20 HÁBITOS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

El 50% de la comida total diaria debe ser cruda

El 50% de la comida total diaria debe ser cruda
Un espectacular filete de carne de vaca. PD

Cuando observamos nuestra alimentación actual podemos comprobar que, excepto en forma de ensalada o fruta, es poca la comida que ingerimos cruda a diario.

Voy a exponer algunas razones por las que incrementar en alrededor de un 50% (o más si se desea) la ingesta diaria de alimentos crudos, es beneficioso para nuestra salud.

Algunos estudios estiman incluso que una dieta sana incluiría alrededor de un 70% de comida cruda. (Hay que advertir que las personas que padezcan alguna enfermedad, sobre todo relacionada con el aparato digestivo, deben consultar con un especialista por si este hábito pudiera ocasionarles algún tipo de molestia de orden gástrico e intestinal).

Los alimentos crudos a tomar deben ser siempre de temporada y lo más frescos y libres de residuos químicos posible.

Lo ideal es tomar el alimento de forma íntegra, pero si al principio esto es difícil, pueden quitarse algunas partes (las cáscaras, la piel y las semillas) para incorporarlas más adelante, ya que ellas tienen importantes nutrientes que no debemos desaprovechar.

Cuanto más natural se mantengan los compuestos bioquímicos de los alimentos y más natural sea el estado en el que se sirve la comida, más nutrientes se aportarán al organismo.

En el hábito ‘No cocinar los alimentos por encima de los 100º’ desarrollaremos más ampliamente los efectos del cocinado sobre los alimentos; por ahora sólo haremos algunas apreciaciones: cuando cocinamos se producen una serie de reacciones, entre ellas la reacción de Maillard (glicosilación no enzimática de las proteínas) que, junto con otras, alteran y degradan las moléculas de los alimentos destruyendo los nutrientes.

Por encima de los 50-70ºC durante más de tres minutos, las proteínas cambian su estructura y se coagulan siendo una parte de ellas inutilizables por nuestro cuerpo y haciéndose más difíciles de digerir; los azúcares se caramelizan, la fibra se deshace y alarga su proceso de tránsito; con casi todos los cocinados una parte de las vitaminas y los minerales se pierde sobre todo por el calor y la oxidación; las grasas y los aceites con el calor se transforman y se hacen más indigestos; y finalmente las enzimas son muy termosensibles y entre los 40 y los 80ºC también se destruyen.

Si cocemos sumergiendo el alimento en agua fría, hay un periodo de tiempo en el cual numerosos nutrientes pasan al agua de cocción y estas pérdidas son mayores cuanto más tiempo se prolongue ese proceso; si echamos el alimento con el agua ya hirviendo, el calor intenso también destruirá o alterará los nutrientes.

Con el tiempo todo esto puede llevarnos a una carencia de elementos importantes como vitaminas, minerales, aminoácidos, fitonutrientes, antioxidantes, etc. y, sobre todo, enzimas que son fundamentales en el proceso digestivo, además de para transformar ciertas sustancias en radicales libres y toxinas.

En numerosas ocasiones la comida preparada es comida muerta aderezada artificialmente para dar aroma a los platos, y un aspecto, no menos importante, es que se altera su campo bioeléctrico (energía) pasando a ser alimentos inertes.

Éste es un nuevo hábito que nos ayudará a tener curiosidad por las propiedades nutricionales y medicinales de los alimentos, a aprender nuevas formas de cocinar y nuevas combinaciones, a experimentar con sabores, colores, olores y texturas que a veces nos pasan desapercibidos o que, al estar la comida cocinada, se pierden.

También nos permitirá dedicar más tiempo a cocinar sin cocina los elementos que nos dan la energía vital, aprendiendo nuevas técnicas, habilidades y procedimientos, con utensilios variados, recetas atractivas e imaginativas, etc.

Esto, que en un principio puede ser bastante engorroso por la forma de vida que llevamos siempre con prisas, puede pasar a ser nuestro gran aliado para un tipo de filosofía de lo lento, de acercamiento a lo natural, en este caso aplicado a la comida (slow food), y de respeto del planeta al utilizar responsablemente los recursos que éste nos ofrece.

Tomando más alimentos crudos:

  1. Se mantiene mejor el equilibrio ácido-alcalino del organismo y esto nos aporta salud
  2. Se mantiene en condiciones adecuadas la microbiota intestinal
  3. Seprevienenenfermedades(diabetes,gástricas e intestinales, de la piel,..), se mejoran los nive- les elevados de lípidos en sangre, los procesos inflamatorios, el cáncer, etc.
  4. Se consigue un peso idóneo
  5. Se obtienen nutrientes antienvejecimiento
  6. Estaremos en mejor disposición de depurar el organismo de forma eficaz
  7. Fortaleceremos el sistema inmunitario Se potencia una mente concentrada y más ágil
  8. Se mejoran ciertas patologías y se restablece la salud

Hay alimentos que deberemos tener en remojo como las legumbres, las semillas, los granos y los frutos secos, pues son productos vivos y de esta manera aumentan la cantidad de enzimas y nutrientes en general.

La germinación de las semillas y los brotes nos dará comida viva.

Si se consumen alimentos crudos de origen animal debemos asegurarnos de su correcta conservación y que no pierdan la cadena de frío ya que en ellos el crecimiento bacteriano es rápido. Los aceites deben ser de muy buena calidad y extraídos de primera prensada en frío.

Puede resultar un hábito que cuesta al principio y que no se consigue de un día para otro sino que hay que ir incorporando alimentos o comidas completas poco a poco, sobre todo si se tiene una alimentación con productos animales elaborados.

Hay que ir viendo cómo acepta nuestro cuerpo estos cambios. También hay que analizar nuestras costumbres y rutinas para modificarlas si es necesario.

Algunas pautas para ir incorporando:

  1. DESAYUNO
    Se suele hacer rápido y escueto por falta de tiempo, y en general en él se consumen productos elaborados (como café con leche y bollería). El desayuno es un elemento fundamental en el arranque del día y pue- de servir para introducir algún alimento crudo como zumos o fruta fresca entera de temporada (quizás de tipo dulce para que sea más agradable y que el organismo tolere bien). También podemos tomar algún vegetal en combinación con un cereal. Al principio podemos establecer días alternos hasta que lo incorpo- remos todos los días.
  2. COMIDA DE MEDIODÍA
    Ensaladas variadas y bien combinadas, licuados vegetales refrescantes que pueden constituir un saludable primer plato seguido de una comida cocinada preferiblemente a no mucha temperatura.
  3. CENA
    Platos sencillos y simples donde, además de comida hervida de forma suave, se puede tomar algún alimento crudo y un postre como yogurt con frutos se- cos crudos. Por la noche pueden resultar indigestas las verduras crudas para cierto tipo de personas más sensibles por la digestión de las fibras que pueden provocar molestias durante su procesamiento. También por la noche el metabolismo se ralentiza y esto puede empeorar la situación ante- rior. En estos casos lo mejor sería tomar todo el alimento crudo durante el día cuando el organismo funciona de manera más rápida y así evitamos este tipo de inconvenientes, o también dándoles un ligero hervido a muy baja temperatura con el que se romperán parte de esas fibras haciéndolas más digeribles.
  4. TENTEMPIÉ ENTRE HORAS
    Posiblemente sean algunos de los momentos más propicios para tomar alimentos crudos y sanos: vegetales, frutas, germinados, etc.

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