Vaya jarro de agua fría.
Siempre me sentí admirado hacia Esperanza Aguirre, me parecía una mujer con un gran temperamento y una política con garra, tipo Margaret Thatcher o Ángela Merkel, una señora que no tenia pelos en la lengua a la hora de decir las cosas y no sentía remilgos cuando le tenía que cantar las cuarenta a quien fuese, una señora que siempre