LA RADIACIÓN DE RADIOFRECUENCIA ES CARCINÓGENA, DEL MISMO GRUPO QUE EL AMIANTO

La red 5G (II). Comprobados sus efectos nocivos para la salud y la vida

La performance sobre el cambio climático es vergonzosa. Se trata de una puesta en escena para sensibilizar a la “buena gente” y disponer del dinero público a manos llenas para enriquecer a los oportunistas sin escrúpulos continuadores de Al Gore y Maurice Strong, dos ecolojetas con diploma de caradura. El clima está cambiando, pero no por el efecto del ciudadano de a pie que viaja en coche y utiliza la calefacción en invierno. Está cambiando porque los megalómanos del mundo quieren controlar el clima para utilizarlo como arma de guerra, como ya se hizo hace unas décadas en Vietnam. ¿Verdad que en la Cumbre de Madrid no dirán ni una palabra sobre los chemtrails, y sobre los compuestos cancerígenos que lanzan a la atmósfera? ¿Verdad que tampoco hablarán sobre los efectos de la red 5G, el mayor desastre ecológico por contaminación electromagnética que afectará incluso la resonancia Schumann? No, ni la marionetita Greta sin Garbo ni el resto de los ecolejetas que la mueven dirán nada de lo realmente acuciante. Continuamos con la segunda entrega sobre la red 5G y sus consecuencias para la humanidad y el resto de los seres vivos.

La red 5G (II). Comprobados sus efectos nocivos para la salud y la vida

Se acusa a las empresas de telecomunicaciones mundiales de preparar el despliegue del 5G en connivencia con los gobiernos del mundo, lo cual provocará cambios climáticos a nivel global. Se alerta incluso de un antes y un después. Todo estará conectado, desde las autopistas a cualquier artilugio que compremos, incluidos los cartones de leche o los pañales para bebés. Todos los objetos tendrán antenas y microchips y se conectarán de manera inalámbrica a Internet. Es el Internet de las cosas. Es incalculable el número de transmisores de radiofrecuencia que serán instalados. Queramos o no, pues la normativa impide que a nivel local se elaboren leyes para proteger al consumidor. Desde la oficialidad, como es habitual, lo niegan y hacen caso omiso a la evidencia clínica de que la radiación de radiofrecuencia sea altamente perjudicial para la salud. “La evidencia clínica acumulada de personas enfermas, la evidencia experimental de daños al ADN, a las células y a los sistemas y órganos en una amplia variedad de plantas y animales, y la evidencia epidemiológica de que las principales enfermedades de la civilización moderna—cáncer, enfermedades cardíacas y diabetes—son en gran parte causadas por la contaminación electromagnética, dispone de una base científica de más de 10.000 estudios contrastados. Si los planes de la industria de la telecomunicación para la red 5G se materializan, ninguna persona, ningún animal, ave, insecto ni planta en la Tierra podrá evitar la exposición, 24 horas al día, 365 días al año, a los nuevos niveles de radiación de radiofrecuencias, que serán decenas o cientos de veces mayores que los que existen hoy en día, sin posibilidad de escapar en ninguna parte del planeta”.

Los planes de la red 5G amenazan con provocar efectos graves e irreversibles en los seres humanos y daños permanentes a todos los ecosistemas de la Tierra. Se deben tomar medidas inmediatas para proteger a la humanidad y al medio ambiente, de acuerdo con los imperativos éticos y los acuerdos internacionales. Sin embargo, los megalómanos que gobiernan el mundo son insensibles a los estudios científicos que van en contra de sus intereses. Estamos hablando de más de 10.000 estudios científicos contrastados que demuestran daños a la salud humana por radiación de RF.

Cuando esté completamente implementada, la red 5G usará ondas milimétricas, para lo cual cada operador deberá instalar estaciones base cada 100 metros. En la tecnología que utilizamos hasta ahora, una sola antena transmite en un área amplia, pero las estaciones base 5G y los dispositivos 5G tendrán múltiples antenas que trabajarán juntas para emitir haces similares a rayos láser que se rastrean entre sí. Cada teléfono 5G tendrá docenas de diminutas antenas, todas trabajando juntas para rastrear y apuntar un rayo estrechamente enfocado a la torre celular más cercana.

Desde el espacio, 20.000 satélites orbitarán la Tierra con potentes rayos, enfocados y dirigibles. Cada satélite emitirá ondas milimétricas con una potencia radiada efectiva de hasta cinco millones de vatios desde miles de antenas dispuestas en una matriz en fase. Aunque la energía que llegue al suelo desde los satélites será menor que la de las antenas terrestres, irradiará las áreas de la Tierra a las que no llegan otros transmisores y será adicional a las transmisiones 5G terrestres de miles de millones de objetos. Aún más importante, los satélites estarán ubicados en la magnetosfera terrestre, lo que ejercerá una influencia significativa sobre las propiedades eléctricas de la atmósfera. La alteración del entorno electromagnético terrestre puede ser una amenaza aún mayor para la vida que la radiación de las antenas terrestres.

Comprobados los efectos nocivos de la radiación de radiofrecuencia

Antes de que se propusiera la red 5G, docenas de peticiones y declaraciones firmadas por científicos internacionales, incluyendo la Declaración de Friburgo, firmada por más de 3.000 médicos, pedían el cese de la expansión de la tecnología inalámbrica y una moratoria en las nuevas estaciones base. En el 2015, 215 científicos de 41 países comunicaron su alarma a las Naciones Unidas (ONU) y a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Afirmaban que “numerosas publicaciones científicas recientes habían demostrado que los campos electromagnéticos (EMF) afectaban a organismos vivos a niveles muy superiores a los fijados por la mayoría de las directrices internacionales y nacionales”. Los efectos incluyen: alteración del ritmo cardiaco, expresión de genes, alterados, alteración del metabolismo, alteración en el desarrollo de células madre, cánceres, enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, daños en el ADN, impactos en el bienestar general, aumento de radicales libres, déficits de aprendizaje y memoria, alteraciones en la función y calidad de los espermatozoides, abortos involuntarios, daños neurológicos, obesidad, diabetes y estrés oxidativo.

Los efectos en los niños incluyen: autismo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y asma. Los daños van mucho más allá de los seres humanos, afectan a la vida en general.

En el 2011, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), de la OMS, concluyó que la radiación de radiofrecuencias de 30 kHz a 300 GHz es “posiblemente” cancerígeno (grupo 2) para los seres humanos. Sin embargo, los últimos estudios sobre el uso del teléfono móvil y el riesgo de tumores cerebrales, constatan que la radiación de radiofrecuencias ha demostrado que es cancerígena, y que debe ser clasificada como CARCINÓGENO DEL GRUPO 1, es decir, que hay evidencia demostrada. Se clasifica en el mismo grupo que el humo del tabaco y el amianto.

Debería prohibirse el despliegue de los satélites 5G

La Tierra, la ionosfera y la atmósfera inferior forman el circuito eléctrico global en el que vivimos. Los ritmos biológicos del hombre y los seres  están controlados por el entorno electromagnético natural de la Tierra, y de él depende la estabilidad del ambiente, incluyendo las propiedades eléctricas de la atmósfera. Neil James Cherry explica en un documento muy interesante la importancia de las resonancias de Schumann  [1]  y por qué las perturbaciones ionosféricas pueden alterar la presión sanguínea y la melatonina y causar “cáncer en el aparato reproductor, enfermedades cardíacas, neurológicas y muerte”.

Como bien alertan los científicos responsables, la civilización actual, carente de conciencia, ha ido alterando nuestro entorno electromagnético y se alterará aún más cuando se instalen las decenas de miles de satélites en la ionosfera y la magnetosfera, que emitirán señales moduladas a millones de vatios y millones de frecuencias, superando nuestra capacidad de adaptación.

Los alrededor de 100 satélites que han brindado servicio telefónico 2G y 3G en una órbita baja desde 1998 ya han proporcionado evidencia de los efectos nocivos graves en seres humanos y animales. Tales efectos no pueden entenderse si solo se consideran los bajos niveles de radiación en el suelo. Se deben tener en cuenta los conocimientos de otras disciplinas científicas, como la física atmosférica. Agregar 20.000 satélites 5G contaminará aún más el circuito eléctrico global y podría alterar las resonancias de Schumann, con las que ha evolucionado toda la vida en la Tierra. Los efectos serán universales y pueden ser profundamente dañinos. Continuaremos en “La red 5G (III)”

[1] La Tierra vibra con una resonancia de 7,83 Hz. Esto es conocido como la “resonancia Schumann” y es considerada como el estado natural de todo. Su descubridor es Nicola Tesla, pero no fue tomado en serio en su tiempo. Medio siglo después, en 1952, el físico alemán, Winfried Otto Schumann refrendó el descubrimiento y le dio nombre.

 

 

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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