MATRIMONIÉ CONTIGO HACE VEINTE AÑOS
Y ENTRE AMBOS NUNCA FLUYEN LOS ENGAÑOS
Tras la barrera de mi piel, presiento
Que se halla el mundo inmundo, que embeleca,
A Roma me desplace o a La Meca
Para mi alma limpiar, lector; no miento.
Llaman en Salamanca cencio al viento
Que sopla aquí, sí, el cierzo. Tiene beca
Y, de ordinario, va a la biblioteca;
En que un asiduo sea yo consiento.
Te regalo “un puñado de palabras”
(Así llama este menda a una urdidura,
Cuando tú otras dicciones también labras
Con arte e ingenio) a ti, Literatura,
Con quien matrimonié hace muchos años
Y entre ambos nunca fluyen los engaños.
Ángel Sáez García