El abalón es un desconocido en España.
Pero en los mejores restaurantes de China, Japón o Corea es de los mariscos más codiciados.
Ahora se cría también en las Rías Baixas.
Para crecer necesita un cuidado exquisito.
Las aguas se captan directamente de la ría, siempre a 18 grados. El momento más delicado, cuando son larvas.
Su alimentación: solo microalgas que producen en la propia planta. Tardan unos cuatro años hasta alcanzar la talla necesaria para la venta: unos 7 ó 9 centímetros.
Un kilo de este marisco llega a costar hasta 80 euros el kilo. Las cocinas más exclusivas ya los esperan.
Con un sabor delicado y textura única, es una joya gastronómica que cautiva paladares en todo el mundo.
Este gasterópodo, conocido por su concha iridiscente, vive pegado a las rocas en aguas frías y ricas en algas, su principal alimento.
El abalón prospera en costas rocosas de océanos templados y fríos.
Se encuentra de forma natural en regiones como la costa del Pacífico de Norteamérica (California, México), Asia (Japón, China, Corea), Australia, Nueva Zelanda y partes de Sudáfrica. Prefiere aguas poco profundas, entre 5 y 20 metros, donde las corrientes marinas aseguran oxígeno y nutrientes.
¿Quién lo cultiva?
La sobreexplotación ha llevado a que el abalón sea cultivado en acuicultura para proteger las poblaciones silvestres.
En Japón, pionero en su cultivo, se crían especies como el abalón rojo (Haliotis rufescens). China lidera la producción mundial, con granjas que optimizan su crecimiento en tanques controlados.
En México, especialmente en Baja California, las cooperativas locales cultivan abalón azul y verde, mientras que Chile y Australia también destacan en su producción sostenible. Estos cultivos requieren agua limpia, temperaturas específicas y un manejo cuidadoso para imitar su hábitat natural.
¿Dónde y cómo se consume?
El abalón es un manjar en la alta cocina, especialmente en Asia, donde se valora por su sabor umami. En Japón, se disfruta crudo en sashimi, cortado en finas láminas, o cocido en sopas y guisos.
En China, se prepara salteado, al vapor o en platos festivos como el bao yu.
En México, se cocina a la plancha o en ceviche, resaltando su textura firme. En Europa y Estados Unidos, aparece en restaurantes gourmet, a menudo asado con mantequilla o integrado en platos sofisticados.
Su versatilidad permite desde preparaciones simples hasta recetas elaboradas, siempre destacando su sabor a mar.
Este molusco no solo deleita por su gusto, sino que también refleja el esfuerzo de quienes lo cultivan con dedicación, cuidando un equilibrio entre la naturaleza y la gastronomía.