El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Me gustan un montón las Navidades

ME GUSTAN UN MONTÓN LAS NAVIDADES

¡QUÉ MESA!, DE ALUMINIO Y DE FORMICA

Cuánta rabia y envidia me da oír y/o leer esa frase en boca ajena, porque preferiría ser el tipo que la pudiera urdir y proferir aquí, ahí y allí, hoy y mañana, sin mentirme ni a nadie embelecar.

A mí la Navidad me entusiasmaba, la amaba con divina inspiración, de alevín, infantil y hasta cadete, porque, cuando cumplí los dieciséis, pasó lo inesperado, el accidente y su fatalidad o corolario, que se llevó a José Javier, un ángel, dejándonos repleto un pozo amargo de tristeza y dolor, hasta los topes.

Ciertamente, a la edad arriba dicha, mis dieciséis otoños, vino Paco con la rebaja o Átropos, la parca, con sus afiladísimas tijeras, y le cortó a mi hermano con las tales las alas y el aliento de la vida. Y ya no me gustó la Navidad, aunque mucho lo hiciera antaño, otrora, cuando los ocho estábamos muy juntos, comiendo alrededor de aquella mesa, que rememoraré mientras respire y del alzhéimer no haya sido presa, pues era de aluminio y de formica. Aún recuerdo estar sentado en ella, cenando un bocadillo de chorizo con chocolate en medio, antes que Eusebio, nuestro progenitor, “a corderetes”, como asimismo porta un rabadán, sobre sus hombros, a un cordero herido, nos trasladaba a todos a la cama (salvo a José Javier, que se libraba, porque una mano echaba a nuestra madre), sin que pisaran nuestros pies el suelo, tras bañarnos en un balde de zinc y quemar alcohol en un platillo, si no recuerdo mal, de porcelana (si era invierno y el frío fuera menos), que la calefacción era de entonces.

Como todo en los sueños es posible, cuántas veces con “Javi” yo he brindado con cava o con champán Dom Pérignon, pues las exquisiteces nunca faltan en los terrenos o ámbitos del cielo, como tampoco lo hacen las desgracias, cuando uno se despierta, tras el sueño.

Hoy, treinta y uno y sábado, prometo por los ausentes levantar mi copa y todos los presentes en la cena, que ya es una costumbre celebrar, llegado el fin del año, san Silvestre, en la bodega de “Use” y “Marijose”, que son inmejorables anfitriones.

Acaso se parezca a este mi brindis: Por todos los que echamos hoy en falta y todos los presentes; que a la cita del próximo año estemos todos vivos. Y, si el número muda de asistentes, preferimos que más haya a que menos.

Y así remato, aunque parezca en prosa, esto, en verso, con dos endecasílabos.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

ENCUENTRA LOS PRODUCTOS QUE TE INTERESAN

¡¡¡ BÚSQUEDA DE LAS MEJORES OFERTAS ONLINE !!!

Obtener los mejores resultados de tu búsqueda de productos

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído