El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

De bien nacida es ser agradecida

DE BIEN NACIDA ES SER AGRADECIDA

Dice el refrán español que no se ganó Zamora en una hora, y puedo asegurar o dar fe de que tal hazaña o proeza fue cierta. A mí me costó rendir (en realidad, persuadir, para que accediera a concederme una interviú) a Maripaz, zamorana de pro, un año; y no cejé en el empeño, o sea, no falté ninguna mañana a la insistente cita (algo parecido me aconteció con una tocaya suya, a la que, por fin, logré que no me diera calabazas, es decir, que dijera que aceptaba, de buen grado, ir conmigo al cine y, más tarde, a tomar un refresco, mientras intercambiábamos impresiones sobre la película que acabábamos de ver; después de tomar café y comprar una barra de pan provenzal en la cafetería/panadería habitual, donde ella trabajaba, tras tres cientos sesenta días seguidos, usando pico y pala, inteligencia y humor, cada una de esas jornadas) peticionaria e internetera.

Maripaz Vidaurreta (ella se apellida en realidad Pérez-Fitero, de primero, y Sanquirico, de segundo, pero para el artístico escogió el último de los ocho que conocía, el segundo de su abuela materna, Régula, y añadió lo justo, de bien nacida es ser agradecida, como un homenaje a ella, que fue quien la crio en un pequeño pueblo de la provincia de Zamora, mientras sus padres, emigrantes, trabajaban en Vevey, famosa población suiza por ser la sede de la empresa alimentaria Nestlé y por haber vivido allí, durante su último cuarto de siglo de vida, Charles Chaplin) cumplirá el próximo 18 de mayo años. “¿Cuántos?”, le he preguntado. Y ella me ha contestado: “Los que aparento; ¡echa!”. Y yo, bien mandado, pero mal fisonomista, lo reconozco sin ambages ni requilorios, he echado más de la cuenta, de los que ella esperaba oír: “50”. Casi me da un bolsazo; al menos, lo ha levantado con ese propósito, pero no ha ido más allá. Hubiera quedado ella muy mal, si “Feli”, hipocorístico de Feliciano, no el más esperado de Felicidad, me gusta agregar, por si las moscas, el fotógrafo del medio para el que trabajo, hubiera disparado su cámara y tomado una instantánea o varias del supuesto lance agresivo.

Maripaz vive ahora en la otra parte del mundo, sí, en las antípodas, esto es, en Nueva Zelanda, con su marido, afamado escritor de novela negra allí, y sus dos hijos, los gemelos Andrés y Leó(nidas). Hace ya doce años, los que tienen sus vástagos, que se alejó de todo lo que tiene que ver con el séptimo arte, y vive tan dichosa, sin echar de menos las alfombras rojas ni el glamur. Se limita a ser otra Régula, o sea, ama de casa y a educar a sus retoños, y solo, esporádicamente, acompaña a su esposo, cuando tiene que presentar en sociedad un nuevo trabajo literario.

Le he preguntado a Maripaz si había sido traducida al español alguna de las novelas de su marido, y me ha contestado que no. Luego me ha brotado interrogarle esto: “¿Son buenas?”. Y se ha limitado a poner y posar el dedo índice entre sus labios, formando con ellos una cruz. He deducido que no le gustan, pero ella no ha dicho ni mu. Y eso me ha hecho recordar unos versos de Francisco de Quevedo y Villegas, en concreto los que dicen así: “No he callar por más que con el dedo, / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo”, que son los que inician su “Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos, escrita a don Gaspar de Guzmán, conde de Olivares, en su valimiento”, compuesta en tercetos encadenados.

Y hemos seguido dándole a la mui o sinhueso. Me temo que voy a tener que hacer una buena purga de cuanto aún no he pasado a limpio ni redactado, pero eso lo haré mañana. Aunque no me gusta procrastinar el trabajo, porque, si esta noche me muero, por ejemplo, sé que esto y cuanto he apuntado se publicará tal y como está escrito y, que nadie me pregunte sobre la contradicción que me dispongo a escribir, pero sospecho que sentiré bochorno, si eso sucede así, hasta estando muerto, siendo fiambre, cadáver.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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