El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CXCII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CXCII)

Dilecto (guardo el elativo para mejor mojar la ocasión que lo requiera) Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Pues, sin más demora, hazle llegar a tu doña y/o señora mis ¡muchas felicidades! Si me habías advertido alguna vez, que, seguramente, así había sido, así habías hecho, de tan señalada fecha, del hecho, lamento sobremanera haberme olvidado de hacerle llegar a su hora mi ¡enhorabuena! con la grata ocasión de su cuarenta y cinco cumpleaños. Ahora que conozco y/o me consta el quid de su aniversario y, a pesar de la lluvia caída, de vuestra celebración, me dispongo a cumplir al instante con lo esperado y esperable en mí. Ergo, que cumplas, dilecta esposa de Jesús M., otros cuarenta y cinco, por lo menos. Esa es mi esperanza. Y es mi deseo no volver a olvidarme del hecho.

Ayer pasé el día estornudando, lagrimando y moqueando. La alergia, al parecer, me ha cogido con la guardia baja o el paso cambiado y se ha cebado conmigo. Tras acudir a urgencias (al Centro de Salud “Santa Ana”) y tomar tres pastillas, tres, de ebastina (parece mentira), el antihistamínico recetado por el doctor que me atendió, estoy mucho mejor. Las fuentes han dejado de manar sus abundantes líquidos elementos.

Ojalá otras/os, se llamen como se llamen, tomen pronto el testigo de Eduardo Galeano y sigan denunciando injusticias desde la distancia o allí donde estas ocurran.

Me consta la razón por la que sonrío cada vez que leo y hasta releo tus salidas de pata de banco, asperjadas con el asiduo sarcasmo, o la habitual retranca o ironía, quiero decir, algunos de tus comentarios (o ciertos escolios tuyos) a mis urdiduras o “urdiblandas”. Es lógico y normal que la voz “dilectísimo” te suene a “Directísimo”, nombre del programa de variedades que dirigió otrora el calvo y bigotudo Íñigo (apellido) en TVE, por la razón que aduces, por ciencia infusa, ya que recibiste directamente, sin necesidad de echar mano de los ángeles o intermediarios, ese conocimiento, que no miento, o información del mismo Dios.

Sirven un sí o un no. Pero, como tú eres un cuco (o sea, taimado y astuto, pues solo miras por tu comodidad o medro), no te has decantado por ninguno de los dos para decantarte por los dos a la vez, o alternativamente. Ya sabes la importancia que tiene para don Sí contradecirse, desdecirse, es decir, decidirse, de vez en cuando o de cuando en vez, por un No.

Tras ingerir siete pastillas del antihistamínico (el blíster se va descapsulando a razón de dos al día, con ocasión del desayuno y de la cena), el hontanar ha dejado de manar lágrimas, moquita y nudos de Es(tén)tor o estornudos, que explotaban diciendo achís, como los sapos hartos de sopas o de sopapos.

Mientras trenzaba los párrafos precedentes, imaginaba que, por alguna ignota razón, me estaba metamorfoseando en Luis Sánchez Polack, el genial y típico Tip, que andaba escribiendo, a cuatro manos, ora con Top, ora con José Luis Coll, el guion de nuestro próximo “sketch” (el DRAE, qué mala leche, aún no ha admitido el vocablo “esqueche”).

Te saluda, aprecia, agradece y abraza por el humor que gastas (propio del ave fénix, que renacía de sus cenizas), que tiene la rara virtud de que no se gasta, porque de continuo se gesta de nuevo y eso a mí, al menos, no me disgusta; y hoy te pide que le recuerdes con unos días de antelación las fechas señaladas de tu familia

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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