El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿Sabes qué mito es el que más me gusta?

¿SABES QUÉ MITO ES EL QUE MÁS ME GUSTA?

Dilecta Pilar:

Vaya, con la vaya ¿eh? El estrés puede quemar tanto o incluso más que el sol (ahora bien, lo hace en otro sentido), pero no es un hontanar de vitamina D, no, como don Lorenzo. El menda lerenda, este zumbón redomado, en mutua correspondencia, tiene que estar abierto a soportar también con deportividad las guasas ajenas.

¿Si recuerdo todos los mitos? No. Muchos de ellos, como sabes, tienen varias versiones. Pero el grueso de los mitos grecolatinos, al menos, en su versión más clásica y legendaria, sí los conozco. ¿Sabes cuál es el que más me gusta? El de Acteón, el del mal cazador o el del ídem cazado. Me lo aprendí, hace mucho tiempo, así (seguro que en varios de mis textos aparece reseñado o resumido, poco más o menos, de la guisa que sigue): Acteón, habiendo salido de caza con sus perros, sorprendió a Artemisa, desnuda, en el baño. La diosa, enojada, castigó tamaña torpeza, convirtiendo al imprudente cazador en ciervo, que, tras la rauda metamorfosis, murió devorado por sus propios canes, que no reconocieron a su amo.

Si lo dices en uno, en otro, o en ambos sentidos, harás bien en no quemarte. Ya sabes que hay que tener mucho arte (haberlo acopiado por arrobas) para que no ocurra tal cosa.

Dicen que en la variedad está el gusto. El aserto me vale en ciertos casos (en este, en concreto, sobre los mitos grecolatinos, sí; o sea, no pongo objeción a que cada quien dé su parecer y se decante por el que prefiere; celebro que a ti el de Apolo y Dafne te pete más que otros, el resto). En otros casos, no (en el amor, verbigracia; pero esto no obsta para que respete que cada quien/es, siempre que sea/n mayor/es de edad, de mancomún con otras/os, llegue/n a los acuerdos o pactos que tenga/n a bien cerrar entre ellos).

Alabo tu buen juicio, por ser, según mi modesta opinión, una decisión loable, digna de alabanza, poner los medios adecuados u oportunos para evitar padecer cualesquiera quemaduras, pues las hay, como queda dicho arriba, de variopinto tipo.

Te agradezco, de corazón, sobremanera, el envío de las bases del Certamen de Relato Breve “Villa de Velamazán”, en su segunda convocatoria, y los ánimos para presentarme, pero debo rehusar la propuesta que me haces por las mismas razones que te aduje para la primera.

A la hora en la que respondo tu “emilio” (son las 17 horas y cinco minutos) acabo de comprobar que has subido a tu bitácora, La lámpara encendida, “¿Qué buscáis?”, el artículo hodierno en el Heraldo. Esta mañana ya supones qué ha acaecido. Procedo a leerlo y a comentártelo brevemente. Tema complejo, muy complejo, por ser un poliedro; por las muchas caras o facetas que contiene o desde las que abordarlo. Seguramente, podría estar toda la tarde pensando sobre el asunto en cuestión y tal vez me quedaría disconforme con lo que resolviera. Tengo claro que se vive con dignidad (o sin ella). No tengo tan claro que se muera con ella. Si la opinión de la madre se debe tener en cuenta en el asunto del aborto, ¿no se debe contar con el parecer de quien está o se considera muerto en vida? Insisto; complejo el tema del que hoy te has propuesto discurrir o tratar.

Buen “finde”.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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