20 HÁBITOS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

No consumir edulcorantes artificiales

No consumir edulcorantes artificiales
Café, sacarina y otros edulcorantes artificiales. PD

Los edulcorantes artificiales son sustancias elaboradas de forma química que se utilizan como endulzantes, sustituyendo al azúcar o a otro producto dulce natural.

La industria de alimentos y bebidas cada día reemplaza más el azúcar, la miel o el jarabe de maíz por endulzantes artificiales.

Hay que tener en cuenta que el azúcar o el jarabe de maíz tampoco son productos que encontramos en la naturaleza.

Esto no sólo se debe a la moda de los alimentos y bebidas light, sino al tremendo beneficio económico que permite utilizar estos productos en la producción de alimentos, por lo que desde la propia industria se promueven entre los consumidores con mensajes como saludables pero omitiendo los posibles efectos adversos de su consumo.

Son productos con muy poca carga calórica pero que generan un gran sabor dulce por lo que con pequeñas cantidades se obtiene el mismo o mayor dulzor que con los productos naturales, y por ello han ido ganando popularidad sobre todo cuando se quiere bajar peso, aunque ahora parece que algunos estudios están desmintiendo esa posibilidad.

5Su empleo no sólo llega a los alimentos sino también a medicamentos, chicles, caramelos, productos de higiene como dentífricos, etc.

Se los ha considerado como contaminante ambiental ya que permanecen disueltos en el agua durante mucho tiempo.

SACARINA (E-954)
De 200 a 500 veces más dulce que el azúcar. Está compuesta por una combinación de dióxido de azufre, cloro, ácidos bioquímicos y amoniaco. Su forma sódica es la más usada por su elevada solubilidad.

Está relacionada con el cáncer de vejiga, la diarrea, la dificultad para respirar, erupciones en la piel y dolor de cabeza.

Es el edulcorante artificial que más se consume.

ASPARTAMO (E-951)
Su poder edulcorante es de 100 a 200 veces superior al del azúcar. Pierde su dulzor al exponerlo al calor. Es una mezcla de fenilalanina, ácido aspártico y metanol (veneno mortal, conocido como alcohol de madera, que se convierte en el organismo en ácido fórmico y formaldehido, una neurotoxina letal, carcinógena y que pasa libremente la barrera hematoencefálica causando daños cerebrales).

Parece ser la estrella de los edulcorantes con más efectos secundarios: dolor de cabeza/migrañas, taquicardias, ansiedad, mareo/vértigo, convulsiones, náuseas, irritabilidad/nerviosismo, tinnitus/pérdida de audición, entumecimiento, fatiga, espasmos musculares, aumenta el riesgo de derrames cerebrales, esclerosis múltiple, Alzheimer, Parkinson, linfoma, diabetes, etc. Para las personas que padecen fenilcetonuria, el uso de aspartamo no es aconsejable y se debe evitar al ser una fuente de fenilalanina.

SUCRALOSA (E-955)
Este edulcorante es unas 600 veces más dulce que el azúcar. Su empleo en alimentación es relativamente nuevo. Se obtiene reemplazando los tres grupos hidroxilo de la molécula de sacarosa por cloro, por lo que es un edulcorante artificial clorado como la sacarina.

Reduce la microflora intestinal beneficiosa en un 50% por lo que ataca de forma vital al sistema inmunitario, aumenta el pH intestinal, y parece relacionarse con la enfermedad inflamatoria intestinal. Otros efectos relacionados también son dolor de cabeza, migraña, palpitaciones, tos, opresión torácica, ansiedad, depresión, mareos, urticarias, etc. Es muy utilizado en chi- cles, zumos de frutas, gelatinas y bebidas dietéticas.

ACESULFAMO POTÁSICO (E-950)
Su poder endulzante es aproximadamente 200 veces mayor que el del azúcar. Es muy estable al calor y por eso se usa para cocinar y hornear. En su composición está el cloruro de metileno, y su uso a largo plazo pa- rece estar relacionado con el cáncer, la depresión, las náuseas, el dolor de cabeza, la enfermedad hepática y renal, y la confusión mental.

NEOTAMO (E-961)
Es aproximadamente entre 7.000 y 13.000 veces más dulce que el azúcar, muy potente. Es un producto muy nuevo y no se tienen muchos estudios sobre él. Es un tipo de aspartamo pero sin fenilalanina. Cada día se emplea más en alimentos y bebidas dietéticas.

CICLOMATO (E-952)
De 30 a 140 veces más dulce que el azúcar. Está pro- hibido en EEUU, Japón e Inglaterra, por la sospecha de que grandes cantidades de esta sustancia produ-cen cáncer de vejiga en animales. Otros efectos puede ser enfermedades degenerativas. En España se usa en la Coca-Cola Zero.

NEOHESPERIDINA (E-959)
Es un edulcorante potente en dulzor, hasta 1.800 veces más que el azúcar. Se emplea en la mayonesa, las bebidas alcohólicas, zumos, yogures y helados. Puede ocasionar náuseas y dolor de cabeza.

SORBITOL (E-420), XILITOL (E-967), MANITOL (E-421), ISOMALTOSA (E-953), MALTITOL (E-965), LACTITOL (E-966)
Son alcoholes de azúcar. Aunque se encuentren en la naturaleza, industrialmente se crean usando hidrógeno para hacer la reducción de la glucosa. Puede producir diarreas, gases y cólicos. Se desaconsejan de forma muy especial en niños.

Además el sorbitol es el preferido de las bacterias que se tienen en la boca y provocan caries (paradójicamente lo encontramos en la pasta dentífrica y en los chicles contra la caries).

Todos estos edulcorantes los podemos hallar principal- mente en la bollería, la panadería, los postres, los cereales del desayuno, las comidas enlatadas, los chicles, los caramelos, los refrescos, los helados, las salsas, los chocolates, los suplementos nutricionales y los medicamentos.

Los estudios demuestran que el consumo a largo plazo de estas sustancias hacen que se alteren los centros del placer del cerebro en respuesta al sabor dulce.

Aunque inicialmente el organismo sea capaz de generar más insulina que controla el exceso de glucosa en sangre, esto puede ser perjudicial a largo plazo y acabar haciéndose resistente a sus efectos, como ocurre con la diabetes tipo II. Puede contribuir incluso a la obesidad, lo contrario de lo que se creía hasta ahora.

Problemas de salud con los que se relaciona el consumo de edulcorantes artificiales a largo plazo:

  1. Cáncer
  2. Efecto tóxico sobre el hígado, los riñones y otros órganos
  3. Problemas gástricos e intestinales con vómitos y diarreas
  4.  Síndrome metabólico
  5.  Problemas de desarrollo en niños y fetosf Dolor de cabeza/migraña
  6. Problemas neurológicos y psiquiátricos con depresión y ansiedad
  7. Problemas respiratorios
  8. Daños celulares a causa del estrés oxidativo f Problemas cutáneos
  9. Osteoporosis

Hay que tener especial cuidado con los niños pequeños, y tampoco se recomienda su consumo habitual en embarazadas y mujeres lactantes ya que los estudios no son determinantes sobre cómo pueden o no afectar estas sustancias al feto o pasar a través de la leche materna.

Estas sustancias tienen unos índices de seguridad para su consumo pero los estudios de toxicidad no estudian exposiciones a largo plazo de dosis bajas consideradas seguras.

Por eso es importante entender que, ausencia de toxici- dad (aguda o inmediata), no significa inocuidad para el organismo.

Con todo lo expuesto anteriormente quizá lo que haya que hacer es dejar de buscar alternativas para endulzar los alimentos y bebidas, y educarnos en tomarlos como están en la naturaleza, con sus propios azúcares, como se han consumido siempre hasta la industrialización de la alimentación.

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