio, huele a lejía y a detergente, y, si está sucio, pues pruebas en otro, si hay otro; y, si no, te colocas la pinza, la misma que usas cuando vas a votar a tu colegio electoral, que llevas siempre en el bolsillo derecho de la americana que vistes ese día; a nadie le extraña, cuando lo comentas, pues otros llevan una decena o docena de alfileres, una nuez o una castaña), la bolsa de su ileostomía, Luis Quirico aprovechó la ocasión para preguntarle a Javier Cercas qué le parecía fray Ejemplo (dando por supuesto que soy yo el tal, que lo soy, sin duda, pero solo en una párvula parte, ya que en él cabe hallar porciones de una legión y media de personas más). Y Cercas contestó:

“Fray Ejemplo, como tertuliano, no tiene precio; es un letraherido cuyo calor humano ejerce de imán, y de otro tal funge, asimismo, su poliédrico saber teórico y práctico; su magisterio es una caricia y tan de agradecer como detestable le resulta a él cualesquiera muestras de boato y/o de darse pisto, postín o pote. Por eso, me temo, que le harás oír mis palabras como las suelto, que estás grabando, tras pedirme permiso, con tu móvil, para que le conste, de manera fehaciente, cuanto, en su ausencia, dije.

“Barrunto e intuyo, por lo poco que lo conozco, que, al final de su crónica, que la escribirá, no abrigo la menor duda al respecto, tras esforzarse en que sea verosímil, añadirá lo que tal vez a algún lector le moleste leer, la verdad, que todo esto solo ocurrió en su mente fantasiosa”.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído