¿Acaso se pedirá también prohibir la entrada en países de la Unión Europea al ministro de Exteriores, José Manuel Albares?

 

Ahora si tendrán hematomas estos antisemitas pro terrorismo yihadista y no el que simulaban después de la detención en Israel.

Correctivo bilbaíno a una flotilla provocadora y violenta

¿Acaso se pedirá también prohibir la entrada en países de la Unión Europea al ministro de Exteriores, José Manuel Albares —homólogo diplomático y una de las voces más duras contra Israel en el Gobierno español—, como distintos gobiernos europeos han solicitado hacer con Itamar Ben-Gvir?

Rafaela Almeida

La reciente llegada de integrantes de la llamada «flotilla» al País Vasco ha vuelto a dejar imágenes que reflejan un fenómeno cada vez más frecuente en Europa: activistas que desafían deliberadamente a las autoridades mientras se presentan ante la opinión pública como víctimas permanentes.

En varios vídeos difundidos en redes sociales puede observarse cómo agentes de la Ertzaintza intentan mantener el orden y facilitar el paso de personas, recibiendo como respuesta actitudes desafiantes, insultos y una absoluta falta de respeto institucional. Sin embargo, lo más llamativo no es únicamente el comportamiento de algunos activistas, sino el silencio mediático y político posterior.

¿Dónde están ahora las condenas internacionales? ¿Dónde están los comunicados de organizaciones y gobiernos denunciando la tensión y los altercados? ¿Dónde están los medios de comunicación? La respuesta parece evidente: «No Jews, no News!«, o sea, si no hay judíos o Israel no está involucrado, el interés mediático desaparece.

Personalmente, fui una de las pocas voces en España que consideró apropiado el trato firme recibido por estos integrantes por parte del ministro israelí Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Interior de Israel, cuya actuación en una visita al Puerto de Ashdod generó, hace apenas unos días, fuertes críticas diplomáticas en ciertos países europeos y no europeos.

Y cabe hacerse otra pregunta: ¿Acaso se pedirá también prohibir la entrada en países de la Unión Europea al ministro español José Manuel Albares —una de las voces más duras contra Israel en el Gobierno de Pedro Sánchez— como distintos gobiernos europeos han solicitado hacer con Ben-Gvir?

Durante años, determinados sectores de nuestras sociedades han convertido el activismo antiisraelí en una plataforma de confrontación política permanente. Bajo discursos aparentemente humanitarios, algunos grupos terminan promoviendo campañas de hostilidad sistemática hacia el Estado de Israel, banalizando amenazas reales y normalizando consignas extremistas como el conocido eslogan «del río hasta el mar», interpretado por muchos como una negación directa del derecho de Israel a existir.

Y cuando Israel ha apelado con razonamientos, y pruebas, sobre la violencia, intenciones y conexiones de los «flotilleros» con Hamás, el mundo las ha descartado de tajo.

Bilbao 3

Pero, ahora, es el propio sindicato de la Policía del País Vasco «Esan» el que mejor describe a estos «activistas» como un colectivo que «ha buscado el enfrentamiento con la Ertzaintza para convertir cualquier actuación policial en propaganda política y victimismo mediático». Y, como Israel, alega que la Ertzaintza «ha actuado con profesionalidad, contención y firmeza ante quienes solo entienden la tensión, el ruido y el espectáculo«, que «necesitan el conflicto para dar visibilidad a sus reivindicaciones».

Israel, como cualquier nación soberana, tiene derecho a defender sus fronteras, exigir respeto a sus autoridades y responder frente a acciones provocadoras organizadas con fines mediáticos y propagandísticos. Al igual que , hoy, lo ha hecho la Ertzaintza.

El problema de fondo ya no es únicamente el conflicto palestino-israelí. El verdadero problema es la creciente normalización de discursos que convierten a Israel y, en demasiadas ocasiones, también al pueblo judío, en objetivos permanentes de señalamiento, demonización y hostilidad pública.

Europa debería reflexionar seriamente sobre esta deriva antes de que el antisemitismo vuelva a disfrazarse, una vez más, de activismo político.

Por otro lado, mi enhorabuena a la Ertzaintza por mantener el orden y actuar con firmeza ante actitudes provocadoras y faltas de respeto a la autoridad ▪

Rafaela Almeida, nacida en Brasil y nacionalizada española, es empresaria, escritora, educadora y presentadora de televisión. Es autora del libro Comunicación Internacional y Relaciones Públicas (Editorial Base, 2023), obra recomendada por la Escuela Diplomática española. Ha alzado la voz contra el antisemitismo en charlas TEDx y en medios nacionales e internacionales. Actualmente estudia Relaciones Internacionales en la UOC.

 

 

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