Alicante de la A a la Z: un repaso a los atractivos de la ciudad que es Capital Española de la Gastronomía

Alicante de la A a la Z: un repaso a los atractivos de la ciudad que es Capital Española de la Gastronomía

La capital y la provincia de Alicante ofrece numerosos atractivos de todo tipo: culturales, de naturaleza, festivos… y, naturalmente, gastronómicos. No en vano en 2025 es Capital Española de la Gastronomía (CEG). Hay mucho donde elegir. En esta ocasión hemos optado por guiarnos del abecedario, seleccionando algunas de las letras de la información facilitada por Open Comunicación, y buscar un concepto para cada letra, de la A a la Z. Pero faltarían letras o habría que duplicar o triplicar cada una de ellas para expresar todo lo que Alicante y su provincia ofrece. Este es sólo el aperitivo.

Arroz. El arroz es la base fundamental de la cocina valenciana y cobra especial protagonismo en la rica gastronomía alicantina. El Mediterráneo brinda diariamente pescados y mariscos frescos, mientras que la fértil huerta alicantina regala frutas y verduras llenas de color y sabor. A ello se unen pollo, conejo, caracoles, magro de cerdo… Juntos, estos ingredientes se fusionan en recetas tradicionales que convierten el arroz en una auténtica experiencia gastronómica. Se dice que hay hasta 300 tipos de arroz y entre los más populares están el arroz a banda, el arroz del senyoret, el arroz con costra y el arroz con conejo y caracoles, entre otros, cada uno con un proceso de elaboración único y un resultado distintivo. El sello de calidad Alicante Ciudad del Arroz certifica a más de 40 restaurantes de la ciudad que garantizan su mejor versión en el cocinado de este icónico alimento. Alicante Ciudad del Arroz es un distintivo que enaltece la calidad de la materia prima y la forma en la que se cocinan los arroces en Alicante.

Barcala, Luis. El alcalde de Alicante, que lleva siete años en el cargo, ha sido el principal impulsor de su ciudad para conseguir ser Capital Española de la Gastronomía en 2025 y sigue añadiendo iniciativas para que Alicante sea un referente gastronómico y proyecte su cocina dentro y fuera de nuestras fronteras. No le faltan méritos ni a los productos de primera ni a su amplio recetario fortaleciendo a la ciudad como el destino de calidad que ya es. En esta tarea cuenta con el eficaz apoyo de todo su equipo y de modo especial con Ana Poquet, concejala de Turismo y Playas y Lidia López, concejala de Comercio, Hostelería y Mercados.

Coca de mollitas. Es uno de los aperitivos, pequeños almuerzos o incluso desayunos más típicos de Alicante. Se cree que ya en la época de los romanos se preparaban cocas. Básicamente consiste en una masa elaborada con harina, cubierta con diversos ingredientes y que, según estos, permite versiones tanto dulces como saladas. Desde la coca escaldada con embutidos o pescados, la coca de samfaina o de recapte que lleva una especie de pisto o la coca Cristina en la parte dulce. La coca amb tonyina (atún) es una receta sorprendente por su sencillez e inesperado sabor, con un toque de anís, sobre la base de ingredientes sencillos y de la tierra, muy típica en la cocina levantina, y emocionalmente vinculada a la celebración de las hogueras de San Juan, en el solsticio de verano y en la peregrinación a la Santa Faz. Tiene forma de empanada rectangular, se sirve en porciones. Se forma una masa de harina y aceite, con huevo y piñones, cebolla y tomate que se extiende con rodillo sobre el mármol y se le añaden todo tipo de ingrediente. Una de los mejores sitios para comprarla es “La masa de Tomasa” con varios establecimientos de la ciudad. Dentro de los actos de CEG está previsto conseguir un Récord Guinness en octubre con la coca más grande del mundo que tendrá una superficie de casi 200 metros cuadrados. 

Gamba roja de Dènia. Aunque la fama la tiene Dénia, declarada por la UNESCO Ciudad Creativa de la Gastronomía, se encuentra en todas las lonjas y mercados de la provincia de Alicante y, por supuesto, es la estrella en el Mercado Central, donde todos los puestos de pescado y marisco, casi un centenar de los 300 que hay en total, la exhiben. La gamba roja de Dénia es un producto gastronómico reconocido por su sabor intenso y único, su color rojo intenso, debido a la profundidad donde se desenvuelve, a 600 metros bajo el mar frente a la Costa Blanca, y su tamaño, con una cabeza grande donde se concentra gran parte de su exquisito sabor. Es un tesoro del Mediterráneo muy valorado en la alta cocina, y la mejor forma de degustarlo es de forma sencilla, cocinándola brevemente en agua de mar (o agua con sal, si no se tiene el mar cerca) o haciéndola a la plancha con un poco de sal gorda. Cada año tiene lugar el Concurso Internacional de Cocina Creativa de la gamba roja de Dénia para fomentar la innovación en la gastronomía y promover a jóvenes cocineros y que, curiosamente, ha sido pionera al inspirar su propia banda sonora, una obra musical que celebra todo el proceso de la gamba, desde su pesca hasta la mesa.

Isla de Tabarca. Situada a una hora de navegación desde el puerto de Alicante, esta isla es la más grande y la única habitada de la Comunidad Valenciana. En realidad, más que de una isla, se trata de un pequeño archipiélago, compuesto, además de Tabarca, por los islotes La CanteraLa Galera y la Nao. Sus costas albergaron en el pasado un refugio de piratas berberiscos. En el siglo XVIII, Carlos III ordenó fortificar y levantar en ella un pueblo en el que alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka, de hecho, su nombre original es Nueva Tabarca. Aunque su vegetación es escasa y sus playas pequeñas y casi sin arena, tiene un encanto especial que atrae a numerosos turistas en verano, tal vez por el encanto de sentirse un poco Robinson Crusoe, disfrutar la soledad y tomar la vida con calma, también gracias a sus varios restaurantes y terrazas en los que disfrutar del plato típico, el Caldero que se come en dos platos, el primero con pescado de roca, o morralla y patata, y después el más sabroso, un arroz caldoso cocinado en su punto y acompañado de alioli. También se puede visitar la Casa del Gobernador, la iglesia de San Pedro y San Pablo, los restos de su muralla de piedra que rodean su núcleo urbano que han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, el Museo Nueva Tabarca y la cueva del Llop Marí que, según la leyenda, está habitada por un horrible monstruo marino, un atractivo más para visitar Tabarca.

Mercado Central. Cada madrugada, toneladas de mercancías, seleccionadas en las mejores huertas y lonjas de la Comunidad Valenciana, se descargan en los almacenes de este bello y centenario mercado de abastos. Ofrece una gran variedad de alimentos que van desde frutas y verduras frescas hasta carnes, pescados, quesos, embutidos, pan y bollería o frutos secos. También hay una docena de lugares donde comer o tomar una copa. El Mercado Central de Alicante, situado en la emblemática Avenida Alfonso el Sabio, es un edificio de estilo ecléctico, con ornamentos del modernismo valenciano, de principios del siglo xx. Es una joya arquitectónica de principios del siglo XX que se encuentra en pleno centro de la ciudad. Fue construido bajo la dirección de J. Vidal Ramos entre 1911 y 1912, sobre la muralla del S. XVIII que circundaba Alicante. Consta de dos plantas, una de ellas en semisótano, debido a las pendientes de las calles circundantes. La fachada principal está presidida por una gran escalinata enmarcada por dos cuerpos salientes y posee diferentes elementos decorativos. La fachada posterior se encuentra en la plaza 25 de mayo: recibe este nombre en honor a las más de 300 víctimas que se cobró el bombardeo sufrido por el Mercado Central durante la Guerra Civil Española, el 25 de mayo de 1938. Como curiosidad, el mercado es uno de los pocos en España que cuenta con un sistema de refrigeración subterráneo natural que aprovecha el flujo de aguas subterráneas para mantener frescos los productos, especialmente durante los calurosos meses de verano.

Salazones y mojama. La salazón es un método ancestral para conservar alimentos, especialmente pescado y carne, mediante la aplicación de sal que extrae el agua del alimento por ósmosis. Este proceso no solo deshidrata el producto, sino que también inhibe el crecimiento de microorganismos y bacterias, permitiendo que los alimentos se mantengan en buen estado durante más tiempo y se refuercen sus sabores. En la gastronomía típica de Alicante no solo la mojama de atún, hecha con los lomos de dicho pescado, es un producto habitual, también el resto de salazones procedentes de ese pescado azul, como el budellet (la tripa), el sangatxo (la parte menos noble y rojiza de su carne) y las huevas (garrofetas). Se puede aliñar con cebolla, tomate y pimiento asado. En cuanto a la mojama de atún, se suele presentar en la mesa cortada en finas lonchas (al estilo del jamón) aderezadas con un chorro de aceite de oliva virgen extra.

Y hay, claro, mucho más: el turrón, Quique Dacosta, el Nou Manolín, Jijona, etc., por lo que la visita es, más que recomendable, imprescindible.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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