Cuatro horas de pasión y gloria: Madridismo en estado puro
Nunca olvidaré las cuatro horas comprendidas entre las siete de la tarde y las once de la noche del 9 de junio de 2007. Fueron cuatro horas de sufrimiento inhumano, nervios a flor de piel... y explosión de felicidad. Fueron cuatro horas de madridismo en estado puro. Cuando a las siete me senté en el sofá, sabía que me sometía al potro