SOMOS GENTE DE IDEAS Y PRINCIPIOS
(UNAS, AUTÉNTICAS, Y FIRMES, OTROS)
NO FALTARÁ QUIEN JUZGUE QUE SON MALAS/OS
A mi querida prima Gema, porque hoy, Bloomsday, martes 16 de junio de 2026, cumple años; así pues, junto con los párrafos desternillantes, delirantes, de este texto, le mando mis ¡muchas felicidades!
Hoy me ha llegado a una de mis direcciones de correo electrónico el texto en prosa (previamente consensuado, corregido y manifiestamente mejorado) que aparece entrecomillado abajo. Ve la luz aquí, en mi bitácora de Periodista Digital, el blog de Otramotro, porque su autor (ahora ya sé cómo se siente, aunque poco me importaba que fuera ella, él o no binario) me había prometido en el encabezamiento prístino del mismo, hace una semana, que me giraría la cantidad no despreciable de 6.000 euros, un millón de las antiguas pesetas, cuando este apareciera publicado. Yo, como soy un escéptico redomado, tanto o aún más que santo Tomás, el bíblico discípulo incrédulo de Jesús de Nazaret, le contesté a ese primer envío inicial que, antes de proceder a hacer tal cosa, tenía que hallar en mi buzón la víspera un sobre que contuviera en su interior la sexta parte de esa cantidad dineraria y, al día siguiente, el doble, o sea, mil y dos mil euros, respectivamente. Y, como mi remitente cumplió a rajatabla con los dos requisitos que le planteé, me avengo a corresponder y emprender mi parte, esto es, a publicarlo, aunque me dejara de entregar la mitad restante. Así de generoso me siento en el día de la fecha.
El texto definitivo dice así:
“Como mi hermano mellizo y yo sabemos que a usted lo lee cada día más gente, hemos optado por lo oportuno, que era una medida prudente y sensata poner en marcha nuestra pretensión, porque nos va a salir más barato y ser más productivo pagarle a usted, Ángel u Otramotro, como más le guste, seis mil euros que hacer otra campaña en diversos mass media de nuestra deficitaria empresa (en la actualidad). La bautizamos con el nombre de Caletre de zahorí; la gestionamos a medias y los dos somos sus únicos administradores.
“Nos presentamos aquí porque queremos que estas, nuestras palabras, tengan la máxima audiencia y, por ende, lleguen al mayor número de personas. Deseamos llevar a cabo acciones que tengan que ver con cuestiones de Estado que sean del más alto nivel. En los dos primeros ejercicios de vida de nuestra sociedad (un desastre, lo reconocemos sin ambages) no hemos rascado apenas bola. Nuestros ingresos han sido inapreciables, 40.000 euros, y hemos acumulado pérdidas por valor cercano al millón de euros.
“Pretendemos conseguir con nuestra empresa algo parecido a lo que logró Inteligencia Prospectiva, la de los hermanos venezolanos Diego Arnaldo y Guillermo Alberto Amaro Chacón, una sociedad fantasma, pantalla o tapadera, donde coronar cuantos más chanchullos mejor. Para poder contactar con nosotros, antes tendrán que quedar con Otramotro, que les dará nuestros teléfonos y dirección de la sede de la empresa, cuando le entreguemos a él los otros tres mil euros del ala que quedaban pendientes, que no se ha dignado a perdonarnos por haber sido nosotros unos bocazas (esta vez, en mano).
“Prometemos mantener la máxima confidencialidad, porque somos gente con ideas y principios (si bien, reconocemos sin requilorios que con los finales no somos tan exquisitos, ni seremos serenos, serios y severos).
“Si consideran pertinente pedir antes referencias de nuestro escaso, pero excelente trabajo, pueden llamar a la empresa ‘Te hago un favor por poca pasta gansa’; dirán que somos gente de confianza. A sus dueños también les hemos tenido que untar con otros seis mil euros del ala, para que cumplan las condiciones sine que non, pactadas en el contrato firmado por ambas partes.
“Intuimos que el grueso de los avispados lectores de Otramotro van a decir que esto es, de cabo a rabo, un absurdo acéfalo y ápodo, sin pies ni cabeza, un sinsentido morrocotudo. Ahora bien, conjeturamos, asimismo, que esto no es más que una bagatela o fruslería, si lo comparamos con la historia real que, grosso modo, a grandes rasgos, nos ha referido hoy, en persona (tras entregarle los tres mil euros restantes, en mano) el propio Otramotro. Nos tememos que, si siguen leyendo sus urdiduras o ‘urdiblandas’ podrán pasar su vista por un artículo que ya ha escrito, pero no verá la luz hasta que le llegue la próxima resolución que espera. Tiene que ver con la solicitud del bono social de electricidad y el certificado acreditativo de circunstancias especiales. Se llegó a sentir como Josef K. personaje de ‘El proceso’, de Franz Kafka.
“Si les hemos interesado y nuestras razones los han persuadido, no dejen de escribir al correo de Otramotro, que se encargará de ponernos en contacto”.
Los hermanos Arana Triquiñuela.
Ángel Sáez García