El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Ni pizarra ni tiza ni tarima

NI PIZARRA NI TIZA NI TARIMA   Tu biografía has ido desgranando A través de tus odas y sonetos Con eficacia estética, sin vetos, Recuerdo tras recuerdo tras… trenzando.   Tus nuevos trazos van radiografiando La vida novelesca de sujetos Que adictos a un rosario son de objetos Que tienen que tocar para ir tirando.   No siempre

Sigue a Juan de Mairena, mi modelo

SIGUE A JUAN DE MAIRENA, MI MODELO Hoy voy a meter la pata hasta el mismísimo corvejón, porque he resuelto llevar a cabo algo que mi creador, Otramotro, me recomendó encarecidamente que no culminara nunca. Pero como tengo para mí que no asimilaré bien las didácticas lecciones que él me brinda, si no cometo sus mismos errores de bulto,

Porque allí el esperpento siempre encaja

PORQUE ALLÍ EL ESPERPENTO SIEMPRE ENCAJA   Difícil de creer, sinceramente, Es cuanto yo constato en el Congreso; Lejos de ser la casa del progreso, Es la de Roque; llámame demente.   En lugar de tratar, sensatamente, Del paulatino y perspicaz regreso A la normalidad, se habla de ingreso En varios manicomios de su gente.  

Para empatizar se ha de tener tino

PARA EMPATIZAR SE HA DE TENER TINO   Para empatizar se ha de tener tino, Que adquiere quien insiste en la firmeza De no advertir en ello una rareza, Sino un hábito excelso, Florentino.   Aunque esto te parezca un desatino, Yo reputo que porta impar certeza: Buenos no nos parió Naturaleza, Pero somos mejores por destino.  

Ni miedo a recordar ni a olvidar miedo

NI MIEDO A RECORDAR NI A OLVIDAR MIEDO En esta vida (a la que le extraemos el jugo o zumo mientras estamos vivos, ora despiertos, ora dormidos) no hay que tener miedo a recordar ni tampoco a olvidar, porque nuestra mente (seamos plenamente conscientes de ello o no), más despierta de lo que nosotros (algunos) creemos, de manera involuntaria,

Que no llegue a ser la ómicron omega

QUE NO LLEGUE A SER LA ÓMICRON OMEGA QUE NO DEVENGA LA O PEQUEÑA O GRANDE   “Laetitia est hominis transitio a minore ad maiorem perfectionem” (“Es la alegría el tránsito del hombre de una menor a una mayor perfección”. Baruch Spinoza, en “Ética demostrada según el orden geométrico”.   Ómicron han llamado a la

Cómo se pasa del infierno al cielo

CÓMO SE PASA DEL INFIERNO AL CIELO LA TARDE EN QUE LOS OJOS PUSE EN IRIS CUANDO AMANDA COLMÓ MI EXPECTATIVA Ayer aprendí que el hombre, el ser humano, baila su danza, o sea, vive, en el filo de una navaja, y que en un instante puede pasar de ser una persona santa a una canalla, despreciable, o viceversa. Esa enseñanza o lección, vedada,

¿Qué, amén de placentero, es solitario?

¿QUÉ, AMÉN DE PLACENTERO, ES SOLITARIO?   “Quien escribe practica una tarea Que, amén de placentera, es solitaria”. Le consta esto a Isabel, mi secretaria. Si iterar no me lo oye, se marea.   Por eso servidor lo cacarea, Para que luego dé fe mi notaria De que en una ocasión (no fue ordinaria) No acaeció así y casi me

No han estado hoy geniales, cual Quevedo

NO HAN ESTADO HOY GENIALES, CUAL QUEVEDO Más de un día (ignoro si la causa descansa en el cansancio generalizado de los contertulios o si cabe hallar su origen en el de servidor) y más de dos, tras leer en casa las notas que he tomado durante la tertulia del casino “La Fuerza”, de Algaso, a fin de desarrollar y componer la pieza literaria

¿Quién nunca ha cometido un error craso?

Si alguien me preguntara por mis costumbres lectoras, verbigracia, ¿a qué autores leo habitualmente en los diarios y las revistas de papel?, que hasta este instante del día de la fecha nadie lo ha hecho aún, le contestaría, de buen grado, la verdad, que durante el finde, nunca, o sea, jamás de los jamases, me pierdo a mi póquer de ases

¿Finará este soneto la repera?

¿FINARÁ ESTE SONETO LA REPERA?   —Basta con escarbar en el pasado Para que la abyección su hocico asome. —No hay paz sin desazón ni edén que dome Los vicios de soltero del casado. —Puede que al lector no le haya pisado Aún quien ni comer deja ni come. —Acaso a broma todo se lo tome Cuando en Londres le pidan el visado. —La

¡Anda, cinco mil dólares! ¡La fianza!

¡ANDA, CINCO MIL DÓLARES! ¡LA FIANZA!   La cantidad en dólares del cheque Que recibió su autor, King, por la venta De derechos jamás obró en su cuenta Corriente. ¿Haré con ella una oda o un teque?   Puede que el novelista probo peque De ser persona altruista, amén de atenta, Por el gesto que el menda aquí comenta, Y finja

Leyenda del obispo Pedro Díaz

LEYENDA DEL OBISPO PEDRO DÍAZ   Hay en Ciudad Rodrigo (Salamanca), En su impar catedral del siglo XII, Que da a quien la visita más de un goce, Una que permanece historia estanca.   Tal vez sea leyenda, sí, y no manca. Quien la tumba de Pedro Díaz roce Acaso dé un respingo si conoce Por qué resucitó; para que blanca,  

¿»El infinito en un junco»? ¡Qué ensayo!

¿“EL INFINITO EN UN JUNCO”? ¡QUÉ ENSAYO!   Como de semejantes una pila Del vigor de los clásicos dudaba, Tras leer este ensayo, la caraba, Me ha plagiado: la elite le encandila.   A ti, que atenta/o lees, espabila. El mismo doy consejo que me daba Fray Ejemplo, cuando algo le gustaba: Apúntate cuanto antes a la fila  

Donde la dicha brota a manos llenas

DONDE LA DICHA BROTA A MANOS LLENAS CUATRO VELITAS POR CAMILOS CUATRO    El pasado miércoles 8, festividad de la Inmaculada Concepción, como homenaje y recuerdo a una bella, por buena, persona (se los ganó a pulso ambos el religioso camilo Jesús Arteaga Romero), mi amigo Pío Fraguas, su esposa Diana, un nieto de esta última, Jordan,

A torear con arte has aprendido

A TOREAR CON ARTE HAS APRENDIDO   Aunque, Iris, tú jamás has asistido A ver y escuchar un drama jocoso De Mozart y Da Ponte ni ido a un coso, A torear con arte has aprendido.   No es necesario parecerse a Dido Para el de Eneas padecer acoso; Y que él rehúse ser tu amado esposo Y en el fuego halles pronta visa al nido.  

Las ideales noches sabatinas

LAS IDEALES NOCHES SABATINAS No sé por qué he vuelto a recordar hoy aquellas noches de los sábados en los que yo no tenía que trabajar y, casi siempre con Javier, amigo y compañero de facultad y piso, acudíamos a la cafetería “(La) Ideal” (entonces el nombre le cuadraba o encajaba como alianza en el dedo anular), donde iniciábamos

Doy, cuando brota, un de alegría salto

DOY, CUANDO BROTA, UN DE ALEGRÍA SALTO   Si te has enamorado de repente, Seguro que me entiendes al instante. A veces, la razón no es importante, Pero hacer al amor caso es urgente.   Basta con que esté al otro lado, enfrente, La que en bruto reputas un diamante, Pues calla, escucha y no habla del frustrante Virus, que malogrando

Todo escritor portea a otro Teseo

TODO ESCRITOR PORTEA A OTRO TESEO Todo escritor, quiéralo o no, acarrea a otro Teseo, que sabe, a ciencia cierta, dónde empezaba el hilo que Ariadna le cedió o dejó prestado antes de que decidiera poner un pie en el laberinto, pero, si sigue tirando paulatinamente de él, se dará cuenta de que desconoce dónde puede terminar este, tras

Sin sacerdotes justos ni cerdotes

SIN SACERDOTES JUSTOS NI CERDOTES   Si otrora me tragué aquellas patrañas, Ninguna ahora pasa mi garganta. Lo mismo me ocurrió que a esa elefanta Que a los ratones teme, a las arañas.   Con trozos de ene fes sé que te apañas. ¿Otra más crearás que una somanta Le dará a la católica, que aguanta Mientras no hurguen tus ritos

A la que acompañó mi soledad

A LA QUE ACOMPAÑÓ MI SOLEDAD DE PAISAJE HE MUDADO EN PAISANAJE “Si mi primera y provisional muerte ocurrió cuando me talaron, conjeturo que el segundo y definitivo fallecimiento acaecerá cuando ya nadie me recuerde”. La chopera Esta tarde, ignoro el porqué (si es que lo hay; luego me dedicaré a hacer pesquisas, esto es, me esforzaré

Penélope y Telégono casaron

PENÉLOPE Y TELÉGONO CASARON (SEGÚN NARRA UN RECIÉN MOSAICO HALLADO)   El mito/suelo de Penélope y de Ulises Acostumbra a ensuciarlo quien no asea Y, en vez de embellecerlo, afea, o sea. Acabo de fregarlo: no lo pises.   Anda esperando al de cabellos grises Que regrese del viaje, una odisea, Quien teje, quien desteje y quien desea

¿Adónde me mandaron, «a la porra»?

¿ADÓNDE ME MANDARON, “A LA PORRA”? (CUANDO ESA LOCUCIÓN A CORO USARON)   A freírte, tal vez, en el infierno, Como al churro, más fino, eso le pasa, Aunque es casi tres veces esa masa Y suele consumirse en el invierno.   Puede que sea el fin algo más tierno; Que en el bolsillo lleves a tu casa La bolsa de la apuesta, qué impar

Si dices «valgo», en tu defensa salgo

SI DICES “VALGO”, EN TU DEFENSA SALGO    No pinta nada bien nuestro futuro. Carezco de científicas certezas, Mas parecen mis pálpitos cerezas; Con ellas me vacuno o eso procuro.      Presiento que el barbijo será un muro Distinto al berlinés; ¡cuántas perezas A derribarlo habrá!, porque sus piezas Nos servirán de contrafuerte

Cuando la salvación deviene mutua

CUANDO LA SALVACIÓN DEVIENE MUTUA DE IRIS ESTE SONETO NO SE OLVIDA   Quizá no me pediste que te echara Una mano jamás, pero socorro Escuché, se grabó y hasta hace corro En mi derredor. No, no estoy majara.   Puede que, tras oír auxilio, orara A Dios del cerval miedo. No lo borro, Porque real fue el pánico. ¡Qué engorro,

Quien infringe aquí la norma…

QUIEN INFRINGE AQUÍ LA NORMA DE SU ZAPATO HALLA LA HORMA   Pierde el tiempo quien enseña La verdad de las mentiras: ¿Con qué te quedas? ¿Qué tiras? ¿Por qué haces un guiño o seña Al mus, jugando en la Peña (“La Teba”)? Te consta que permitido No está. Que suene el pitido No te debe extrañar nada, Porque no es una nonada

Anteayer me bañé en dos ocasiones

ANTEAYER ME BAÑÉ EN DOS OCASIONES Anteayer, martes 30, último día del mes de noviembre, volví a reunirme y reírme, ora a carcajada tendida, ora a mandíbula batiente, con mis amigos Luis Quirico Calvo Iriarte, Luis de Pablo Jiménez y José María no sé qué más (de verdad, porque no miento; diré más, confieso que ignoro, aunque

Después de meditar veinte minutos

DESPUÉS DE MEDITAR VEINTE MINUTOS      Vi cómo regresaba ilusionado, Después de meditar veinte minutos, Quien ayer recogió jugosos frutos, Porque al silencio cerca tuvo, al lado.      Un montón reconozco que he mutado; Hoy veo en esos veinte no los brutos, Sino los apacibles; no los cutos, Sino los redivivos, que he indultado.

¿Proféticas serán esas palabras?

¿PROFÉTICAS SERÁN ESAS PALABRAS? Aunque nos suele costar Dios y ayuda reconocerlo (sin embargo, he de confesar sin ambages que a mí, al menos, no me supone ningún esfuerzo extra o añadido admitirlo), todos los que nos dedicamos a juntar palabras por escrito (hembras y varones, hayamos publicado varios libros o ninguno) acabamos aceptando

Las campanas del orbe lo repican

LAS CAMPANAS DEL ORBE LO REPICAN   Quienes viven arriba se dedican A zamparse el silencio en dos bocados, Llenando el conticinio de pecados: Sus ruidos por doquier eso predican.   Sus hurtos de mi sueño a mí me indican Que puede que hayan sido ellos tocados Por el diablo y de ser por mí becados No se han hecho, no, dignos; lo

Honesto, humilde e ¿ingenuo? fue Arteaga

HONESTO, HUMILDE E ¿INGENUO? FUE ARTEAGA ¿EL DE ÁZQUETA? ¡MAESTRO DE CONDUCTAS! Aunque hay quien considera el hecho mera sospecha, tengo para mí que en un solo hombre (poco importa que sea o se sienta hembra o varón) cabe comprimir todos los habidos, los que hay y los que habrá, sin excepción (“homo sum, humani nihil a me alienum

¿Por qué aquello que amamos lo matamos?

¿POR QUÉ AQUELLO QUE AMAMOS LO MATAMOS? Hoy, treinta de noviembre, durante el proverbial rato de siesta, se me ha aparecido en sueños el excéntrico novelista y comediógrafo irlandés Oscar Wilde. ¿Con qué objeto (cabe preguntar/se)? Puede que lo haya hecho a fin de que el abajo firmante de estos renglones torcidos, servidor, no echara

¿Qué por nada me perdía?

¿QUÉ POR NADA ME PERDÍA? HISTORIETAS DE TEBEOS   En el quiosco de la plaza Pío, que hoy es Padre Lasa, Aprendí qué era la guasa Y a reír, tándem que abraza Quien lee humor con cachaza. De cabo a rabo leía Las páginas que escogía Publicitar el quiosquero, Que fue el goce dominguero Que por nada me perdía.      Ángel

Detrás de aquel anaquel

DETRÁS DE AQUEL ANAQUEL   Aspiro a tratar con hombres Más sabios que mi vecino, Salvo que mi convecino Sea Platón. No te asombres Ni el suelo que piso alfombres, Querida ahijada Raquel; Yo sé que el diálogo aquel Sobre el alma hallaré donde Lea “Fedón” y se esconde Detrás de aquel anaquel .    Ángel Sáez García    [email protected]

Arteaga, maestro inolvidable

ARTEAGA, MAESTRO INOLVIDABLE      A quien escuchó atento tus lecciones Durante Sexto, Séptimo y Octavo De la extinta EGB, le arguye un clavo Que aquí no habrá milagro ni excepciones.      Hoy todo un abanico de emociones Que, sin querer queriendo, como al Chavo Del Ocho le nacían, sí, de cabo A rabo, se abre y viaja en

Criticona y peleona

CRITICONA Y PELEONA   No conozco una persona Que sea ciento por ciento Coherente. No te miento. Juzgué que una peleona Era tal y, además, mona, Pues sus armas ella usaba, Pero de ellas no abusaba, Para todo criticarlo Y, así, poder enmendarlo, Como ello necesitaba.      Ángel Sáez García    [email protected]

Al cierzo airear tu óbito le duele

AL CIERZO AIREAR TU ÓBITO LE DUELE      Ha muerto quien hacía arte, Arteaga. ¡Qué pocos con justeza valoraron! Estos, seguramente, se apenaron Cuando arribó la amarga, la que halaga.      No creo que su muerte satisfaga A cuantos en su coro gorjearon Ni a quienes muchas veces recordaron De una forma precisa o un tanto vaga.

Dios quiera que alacranes no seamos

DIOS QUIERA QUE ALACRANES NO SEAMOS Ayer soñé, una y otra vez, de manera “eternorretornable”, en plan bucle, que volvía a rememorar y escuchar aquello que antaño nos adujo Pedro María Piérola García al final de una clase de Lengua y Literatura Españolas (me consta que en algún texto anterior, ignoro si publicado o sin alumbrar

No quiero hacer una gracia

NO QUIERO HACER UNA GRACIA   No quiero hacer una gracia. Pericles periclitado Fue, mas ¿lo fue su legado? Será una grande desgracia Que muera la democracia; Pero volverá con fuerza, Y, aunque luego esta se tuerza, A ostentar volverá el mando El pueblo, pero ¿hasta cuándo? Dependerá si se esfuerza Y de necio pasa a sabio, Al cepillarse

José Javier es mi ángel de la guarda

JOSÉ JAVIER ES MI ÁNGEL DE LA GUARDA “En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro”. Manuel Azaña Tengo la impresión refractaria de que nadie sabe el porqué; pero, nada más escribirlo, noto que me equivoco, pues me brota la sensación de que acaso alguien lo sepa; mas, una de dos, o no lo ha sabido explicar

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído