La decadente Karmele Marchante ha aceptado las migajas que le ofrece Podemos, a través de su libelo ‘La última hora’, para escribir indescriptibles columnas de opinión en contra del periodismo que no le guste a Pablo Iglesias.
Comienza Marchante soltando una mentira que no se cree ni ella:«Hay noticias o aconteceres importantes, por ejemplo todo lo relacionado con la corona, que en los telediarios no existe. En los escritos, según su sesgo, aparece medio escondido en las páginas de peor lectura y en los audiovisuales se trata de tapadillo, corto y rápidamente despachado».
Como se nota que tantos años en la crónica rosa le ha cegado la visión, porque justamente ahora que publica su columna, llevamos días donde los medios hablan largo tendido sobre el rey Don Juan Carlos y las posibles comisiones irregulares recibidas por la concesión del AVE a La Meca.
Pero en realidad, el objetivo de su escrito es otro bien distinto y es hacerle de ‘tonta útil‘ a Iglesias y el resto de prebostes morados, que para eso crearon esta web y pusieron al frente a Dina Bousselham, la ex asesora del actual vicepresidente del Gobierno:
Unas veces es en metálico, otras en cargos, colaboraciones muy bien pagadas o capítulo de viajes, que gustan mucho a la grey periodística de las derechas. Periodistas educados y repulidos que han cruzado la frontera entre la mesa tertuliana y un destino fino, fino filipino, en el organigrama de cúpulas derechonas, haylos.
Las cloacas mediáticas nunca descansan y cuando se alían con el poder la cosa es de tobogán ignífugo. Podemos oír y ver a emperatrices de programas con mucha audiencia alojando bajo su manto a canallas que escupen bulos y falsedades publicadas en digitales de alcantarillas pagadas con fondos reservado
Otros cambian de chaqueta, ella jamás
Marchante aprovecha para criticar a compañeros de profesión -pero sin dar nombres, eso sería demasiado valiente- por sus continuos cambios de chaqueta, a pesar de que ella siempre se ha mantenido firme en sus convicciones:
Hay quien ha cambiado de chaqueta muchas veces a lo largo de su recorrido profesional y quienes nos hemos mantenido en nuestras trece, aún con el sobre coste de pasar por ser “una apestada radical y conflictiva”, como me tachó una colega en un directo sin cortarse un pelo.
Asegura que intentaron silenciar sus «precisas» informaciones
Contengan la risa, porque la Marchante asegura que han intentado silenciar sus precisas informaciones sobre Plácido Domingo.
En realidad, a lo que se refiere es que ella contó en su blog -dónde si no, pues aparte del libelo podemita, poco más le queda- es que el tenor se le acercó «más de la cuenta».
La que fuera colaboradora de Sálvame recuerda que le hizo Domingo una entrevista en el Liceu de Barcelona en los años 80: «Cuando cerré el magnetofón se acercó más de la cuenta y con cara de ‘a mí me está todo permitido’ me invitó al mismo hotel en el que se alojaría en Nueva York una semana después… Y ‘como teníamos amistades en común’, salir a cenar luego. Algo sonó en mi interior a encerrona rara y me aparté, justo en el mismo instante en el que entraba sin llamar Marta Ornelas, su esposa».
Ahora, su testimonio se convierte en lo siguiente:
No dejo de recordar la quema a la que me sometieron los palanganeros de Plácido Domingo cuando destapé, con datos y fuentes, lo que sería el principio del fin de su carrera. Ocasión en la que se me ofrecieron bonitas dádivas para silenciar mis precisas informaciones.
La diferencia abismal entre el ser y no ser es desde antiguo un campo abonado por las más insondables patologías que convergen en periodistas vendidos a los diferentes poderes.
