En el evangelio de Lucas 10:25-37 se relata la Parábola del buen samaritano.
En el evangelio de Juan 4 se habla de Jesús y la mujer samaritana.
Ningún cristiano coherente con los evangelios tendría que emplear el nombre de Cisjordania, a no ser que la Parábola del buen samaritano la traduzca por la «parábola del buen cisjordano» y/o de «Jesús y la mujer cisjordana».
El nombre de «Cisjordania» tiene como objetivo negar la existencia de Judea y Samaria, lo que «permite» a los árabes colonialistas, fruto del colonialismo islámico, negar la judeidad de Judea y Samaria, cuna del judaísmo.