Camille Paglia

‘Sexual Personae’: sexo, naturaleza y sociedad

Arte y decadencia desde Nefertiti a Emily Dickinson

'Sexual Personae': sexo, naturaleza y sociedad
Marqués de Sade. PD

«Mientras no clarifiquemos nuestra actitud en relación con la naturaleza, no comprenderemos nada con respecto al sexo y al género. El sexo es la naturaleza en el hombre.»

«La sociedad es una construcción artificial, una defensa contra las fuerzas de la naturaleza. Sin la sociedad estaríamos a merced del mar de barbarie que es la naturaleza. La sociedad es un sistema de formas heredadas que suavizan nuestra humillante pasividad frente a la naturaleza. Podemos modificar estas formas, poco a poco o de golpe, pero ningún cambio social transformará la naturaleza.»

«Para Sade, la vuelta a la naturaleza (ese imperativo romántico que todavía impregna todos los ámbitos de nuestra cultura, desde los gabinetes psicológicos de terapia sexual hasta los anuncios de galletas) significaría dar rienda suelta a la violencia y a la lascivia. Yo estoy de acuerdo con él.»

«Somos animales jerárquicos. Bórrese una jerarquía y no tardará en ocupar otra su lugar, menos evidente, tal vez, que la primera. En la naturaleza hay jerarquías, y en la sociedad se alternan las jerarquías. La fuerza bruta, la supervivencia del más fuerte, es ley en la naturaleza. En la sociedad hay leyes para proteger a los más débiles. La sociedad es nuestra frágil barrera defensiva contra la naturaleza.»

«La igualdad política de las mujeres, totalmente deseable y necesaria, no va a remediar la separación radical entre los sexos, que empieza y acaba en el cuerpo. Los sexos siempre se verán sacudidos por violentos accesos de atracción y repulsión.»

«La debilidad de todas las críticas radicales en lo que concierne al sexo y a la sociedad es que no reconocen que los sexos necesitan un vínculo ritual a fin de controlar su carácter demónico y, en segundo lugar, que las represiones sociales lo único que hacen es incrementar el placer sexual. No hay nada menos erótico que una playa nudista. Las limitaciones rituales intensifican el deseo. De ahí que en las prácticas sadomasoquistas existan las máscaras, las cadenas y las correas.»

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