Los cinco pilares de la felicidad del niño

Supervivencia: Tecnologia

CÓMO EDUCAR PARA GENERAR ADULTOS FELICES

Supervivencia: Tecnologia
Educación, móviles y tecnología. PD

La tecnología de consumo, y especialmente la relacionada con la comunicación, ha llegado para quedarse y aunque puede ser fascinante hay que aprender a relacionarse con ella.

Es lógico y frecuente que para evitar que el bebé llore o se sienta solo, se le facilite el acceso a contenidos de Internet o se le sitúe frente al televisor.

El problema es que los efectos nocivos de esta práctica los empezamos a apreciar a medio o largo plazo.

Tenga en cuenta que un denominador común a los contenidos audiovisuales es el ritmo con el que discurren, la hiperactivación, la activación continua con el niño de espectador, activándose internamente y sin relación con su actividad externa.

Además de los perjuicios que causa el estrés mantenido en el organismo cuando no hay actividad física al mismo tiempo, estamos enseñando al niño a tener ciertas estructuras cerebrales sobreactivadas con frecuencia y lo orientamos hacia la activación y no hacia el equilibrio.

Desde luego usted puede permitir al niño que se relacione con la tecnología, pero siempre con restricción y supervisando los contenidos.

La comunicación, el uso del móvil o de mensajería, dado el carácter adictivo y el impacto que conlleva en la personalidad del niño o adolescente, tenemos que tomárnoslos realmente con diligencia.

Considere que desde siempre los niños se comunicaban con sus amigos ocasionalmente, cuando sus tareas se lo permitían.

Usted seguramente lo hacía en el recreo del colegio, cuando compartía alguna actividad entre semana y el fin de semana con algo más de intensidad. Ahora están comunicados siempre.

Los riesgos de esta actividad, en apariencia inocua, no solo son los evidentes, sino que hay que prestar atención a riesgos encubiertos como la presión a la uniformidad, al pensamiento único para quedar bien con el grupo.

Por otro lado, la comunicación permanente secuestra la atención del niño y del adolescente y obstaculiza su discurso interno y por tanto su desarrollo intelectual.

¿Prohibir? Hasta cierta edad sin dudarlo y posteriormente su uso debe limitarse a ciertos momentos   del día, sin claves secretas y siendo usted el que custodia el aparato en cuestión.

Desde luego que estamos hablando también de autoridad, se la doy por supuesta, pero en todo caso esto lo trataremos también en profundidad.

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