¡Qué buena compañera es la doble ese!
¡QUÉ BUENA COMPAÑERA ES LA DOBLE ESE! Ignoro qué cavilan los vecinos del edificio donde vivo, pero no desconozco qué pienso yo al respecto, cuando empuño el BIC azul y me pongo a trenzar de ese asunto en concreto, que, para mí, grosso modo, se concentra, reduce o resume a un mero tándem: parto de la realidad pura y dura y luego la