La serendipia, ¡cuánto bien nos hace!
LA SERENDIPIA, ¡CUÁNTO BIEN NOS HACE! El muro de Berlín se vino abajo Sin que nadie moviera un solo dedo; Y Occidente quedó orgulloso y ledo, Careciendo la esquila de badajo. Mandó el sentimental todo al carajo, Pues le importaba, como mucho, un bledo; Ni siquiera debió rezar un credo Para que el bien fraguara, sí, qué