El voluntarioso
De a pie llegó Ilich ante la farola que le sostuvo. Quizás ocurrió al contrario. Tal vez fue la farola la que anduvo absorta por las calles entreveradas de gente, hasta alcanzar la altura de Ilich, el voluntarioso. De ahí a nada todo se puede. Uno y lo inmenso, lo mismo da. Nada cambia. ¿Acaso usted requiere otra explicación de lo sucedido?
