EL REPASO

Alfonso Rojo: “Ábalos acepta lloroso comerse el marrón, pero aunque no cante, Sánchez va p´alante”

Se ha tragado la chulería y pone su destino en manos de Bolaños y en última instancia del anticostitucionalista Cándido Conde Pumpido

Justo ante de peregrinar al Tribunal Supremo, como imputado en la la tentacular trama de corrupción, quien fuera mano derecha de Sánchez estuvo un par de horas de charla con los periodistas de El Mundo y de todo lo que les dijo se me han quedado dos cosas: que el PSOE lo tiene de ‘cortafuegos’ y que el asunto «va a escalar«.

Lo de que sigue siendo socialista y leal con el marido de Begoña y compinches lo daba por sentado, porque es guión obligado en toda mafia.

Tu cierras el pico, te comes el marrón y nosotros cuidamos de que a los churumbeles y a la parienta no les falte de nada, te pagamos la mejor defensa posible y cuando llegue el momento, que llegará, te sacamos de la trena.

En base a eso, dudo que Ábalos  termine cantando.

De hecho, ante el Supremo no ha contribuido un ápice a que el asunto escale.

En lugar de despejar quien es esa ‘X’ que todos conocemos y apuntar al Nº-1, repetir como un loro que no se ha enriquecido, que no tiene dinero oculto y que el pasaba por allí, cuando Koldo, Aldama, Torres, Armengol y cuadrilla entraban a saco.

Sobre su papel en la adjudicación ‘a dedo’ de, al menos, una treintena de obras públicas, ni flores.

Sobre el piso de la Castellana y los chalets, tampoco.

Sobre los chupetines de Jessica, de que hoy revelan Ketty Garat y Teresa Gómez en The Objective que la escogió, poco después de su llegada al Gobierno Frankenstein en junio de 2018, de un catálogo de chicas alegres, que Koldo tenía en su teléfono móvil, ni ha respirado.

Y si le pagabas o hacías que le pagasen 2.700 euros de apartamento y 1.500 por cada día que te acompañaba en un viaje oficial, algo tendrás que explicar.

Es evidente que Ábalos se ha tragado la chulería y pone su destino en manos de Bolaños y en última instancia del anticostitucionalista Cándido Conde Pumpido.

El problema de Sánchez, en mi opinión, es que la trama de la corrupción puede escalar sin necesidad de que su ex ministro de Transportes cante.

La trama es tan grande, esta tan podrida y tiene tantas ramificaciones que reventará por cualquier lado.

Por el de Begoña, por el del hermano músico, por las mascarillas, por los hidrocarburos… ¡Quien sabe!

Cierto que el malandrín está decidido a aferrarse al cargo como sea, pero que nadie se confunda.

Nosotros y algunos jueces estamos igual de empeñados en desvelar la corrupción y en echar al mangante y sus secuaces del poder.

Y al final, ganaremos.

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