Reflexiones seudoazorinianas (3).
(o “De la nieve a los huevos, sin pasar por las natillas”) Mi señoría, como en tantas otras ocasiones, está triste. Es que está nevando, si Dios tiene qué. ¡Qué copos, Señor! Y a este paso, acabará cuajando la nieve. Menos mal que el problema se resuelve, en la calzada, echándole sal. Sí, como a los huevos. Pero la que se le
