AL SENEGALÉS TODOS LLAMAN “PEPE”
Al único negro residente en Rosales, senegalés por más señas, cuyo nombre de pila es Papa (y algo de pontífice tiene, pues sabe mediar y suele crear puentes de comunicación y reconciliación, me consta) todos denominan “Pepe”, por seguir la corriente rutina del panadero, que lo empezó llamando así, desde que se asentó en el pueblo. Trabaja de pastor. Y a mí el otro día, tras haber encerrado él el rebaño que cuida en el aprisco o redil, y haber ordeñado la docena o decena de cabras, y yo terminar de dar el primer paseo vespertino, el previo a la cena, a la altura del puente, que se toma como entrada del villorrio, donde nos encontramos, me brotó preguntarle:
—¿Dónde aprendiste, Pepe, a hablar tan bien el español?
—En Canarias, en concreto, en su isla mayor, Tenerife; y especificando un poco más, en el Puerto de la Cruz, donde estuve tres años. Tuve buenos profesores, estudié asaz, bastante, y me enseñó mucho la vida, que, si le prestas suprema atención, es excelente madre y maestra.
—¿Cómo conseguiste el trabajo en Rosales?
—¿Qué Rosales?
—Nada, cosas mías. Da por supuesto que la aldea donde vivimos, aunque yo voy y vengo de Algaso, se llama así, Rosales.
—Los escritores sois gente aparentemente normal, pero, si se os rasca un poco la piel, se comprueba que estáis algo locos.
—Gracias, por el cumplido. ¿Por qué lo dices? Ah, sí, ya veo la radio. Parece que va a pilas.
—Sí; y me hace mucha compañía. Se aprende mucho escuchando.
—Cierto, pero te presto un pensamiento que no me pertenece, pues su autor fue Diógenes. No el de Sínope, sino Laercio: “Callando se aprende a escuchar; escuchando se aprende a hablar; y hablando se aprende a callar”.
—El inicio puede coincidir con el final.
—Bien visto; yo suelo usar la imagen de una pescadilla que se muerde la cola. ¿Y lo del puesto de pastor, que ha quedado sin responder?
—Por mediación de mi hermano Mohamed (que él acostumbra a abreviar en “Moha”), que trabaja para el mismo ganadero caprino y ovino, en Trinquete. Es un trabajo muy esclavo.
—Os veis poco.
—Libramos un día a la semana. Él, los lunes, y yo, los martes. Nos sustituye otro senegalés, Samba.
—¿Qué cadena sueles escuchar, la Ser, la Cope, RNE…?
—Onda Cero. Soy fan de “Más de uno”, de Carlos Alsina, durante la semana; y de “Julia en la onda”, con Julia Otero, durante el finde. Me encantan.
—¿Por qué?
—Porque Alsina es insaciable, incisivo, inconformista. Hay locutores que se dejan ir al entrevistado vivo, sin rasguño, pero Alsina les saca de sus casillas, de su zona de confort, y hace que patinen, que digan hasta lo que no habían pensado que podrían decir. Alsina zurra al Gobierno, Otero a la oposición.
—¿Qué opinas de la desigualdad actual en el orbe?
—Que, en lugar de corregirse, va a más. Cada día que pasa los ricos son más ricos y los pobres más pobres.
—¿Qué deberían hacer los “tecnoligarcas”?
—Repartir una décima parte de la fortuna que tienen, ser solidarios?
—¿Qué te parece la plutocracia hereditaria?
—Una injusticia flagrante, sangrante. El egoísmo de los ricos hace que no haya benefactores ni mecenas, que siempre existieron. Ahora escasean.
—¿Juegas a Euromillones?
—Dos apuestas, martes y viernes, con mi hermano, a medias.
—¿Qué harías, si te tocaran los 130 millones que habrá pronto de bote?
—Me comprometo a crear una escuela en Senegal con mi mitad.
—¿Tu hermano no correría con los gastos de otra?
—No se lo he preguntado. Pero yo sí que se lo he dicho varias veces.
—¿Qué te parece Trump?
—Que, como siga mucho ostentando el puesto, se va a cargar la democracia en EE UU.
—¿Crees que está loco?
—Si no lo está, le falta una migaja para estarlo, un hervor.
—¿Qué te parece la regularización masiva de inmigrantes del Gobierno de Sánchez?
—Empática, justa, necesaria.
—¿Has ido alguna vez al médico?
—Solo al dentista, a quitarme una muela, pero ya no me van a volver a sacar otra.
—¿Te hicieron daño?
—No; ahora cuido mi boca más.
—¿Vives bien?
—No me quejo.
—San Agustín, en su sermón 80, recomienda esto: “Vivamos bien y los tiempos serán buenos. Nosotros somos los tiempos”. ¿Qué te parece?
—Sensato.
Y nos despedimos con un recíproco “que aproveche (la cena)”.
Ángel Sáez García