DE BIEN NACIDO ES SER AGRADECIDO
Dilecta Pilar:
Esta gélida o siberiana (cuando me he acercado al Centro Cívico “Lourdes”, desde donde te urdo estos renglones torcidos, el panel de la esquina marcaba seis grados bajo cero) mañana de viernes, cuarto día del mes enero, no había ejemplar del Heraldo de Aragón en el anaquel acostumbrado, pero sí en el expositor del exterior del local habitual, la Librería/Papelería “El Cole”; así que le he pedido permiso al dueño, Miguel Ángel, “Fangio”, para leer tu columna, titulada “Gracias, sus Majestades”, en la página 24, bajo el marbete de La Tribuna.
El arranque de la misma me ha hecho recordar la carta escueta que les escribí y me premiaron hace casi dos años, que llevaba el rótulo de “Misiva a los Reyes Magos”, que escogí como colofón idóneo de un texto que titulé “¿Creaciones de mentes fantasiosas?”, que vio la luz en mi bitácora, El blog de Otramotro, el 9 de febrero de 2017, y que decía así:
“Mis dilectos Reyes Magos:
“Este año seré breve. No os pido nada para mí. Sí os ruego con encarecimiento que un porcentaje muy alto (a ver si ronda el noventa por ciento; porque, si sobrepasa ese límite, conseguiréis superar el récord y que esa plusmarca sea considerada la caraba) de las biopsias que se hagan durante el año 2017, que acaba de echar a andar, tengan pronóstico favorable. Desgraciadamente, la que me hicieron a mí el año pasado no lo tuvo, pero el doble tratamiento de quimioterapia y radioterapia que he seguido me ha permitido conocer a varios grupos de personas que frecuentan el ámbito sanitario (doctoras/es, enfermeras/os, conductoras/es, auxiliares, celadoras/es, limpiadoras/es, enfermas/os y deudos y amigas/os de estas/os últimas/os) que han propiciado que mejorara la opinión que tenía sobre la especie humana.
“Insiste e itera su ruego
“Ángela Carballino”.
No te extrañará que eligiera a la narradora de esa nivola unamuniana tan querida por mí, “San Manuel Bueno, mártir”, para firmar la mentada epístola.
Gracias, junto con perdón, es una palabra que deberíamos de usar más veces, más a menudo. De bien nacido/s es ser agradecido/s. Cervantes, por boca de don Quijote, dice en el capítulo XXII de la Primera parte de su inmortal obra: “—De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud”.
Cuando he leído el comienzo del segundo párrafo, “A su debido tiempo, me contaron el cuento de que no existíais. ¡Qué ilusos los adultos! Yo seguí confiando” he vuelto a sentir, si no las mismas, parecidas sensaciones a las que me dejó o produjo releer, siendo adulto, “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry.
Podría escribir, sin ánimo de plagiarte, que lo propio me acaeció a mí con doce o trece años, que soñé (estando despierto, no dormido) con ser lo que soy, escritor (aunque no haya publicado ningún libro todavía), pues escribo a diario. Cuando te he leído que engarzabas “mentalmente palabras en bellísima cadena” y que las dictabas “a veces en forma de poesía”, me he visto retratado, porque es lo que también he hecho y hago, estando tumbado decúbito supino en la cama, muchas veces. Y luego me las he dictado o dicto a mí mismo, ejerciendo del amanuense o copista de la inspiración o el estro de mi musa o muso, que también acarreo, contengo o porto.
Durante un breve tiempo compartimos o tuvimos al mismo maestro, poeta y profesor, Rosendo Tello. Recordarás, seguramente, que ya te escribí en otra epístola, con la triste ocasión de su óbito, sobre ello.
“La fe es un eslabón mágico, incomprensible” (aunque San Manuel Bueno no tuviera la fe religiosa en la resurrección de la carne) escribes. ¡Cuánta razón y verdad contiene dicha frase! Y cuánta, asimismo, las que luego uno puede seguir leyendo en tu columna, un pilar, como tu nombre: “Y nos hace entender que ya nadie está ausente mientras mora en nosotros, que los peques que llegan son hijos de la vida, que el amor es un nuevo y gran misterio”.
¡Qué importante es la familia y la asistencia personal que esta nos brinda!, sí. Tú te has dado cuenta de que tus seres más allegados y queridos “lo fueron siempre”. Está bien que compares a quien te asiste actualmente, sin ser deudo tuyo, con los Magos o hadas madrinas que has ido conociendo a lo largo de tu existencia. Es una forma exquisita de decirle/s, e(vi)ternamente, gracias a todos.
Te da las gracias, y no solo por esta magnífica columna, tu amigo y alumno
Ángel Sáez García
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