La negación del Holocausto por parte de Ahmadineyad es un insulto a las víctimas judías –y a su memoria- que fueron asesinadas en los campos de concentración, exterminados por el mero hecho de ser judíos.
Es un insulto contra los europeos que fueron testimonio de tales atrocidades.
Es un insulto contra las personas que lucharon contra la barbarie nazi.
Es un insulto contra los europeos no-judíos que arriesgaron sus vidas para salvar judíos.
Es un insulto contra los dirigentes alemanes –post 2ª Guerra Mundial- que pidieron perdón en el nombre del pueblo alemán.
Es un insulto contra la población judía e Israel.
Es un insulto contra los demócratas alemanes, a los cuales Ahmadineyad y los clérigos islamonazis de Irán creen poder atraer al “eximirles” de la responsabilidad histórica que como pueblo han asumido.
Es un insulto contra toda la enorme documentación, tanto oral, como escrita, fotográfica y fílmica existente sobre este enorme crimen.
Es un insulto contra los que consideran que el Holocausto fue una «inmensa tragedia» para la humanidad, como el Vaticano ha reconocido y que además ha criticado la conferencia negacionista en Teherán.
El régimen islamista de los mullahs y ayatollahs gira sobre dos pilares, el primero es su voluntad expansionista y proselitista de imponer el Islam, su versión del Islam, al resto de las naciones y el segundo es su odio patológico y obsesivo contra “el judío”, que en versión moderna es el odio contra Israel.
Irán no tiene ningún conflicto territorial con Israel, ya que no son vecinos.Israel nunca ha amenazado a Irán ni ha dicho que tendría que desaparecer del mapa, pero los dirigentes de Irán han dicho reiteradas veces que Israel tiene que desaparecer del mapa.
El antisemitismo enfermizo de Ahamdienayd y de los clérigos islamonazis iraníes no es sólo una afrenta contra la historia del sufrimiento de las víctimas judías, sus familias, el pueblo judío, sino también contra la humanidad.
Ahamdienyad, el admirador del asesino nazi no sólo no se arrepiente, sino que alardea de que no hay víctima ni crimen
La negación del genocidio nazi corresponsabiliza a los dirigentes islamistas de Irán de los crímenes nazis que los seguidores de Hitler cometieron, y permite a los genocidas –del pasado como del futuro- que la negación sistemática de sus crímenes les absuelva de su barbarie, tanto los del pasado como los del futuro.
Es un deber moral de los demócratas europeos condenar tanto la conferencia como también a Ahmadineyad, que en sus delirios pone en peligro la paz mundial.