El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Penélope y Telégono casaron

PENÉLOPE Y TELÉGONO CASARON (SEGÚN NARRA UN RECIÉN MOSAICO HALLADO)   El mito/suelo de Penélope y de Ulises Acostumbra a ensuciarlo quien no asea Y, en vez de embellecerlo, afea, o sea. Acabo de fregarlo: no lo pises.   Anda esperando al de cabellos grises Que regrese del viaje, una odisea, Quien teje, quien desteje y quien desea

¿Adónde me mandaron, «a la porra»?

¿ADÓNDE ME MANDARON, “A LA PORRA”? (CUANDO ESA LOCUCIÓN A CORO USARON)   A freírte, tal vez, en el infierno, Como al churro, más fino, eso le pasa, Aunque es casi tres veces esa masa Y suele consumirse en el invierno.   Puede que sea el fin algo más tierno; Que en el bolsillo lleves a tu casa La bolsa de la apuesta, qué impar

Si dices «valgo», en tu defensa salgo

SI DICES “VALGO”, EN TU DEFENSA SALGO    No pinta nada bien nuestro futuro. Carezco de científicas certezas, Mas parecen mis pálpitos cerezas; Con ellas me vacuno o eso procuro.      Presiento que el barbijo será un muro Distinto al berlinés; ¡cuántas perezas A derribarlo habrá!, porque sus piezas Nos servirán de contrafuerte

Cuando la salvación deviene mutua

CUANDO LA SALVACIÓN DEVIENE MUTUA DE IRIS ESTE SONETO NO SE OLVIDA   Quizá no me pediste que te echara Una mano jamás, pero socorro Escuché, se grabó y hasta hace corro En mi derredor. No, no estoy majara.   Puede que, tras oír auxilio, orara A Dios del cerval miedo. No lo borro, Porque real fue el pánico. ¡Qué engorro,

Quien infringe aquí la norma…

QUIEN INFRINGE AQUÍ LA NORMA DE SU ZAPATO HALLA LA HORMA   Pierde el tiempo quien enseña La verdad de las mentiras: ¿Con qué te quedas? ¿Qué tiras? ¿Por qué haces un guiño o seña Al mus, jugando en la Peña (“La Teba”)? Te consta que permitido No está. Que suene el pitido No te debe extrañar nada, Porque no es una nonada

Anteayer me bañé en dos ocasiones

ANTEAYER ME BAÑÉ EN DOS OCASIONES Anteayer, martes 30, último día del mes de noviembre, volví a reunirme y reírme, ora a carcajada tendida, ora a mandíbula batiente, con mis amigos Luis Quirico Calvo Iriarte, Luis de Pablo Jiménez y José María no sé qué más (de verdad, porque no miento; diré más, confieso que ignoro, aunque

Después de meditar veinte minutos

DESPUÉS DE MEDITAR VEINTE MINUTOS      Vi cómo regresaba ilusionado, Después de meditar veinte minutos, Quien ayer recogió jugosos frutos, Porque al silencio cerca tuvo, al lado.      Un montón reconozco que he mutado; Hoy veo en esos veinte no los brutos, Sino los apacibles; no los cutos, Sino los redivivos, que he indultado.

¿Proféticas serán esas palabras?

¿PROFÉTICAS SERÁN ESAS PALABRAS? Aunque nos suele costar Dios y ayuda reconocerlo (sin embargo, he de confesar sin ambages que a mí, al menos, no me supone ningún esfuerzo extra o añadido admitirlo), todos los que nos dedicamos a juntar palabras por escrito (hembras y varones, hayamos publicado varios libros o ninguno) acabamos aceptando

Las campanas del orbe lo repican

LAS CAMPANAS DEL ORBE LO REPICAN   Quienes viven arriba se dedican A zamparse el silencio en dos bocados, Llenando el conticinio de pecados: Sus ruidos por doquier eso predican.   Sus hurtos de mi sueño a mí me indican Que puede que hayan sido ellos tocados Por el diablo y de ser por mí becados No se han hecho, no, dignos; lo

Honesto, humilde e ¿ingenuo? fue Arteaga

HONESTO, HUMILDE E ¿INGENUO? FUE ARTEAGA ¿EL DE ÁZQUETA? ¡MAESTRO DE CONDUCTAS! Aunque hay quien considera el hecho mera sospecha, tengo para mí que en un solo hombre (poco importa que sea o se sienta hembra o varón) cabe comprimir todos los habidos, los que hay y los que habrá, sin excepción (“homo sum, humani nihil a me alienum

¿Por qué aquello que amamos lo matamos?

¿POR QUÉ AQUELLO QUE AMAMOS LO MATAMOS? Hoy, treinta de noviembre, durante el proverbial rato de siesta, se me ha aparecido en sueños el excéntrico novelista y comediógrafo irlandés Oscar Wilde. ¿Con qué objeto (cabe preguntar/se)? Puede que lo haya hecho a fin de que el abajo firmante de estos renglones torcidos, servidor, no echara

¿Qué por nada me perdía?

¿QUÉ POR NADA ME PERDÍA? HISTORIETAS DE TEBEOS   En el quiosco de la plaza Pío, que hoy es Padre Lasa, Aprendí qué era la guasa Y a reír, tándem que abraza Quien lee humor con cachaza. De cabo a rabo leía Las páginas que escogía Publicitar el quiosquero, Que fue el goce dominguero Que por nada me perdía.      Ángel

Detrás de aquel anaquel

DETRÁS DE AQUEL ANAQUEL   Aspiro a tratar con hombres Más sabios que mi vecino, Salvo que mi convecino Sea Platón. No te asombres Ni el suelo que piso alfombres, Querida ahijada Raquel; Yo sé que el diálogo aquel Sobre el alma hallaré donde Lea “Fedón” y se esconde Detrás de aquel anaquel .    Ángel Sáez García    [email protected]

Arteaga, maestro inolvidable

ARTEAGA, MAESTRO INOLVIDABLE      A quien escuchó atento tus lecciones Durante Sexto, Séptimo y Octavo De la extinta EGB, le arguye un clavo Que aquí no habrá milagro ni excepciones.      Hoy todo un abanico de emociones Que, sin querer queriendo, como al Chavo Del Ocho le nacían, sí, de cabo A rabo, se abre y viaja en

Criticona y peleona

CRITICONA Y PELEONA   No conozco una persona Que sea ciento por ciento Coherente. No te miento. Juzgué que una peleona Era tal y, además, mona, Pues sus armas ella usaba, Pero de ellas no abusaba, Para todo criticarlo Y, así, poder enmendarlo, Como ello necesitaba.      Ángel Sáez García    [email protected]

Al cierzo airear tu óbito le duele

AL CIERZO AIREAR TU ÓBITO LE DUELE      Ha muerto quien hacía arte, Arteaga. ¡Qué pocos con justeza valoraron! Estos, seguramente, se apenaron Cuando arribó la amarga, la que halaga.      No creo que su muerte satisfaga A cuantos en su coro gorjearon Ni a quienes muchas veces recordaron De una forma precisa o un tanto vaga.

Dios quiera que alacranes no seamos

DIOS QUIERA QUE ALACRANES NO SEAMOS Ayer soñé, una y otra vez, de manera “eternorretornable”, en plan bucle, que volvía a rememorar y escuchar aquello que antaño nos adujo Pedro María Piérola García al final de una clase de Lengua y Literatura Españolas (me consta que en algún texto anterior, ignoro si publicado o sin alumbrar

No quiero hacer una gracia

NO QUIERO HACER UNA GRACIA   No quiero hacer una gracia. Pericles periclitado Fue, mas ¿lo fue su legado? Será una grande desgracia Que muera la democracia; Pero volverá con fuerza, Y, aunque luego esta se tuerza, A ostentar volverá el mando El pueblo, pero ¿hasta cuándo? Dependerá si se esfuerza Y de necio pasa a sabio, Al cepillarse

José Javier es mi ángel de la guarda

JOSÉ JAVIER ES MI ÁNGEL DE LA GUARDA “En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro”. Manuel Azaña Tengo la impresión refractaria de que nadie sabe el porqué; pero, nada más escribirlo, noto que me equivoco, pues me brota la sensación de que acaso alguien lo sepa; mas, una de dos, o no lo ha sabido explicar

Mi auténtico e impar ángel de la guarda

MI AUTÉNTICO E IMPAR ÁNGEL DE LA GUARDA CALABOBOS, ORVALLO O SIRIMIRI    Como el sábado pasado, 20 de noviembre de 2021, una hora antes de la pactada, poco más o menos, esto es, de las diecinueve horas y cuarenta y cinco minutos, las ocho menos cuarto de la tarde, señalada para juntarnos en la tudelana Plaza de los Fueros o Nueva,

¿Cuánto vale un ser humano?

¿CUÁNTO VALE UN SER HUMANO?   ¿Cuánto vale un ser humano? Escrute qué pensamiento Le nace y qué sentimiento Cuando muera. Tendrá a mano, Si el finado era un hermano Por usted seleccionado, Ese ente que le ha salvado De estar depre en más de un caso, Irisando su fracaso, Y con su amistad le ha honrado; O alguien que nada le dice,

¿Réquiem por mi difunta musa, Amanda?

¿RÉQUIEM POR MI DIFUNTA MUSA, AMANDA?    Como cualquier lector asiduo mío (ella o él) sabe, poco importa cuál sea su identidad, inclinación u orientación sexual, durante mi última estancia “estiotoñal” en el Puerto de la Cruz (Tenerife), decidí crucificar a mi amada musa chicharrera Iris y, por ende, que no volviera a protagonizar

Te/me deja «Ángel» derretida

TE/ME DEJA “ÁNGEL” DERRETIDA   —No sé, Sol, si llegaremos A la tierra prometida Antes de la acometida De la parca, mas seremos Felices si nos queremos. —Tal vez, Luz, mi prometida, No exista esa prometida Tierra fuera de “Ángel”, libro Que, cuando lo lees/leo, vibro Y te/me deja derretida.      Ángel Sáez García

¿De Egomet falsa etopeya?

¿DE EGOMET FALSA ETOPEYA?   Es cortés, gentil y noble De corazón, diligente, Liberal e inteligente, Fuerte de ánimo, cual roble, De Hércules sosias o doble; En el amor no es ocioso; Nunca fue un varón odioso Quien es perito en finezas, Encantos y sutilezas Y no venable mafioso.      Ángel Sáez García    [email protected]

Quien se empeña su arte enseña

QUIEN SE EMPEÑA SU ARTE ENSEÑA   —Advertid que quien se empeña En hacer lo que le gusta, Aunque usen con él la fusta, Cuando ese ámbito domeña, Deviene (en) guía y lo enseña. —Al constatar que es un estro De esa materia o un maestro, Considera aquellos palos Que le dieron hoy regalos Que dan por dechado vuestro.     

Tuvo el suceso su vaya

TUVO EL SUCESO SU VAYA   Recuerdo que era verano, Porque ocurrió en una playa. Tuvo el suceso su vaya: Una nena con su mano Le tocó el pene a un fulano De su edad, que iba en porreta, Como ella, y esta gracieta Soltó a su madre: “Quiero una”. “Sé buena (oí), y tendrás una; Si no, una serie completa”.      Ángel Sáez

Yo no he sido tan guapo como entonces

YO NO HE SIDO TAN GUAPO COMO ENTONCES PREFERÍ LAS ANTÍPODAS AL TRULLO “Esto ocurrió en un tiempo y en un país en que muchos de nosotros estábamos enamorados de la vida. ¿Os acordáis?, ¿os lo han contado acaso? Estimábamos a nuestros políticos y confiábamos en ellos. Confiábamos también en los periódicos y en los periodistas,

Me he llevado un gran chasco con Domingo

ME HE LLEVADO UN GRAN CHASCO CON DOMINGO María Soledad Señera ha guardado silencio sepulcral durante el último lustro sobre el affaire ominoso del “caso Salas Cuenca”, que le dio o supuso todo un vuelco a su triunfal existencia de prestigiosa diseñadora de moda y de cónyuge (primero anónima, luego atónita) de uno de los hombres

En el inicio de su quinta década

EN EL INICIO DE SU QUINTA DÉCADA    “La literatura es, a veces, un temerario intento de escribir bien sobre el mal. Tal vez por eso, un halo de sospecha envuelve a quienes se adentran en las perniciosas páginas de los libros, frecuentando compañías tan poco recomendables como la perversión, el vicio y la indecencia moral”.    Irene

Lo real asusta, espanta

LO REAL ASUSTA, ESPANTA   —La realidad asusta: En la piel de toro mustia Reina la omnímoda angustia Que amenaza con su fusta A quien lo que ve no gusta. —La realidad espanta Tanto que la gente canta, Porque prefiere hacer esto, Dilecto y selecto Ernesto, A lo opuesto: lo atraganta.      Ángel Sáez García    [email protected]

La muerte es la última pieza

LA MUERTE ES LA ÚLTIMA PIEZA   No hallaré jamás consuelo A la terrible certeza De que la muerte es la pieza Que acciona del alma el vuelo. Hoy ese axioma yo huelo; Y ese mosaico corono Con la tesela del mono Gramático que soy, sombra Que, al disiparse, se asombra De perder de todo el tono.      Ángel Sáez García    [email protected]

¡Cuánto el tal va a padecer!

¡CUÁNTO EL TAL VA A PADECER!   —Media entre aquello que dice Y lo que hace todo un mundo. —En cuanto aduces abundo. —Quien la mentira bendice A solas, sí, se maldice. —Coincido en el parecer. —Nada puedo agradecer A quien me cuenta patrañas. —Saco esto de mis entrañas: ¡Cuánto el tal va a padecer!      Ángel

¿Me matarán como a un perro?

¿ME MATARÁN COMO A UN PERRO?      Presiento que derribado Seré por arma de fuego Cuando me fugue, aunque luego Trascienda, de modo holgado, Que, cual can, fui asesinado, Como Rosa Luxemburgo, Que, si el polvo al hecho expurgo, Compruebo que una tragedia Sobre la misma me asedia, Pero no soy dramaturgo.      Ángel Sáez

¡Qué compañeros tuve en Navarrete!

¡QUÉ COMPAÑEROS TUVE EN NAVARRETE! Los colegas que tuve en Navarrete viajan conmigo con sus rostros de entonces, a pesar de que, posteriormente, a varios de ellos les vi las caras que portaban en cada ocasión, ya fuera en la localidad riojana mencionada, ya en Cornago, ya en Soria, donde quedamos para juntarnos, saludarnos, compartir caldos

El caso de don Hipólito

EL CASO DE DON HIPÓLITO      Ante todo, jamás digas Que no has de beber esa agua, Ni que un cura en su impar fragua No te fraguó, porque migas Le hizo tu madre, él barrigas. El caso de don Hipólito Lucena parece insólito, Mas Soler, en “Sacramento”, Nos ofrece el documento De que de Satán fue acólito.      Ángel

A la burla siguió el recochineo

A LA BURLA SIGUIÓ EL RECOCHINEO QUE MIS VECINOS AGREGARON GRATIS En este mundo inmundo, atento y desocupado lector (ya seas o te sientas ella, ya seas o te sientas él), hay quienes se sientan en su sillón preferido y se sienten investidos (por quién, me pregunto retóricamente; por ellos mismos, sin duda, me contesto, pues se consideran,

Mando a Daniel Ortega este soneto

MANDO A DANIEL ORTEGA ESTE SONETO ¿QUE UNA BALA TE ALCANCE EL COCO PIDES?   Mientras alerta tenga el intelecto, Un bolígrafo empuñe mi derecha Y mi boca indignada e insatisfecha Eche pestes, seré escritor dilecto   Para quien vive en vivo y en directo Qué fácil tú denigras su cosecha De mies y, cuando advierte (la cuenta hecha)

Mi clara parte alícuota de culpa

MI CLARA PARTE ALÍCUOTA DE CULPA Reconozco (sería, amén de un desgraciado, un desagradecido, si no lo hiciera, en todo momento y lugar, así, con o sin ambages) que mis siete años (desde los 12 a los 19) de formación humanística, magnífica, con los religiosos Camilos fueron cruciales, esenciales, para mi riqueza (sea la que sea esta)

Siempre que leo me pasa

SIEMPRE QUE LEO ME PASA   Ignoro por qué me pasa, Pero no que me acaece Y hablar/urdir de ello hoy me apetece. Siempre que leo en mi nasa Cae una idea que abrasa Si en un papel no la fijo. O la considero un hijo, Como he parido otros muchos Que llegaron a ser duchos, O devendrá crucifijo.      Ángel Sáez García    [email protected]

¿Qué quedó guardado en tomos?

¿QUÉ QUEDÓ GUARDADO EN TOMOS?   ¿Hoy las razones caducan A rauda velocidad? ¿Brota la perplejidad Por doquier? ¿También desnucan Los ignorantes que educan? ¿Hoy cabalgamos a lomos De agudos que nos ven romos? ¿Nos arroba la prestancia O lo que tiene importancia Y quedó encerrado en tomos?      Ángel Sáez García   

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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