20 HÁBITOS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Comer en un ambiente alegre, distendido, relajado y armonioso

Comer en un ambiente alegre, distendido, relajado y armonioso
Jóvenes disfrutando de la comida y la compañía. PD

Este último hábito -el de comer en un ambiente alegre, distendido, relajado y armonioso- es fundamental por dos razones:

Comer en un ambiente relajado y alegre hará que comamos mejor y prestemos más atención a los alimentos.

Al tomar más conciencia de ellos, sus nutrientes nos aportarán todos sus beneficios pues no se segregarán sustancias que pueden interferir en su degradación creando malas digestiones.

Apreciaremos todos los matices de los platos e incluso puede ser un buen momento para ir inculcando en los pequeños el gusto por lo culinario.

Comer de forma adecuada, aportando los elementos necesarios a través de los alimentos que nos convienen, nos hará estar más alegres, relajados y optimistas, controlaremos mejor el estrés y podremos afrontar el día a día con más energía, e incluso, al final de la jornada, nos ayudará a dormir y reparar mejor nuestro cuerpo.

Debemos aplicar estas máximas todas las veces que nos sentemos a comer.

En ocasiones es complicado, pero tomando conciencia de que los minutos que dedicamos a comer son un tiempo en el que nos podamos relajar, estaremos aportando calidad y bienestar a nuestra vida.

Hay que procurar que nada ni nadie nos quite tiempo para comer; aunque sólo dispongamos de muy poco tiempo, éste debe estar dedicado a disfrutar de esos momentos.

Se debe evitar ver la televisión porque se come más y se adquieren malos hábitos que pasan desapercibidos al no estar prestando atención a cómo se come, además de dificultar las relaciones personales y familiares durante ese tiempo en común, una cuestión que debemos vigilar en especial cuando se come con niños.

Actualmente el estrés es un factor que debilita nuestro cuerpo; y son los alimentos los que, de forma muy importante, nos van a ayudar a recuperar la energía perdida y mantener el equilibrio a todos los niveles.

No se debe comer cuando estemos nerviosos; es conveniente aplazar la comida o tomarse unos minutos y hacerlo cuando estemos más tranquilos y calmados.

Si comemos con más personas, familiares, compañeros de trabajo o incluso en reuniones donde hay desconocidos, se deben buscar temas para la conversación que generen un ambiente alegre y de disfrute para apreciar lo que se come; si, por el contrario, hacemos del tiempo de comida un espacio hostil, repleto de cuestiones que nos enfrentan, estrés y preocupación, esa comida nos sentará mal, habrá mala digestión y mala absorción de los nutrientes.

Cuando esto se perpetua en el tiempo se está favoreciendo que surjan patologías relacionadas con el sistema digestivo porque éste se ve alterado por factores psicológicos y se producen dispepsias, gastritis, diarrea o estreñimiento, inflamación abdominal, gases, dolor de cabeza. Incluso se relaciona el «estrés vital» con la aparición de síntomas de colon irritable, causa de que se altere el equilibrio fisiológico del intestino.

Todos los actos de festejo, ceremonias, homenaje, conmemoraciones, etc. que se hacen en casi todas las culturas del mundo se realizan en torno a la comida, o bien siendo ésta parte principal o colofón de lo que se celebra, pero este principio también es válido para una sencilla comida o cena familiar; por eso es tan importante rodear esos momentos de toda la armonía posible y disfrutar del alimento con serenidad y una actitud relajada.

Además de pasar buenos momentos, aprovecharemos todos los nutrientes para tener buena salud.

Para terminar, no deberíamos olvidar agradecer en cada comida a la Madre Tierra por lo que nos aporta, por darnos los alimentos vida.

Ella es nuestra casa, nos ofrece la conexión con la energía en lo que comemos, nos cuida y nos cura y nos ofrece salud desde todos sus rincones.

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