Alentando el odio contra los judíos para ocultar la ola corrupción de los socialistas

CONTANDO ESTRELAS

Alentando el odio contra los judíos para ocultar la ola corrupción de los socialistas

 

En el mundo hay países con distintos credos religiosos. Los más numerosos son los estados confesinalmente islámicos.

La corrupción socialista en España explicada de forma breve a personas de otros países
¿Quiénes mueven los hilos de la falsa acusación de ‘genocidio’ contra Israel?

La Organización para la Cooperación Islámica (OCI) tiene 57 países miembros. Entre ellos hay seis países que castigan la homosexualidad con la pena de muerte. Además, y aunque esto parece no importarle a muchos políticos y medios occidentales, 35 de esos 57 países forman parte de la lista de 50 países que más persiguen a los cristianos en el mundo. Esta persecución incluye, en algunos casos, la pena de muerte para los musulmanes que se convierten al cristianismoalgo que está previsto en 12 países islámicos que son miembros de la OCI.

Además, en la amplia mayoría de esos países las mujeres sufren toda clase de discriminaciones, con extremos como el de Irán, donde una mujer, Mahsa Amini, fue arrestada, torturada y asesinada por no llevar velo hace tres años. En Irán, la dictadura islamista ha ejecutado este año a cientos de opositores sin que la extrema izquierda organizase ni una sola manifestación de protesta, ni tan siquiera una leve crítica por parte de muchas organizaciones izquierdistas.

En este mundo tan variado sólo hay un Estado judío: Israel. Ese estado se formó, en gran medida, con supervivientes de uno de los mayores genocidios del siglo XX: el Holocausto, un genocidio en el que el islamismo colaboró con los nazis para promover el exterminio de judíos. El Estado de Israel se formó en 1948 por decisión de la ONU, a partir del Mandato Británico de Palestina, en el que convivían cristianos, judíos y musulmanes. La ONU aprobó la partición de ese territorio: una parte para los judíos y otra para los árabes. Los países árabes y los árabes de ese territorio, de mayoría musulmana, se negaron.

En las décadas siguientes, los países árabes intentaron destruir al Estado de Israel varias veces, cosechando una derrota militar tras otra. Los países árabes no dejaron de existir a causa de esas derrotas. Para Israel, una sola derrota militar habría significado su desaparición como país y un nuevo exterminio de judíos a manos de los mismos fanáticos musulmanes que apoyaron a los nazis en el Holocausto.

Uno de los últimos intentos de destruir al Estado de Israel fue el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Esa banda terrorista islamista, apoyada por Irán, perpetró la mayor masacre de judíos desde el Holocausto, pero como ya había venido ocurriendo desde la independencia de Israel, la izquierda occidental no convocó ni una sola protesta contra esos crímenes de genocidio perpetrados por Hamás, unos crímenes que buscaban el exterminio de civiles judíos.

Como ya señalé aquí hace dos días, para blanquear y justificar esa masacre antisemita el islamismo puso en marcha un bulo calumnioso acusando a Israel de «genocidio», una acusación nauseabunda contra un país que precisamente ha sufrido los crímenes de genocidio perpetrados por Hamás. La extrema izquierda occidental ha colaborado activamente en la difusión de ese bulo por su alianza estratégica con el islamismo, con el que comparte su odio por la cultura occidental, un odio que explica su odio a los judíos, cuya cultura, al igual que el cristianismo, forma parte de las raíces de Occidente.

El gobierno español de Pedro Sánchez, una coalición de socialistas (PSOE) y comunistas (Sumar)apoya abiertamente ese bulo, pero no sólo lo hace por una cuestión ideológica, aunque los prejuicios tengan un gran peso. Desde hace meses, el gobierno está siendo salpicado por una ola de escándalos de corrupción. Entre las personas investigadas por distintos delitos de corrupción están la esposa y el hermano de Sánchez, su fiscal general, uno de sus exministros y el anterior secretario de organización de su partido. Es muy probable que próximamente veamos al Partido Socialista investigado por financiación ilegal, que fue la excusa que ese partido puso contra sus rivales para presentar la moción de censura que llevó a Sánchez al poder en 2018.

Sánchez está en una situación desesperada y es probable que él también acabe siendo investigado. Su partido, el PSOE, está sufriendo un descalabro en las encuestas y está aumentando el descontento interno. El propio Sánchez muestra un claro deterioro físico a causa de esta situación, lo cual indica que se está viendo desbordado por los escándalos de corrupción. Pero si algo ha demostrado Sánchez es que es un político sin escrúpulos, capaz de hace cualquier cosa para complacer sus deseos. Hasta ahora ha atacado y acosado a los jueces y a los medios críticos con el gobierno, ha pisoteado la Constitución, ha otorgado una escandalosa amnistía a sus socios parlamentarios y ha buscado el apoyo de un partido que no condena los 853 asesinatos perpetrados por los terroristas de ETA, y todo ello para mantenerse en el poder a cualquier precio.

En esta situación, Sánchez está atacando y demonizando a Israel para distraer la atención de la corrupción socialista e intentar movilizar a los votantes de izquierdas, especialmente a los más descontentos por la corrupción socialista. Esta campaña de distracción está afectando directamente a los judíos españoles, que están sufriendo cada vez más la campaña de odio alentada por la izquierda no sólo contra Israel, sino contra el Judaísmo en general. En julio, el Observatorio de Antisemitismo de España denunció un aumento de un 321% de los incidentes antisemitas en Españapero el gobierno no ha mostrado ningún interés por frenar esa ola de odio. A fin de cuentas, está siendo promovida por la izquierda y por sus aliados islamistas y le sirve a Sánchez para tapar sus escándalos.

Los ataques al equipo de Israel en la Vuelta Ciclista a Españaataques alentados por el propio gobierno y por sus socios parlamentarios de Bildu y que incluyen intentos de reventar las pruebas deportivas, son un ejemplo de lo que Sánchez y sus socios son capaces de hacer para tapar los escándalos de corrupción, utilizando a Israel y a los judíos como chivo expiatorio. Eso explica un hecho vergonzoso: España tiene el único gobierno de Europa que apoya reventar pruebas deportivas simplemente porque participa un equipo que representa a un país democrático atacado por terroristas islamistas, un país que ejerce su derecho a defenderse mientras miserables como Sánchez calumnian a los atacados como distracción para que no se hable de su corrupción.

Sánchez no sólo se merece ser llevado a juicio por sus abusos de poder, que dejan patente su distorsionado concepto de la democracia y su desprecio por los principios más básicos de un Estado de Derecho, sino también por incendiar nuestra convivencia y desatar una ola de odio contra una minoría religiosa que es pacífica, que no causa problemas, que está plenamente integrada en la sociedad española y que ya tuvo que sufrir en el pasado a fanáticos que la usaron como chivo expiatorio. Unos fanáticos que también se hacían llamar «socialistas».

Imagen original: RTVE.

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