Queridos Reyes Magos:
Embriagado por el espíritu navideño que aún nos acosa, me he decidido a escribiros mi, desde el año pasado, otra vez tradicional carta, ahora que las reuniones familiares y los excesos me permiten un ratito de tranquilidad. En nuestra última comunicación me temo que me dejé llevar por el entusiasmo y me permití solicitar presentes
