El de Capote látigo empuñando
EL DE CAPOTE LÁTIGO EMPUÑANDO “Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Truman Capote, en el prólogo a “Música para camaleones”.