Vive obsesionado con la imagen.
A Pedro Sánchez le importa una higa si España va mejor o peor. Su única preocupación es acudir a los actos públicos y no llevarse el abucheo del respetable.
El presidente del Gobierno socialcomunista no digiere una sola crítica y suele tomar las de Villadiego en cuanto ve que el panorama se pone de color hormiga para su egolatría.
En cambio, si Sánchez percibe que visitar a un determinado colectivo no le supone llevarse el rapapolvo del ciudadanos, acudirá en más de una ocasión.
Y eso es lo que está sucediendo con los refugiados ucranianos, en concreto con los niños de ese país que han sido acogidos por España.
Sánchez se ha fotografiado con esos menores en Pozuelo de Alarcón (Madrid), en Alicante y en Barcelona.
Y no es la última visita la realizada en la Ciudad Condal.
En breve, el presidente del Gobierno agendará otro acto similar en Málaga. En la capital de la Costa del Sol está el cuarto centro que acoge en España a niños ucranianos y allí estará Sánchez para volver a salir en todas las instantáneas.

ALERGIA A LOS HOSPITALES
Lo curioso del caso es que a Pedro Sánchez, que tanto le gusta verse retratado en los medios de comunicación, le produce una peculiar alergia si de lo que se trata es de visitar centros hospitalarios.
Cuando en España morían casi 1.000 personas al día durante los peores meses de la pandemia por el Covid-19, Moncloa evitó en todo momento que el mandatario socialista se dejase ver por los hospitales.
Tanto fue su empeño en evitar pisar esos centros que cuando quiso hacerlo, a finales de noviembre de 2020, en España ya habían fallecido más de 60.000 personas.
Y es que el político socialista, que se hizo acompañar de Salvador Illa, entonces ministro de Sanidad y a punto de ser elegido como candidato del PSC-PSOE a las elecciones catalanas del 14 de febrero de 2021, se llevó un tremendo abucheo de los pacientes y curiosos que estaban en la zona, así como de sanitarios que quisieron ‘agradecerle’ la nula disponibilidad de material en las semanas más crudas del coronavirus.
Tras esa ‘muestra de cariño’ de los ciudadanos, Sánchez, junto a sus asesores, optó por no repetir visita a los centros hospitalarios.
En cambio, eso sí, al presidente del Gobierno no le ha importado repetir hasta la saciedad las instantáneas con los menores refugiados de Ucrania a sabiendas de que no iba a recibir los abucheos de unos ciudadanos que no toleran más la actual situación por la que atraviesa España.

